Así se fabrica un piano con cartón (y Nintendo Labo)

Los kit de Nintendo Labo para Switch acaban de salir al mercado con la esperanza de convertir la videoconsola en un estudio de creatividad a la altura de los grandes maestros

MADRIDActualizado:

Cartón y pegatinas. Cuando abres el kit de Nintendo Labo para Switch por primera vez, puede que te sientas decepcionado. ¿Ahí se supone que cabe un mini-robot, una moto, un piano, una casa y una caña de pescar? ¿En dos decenas de planchas con agujeros, marcas, algunas gomas de plástico y un diminuto cartucho de juego? No, en Nintendo no se han vuelto locos, sino que han querido dar una vuelta de tuerca a la forma tradicional de jugar a videojuegos y han combinado la experiencia tecnológica con un «hazlo tú mismo» cuyas consecuencias aún quedan lejos de la imaginación, pero que se empiezan a vislumbrar tras su salida a la venta este 27 de abril (los vídeos de robots equipados con cuchillos o lanzaderas programadas con Nintendo Labo son solo algunos ejemplos). Pero que promete, es un hecho.

«Nintendo Labo Toy-Con 01: Kit variado» ofrece todas esas posibilidades. Tras decantarnos por el piano, empezamos el tutorial de montaje en la pantalla de Nintendo Switch, que nos indica que tardaremos unos 150 minutos en completar. Después de sacar infinidad de planchas de cartón, doblar pestañas y construir la caja de resonancia, las teclas y unos botones que aún no sabemos muy bien para qué servirán, el resultado es bastante parecido al de la caja. Las instrucciones, que se pueden repetir, rebobinar y adelantar a nuestro antojo, son bastante sencillas de seguir, por lo que niños desde 8 años no tendrán mucho problema para crear estos prototipos acartonados.

Llega la hora de «jugar». Al acoplar la pantalla de Nintendo Switch a nuestro piano y uno de los JoyCon por detrás de la caja de resonancia, que hará de una especie de «cola» del instrumento, está todo listo para probar el «invento». Al tocar las teclas, que no cuentan con engranajes, ni siquiera con pegamento, las notas suenan en la videoconsola. ¿Cómo? Previamente hemos pegado unas pegatinas, que se incluyen en el kit, que son captadas por el sensor instalado en el JoyCon. Simple e ingenioso.

Gatos, señores y fantasmas cantantes

Pero lo mejor llega después. Al cambiar los botones circulares numerados del uno al tres (y un cuarto con un punto negro, que será el modo básico), el sonido cambia a maullidos de gatitos, voces de una especie de fantasmas amigables que entonan melodías o señores con bigotes que, si se deja pulsado durante mucho tiempo la misma nota, les entra tos. Además, al girarlos, se distorsiona el sonido, por arte y magia del cartón (y las pegatinas reflectantes, claro). Existen aún más botones: dos en la parte superior, que nos permiten escuchar melodías pregrabadas que van desde el cumpleaños feliz hasta la sintonía de Super Mario; u otro rectangular, que «escanea» unos cartones que servirán de patrón sonoro a las notas.

Y si aún así la experiencia se queda corta, al «trastear» un poco en el laboratorio (en el que nos acompañan un profesor chiflado y dos ayudantes que nos enseñan los secretos de nuestro nuevo instrumento analógico-tecnológico) se desbloquea la opción «estudio», en la que encontraremos diferentes escalas y podremos crear nuestro propio concierto con un poco de maña y paciencia. Un mundo de posibilidades se abren con Nintendo Labo. Veremos hasta dónde llega.