Apple Store en la Quinta Avenida de Nueva York
Apple Store en la Quinta Avenida de Nueva York - AFP
EN CINCO AÑOS

Apple pagará 31.000 millones al Fisco de EE.UU. para poder repatriar sus beneficios

La compañía de Cupertino ha anunciado la inversión de 350.000 millones de dólares en el próximo lustro

MADRIDActualizado:

Las compañías de EE.UU. se adaptan al nuevo entorno económico creado por la reforma fiscal de Donald Trump y Apple ha sido la última en presentar sus planes. El gigante tecnológico anunció ayer qué hará con los beneficios que da a las empresas el nuevo plan fiscal, que rebaja el tipo medio del impuesto de sociedades del 35% al 21%: gastará 350.000 millones de dólares y contratará a 20.000 personas en EE.UU. en los próximos cinco años. También afrontará el pago de 38.000 millones de dólares al fisco, la factura por repatriar buena parte del líquido que tiene fuera de EE.UU. Dado que el tipo aplicado al retorno de esos activos a EE.UU. es del 15,5%, se calcula que Apple repatría unos 245.000 millones de dólares (la compañía, sin embargo, no clarificó cuánto dinero regresará a EE.UU.). No se espera que el pago suponga un impacto considerable en los resultados de la compañía de Cupertino en este trimestre, ya que había reservado 36.300 millones como previsión de este desembolso fiscal.

El plan de gasto de 350.000 millones de dólares incluye un plan de inversión en EE.UU. de 30.000 millones de dólares, que se dedicarán a nuevas contrataciones, a capitalizar y apoyar a algunos de sus proveedores y a un nuevo campus, cuya localización se anunciará este año. Las inversiones locales darán mayor flexibilidad a la compañía para ejecutar recompras de acciones o pagar dividendos a sus accionistas: si Apple da la imagen de que dedica su ahorro fiscal a premiar a sus inversores se desataría una tormenta política que afectaría a la compañía y a la propia Casa Blanca.

De momento, Apple ha vendido el plan como una forma de responder a su «sentido de la responsabilidad para devolver a nuestro país y a su gente, que nos han ayudado en nuestro éxito». Durante años, se ha criticado a la compañía fundada por Steve Jobs la deslocalización fuera de EE.UU. de la mayor parte de su producción y su estrategia fiscal de no repatriar sus ingresos en el extranjero. Fue una de las empresas a las que Donald Trump echó en cara que no tuviera sus fábricas en EE.UU. durante las elecciones de 2016. Ahora, la Casa Blanca ha celebrado el anuncio. «Tal y como prometió el presidente, dar más competitividad a las empresas internacionalmente se traduce en beneficios para el trabajador estadounidense», declaró la portavoz Lindsay Walters.