Empleados de Iron Source, un «Alibaba de las apps» israelí
Empleados de Iron Source, un «Alibaba de las apps» israelí - A. F.

Israel, el «Silicon Valley» de Medio Oriente

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Solo con bajar del avión en Tel Aviv queda en evidencia que Israel es un país que construye. Nuevas autovías, urbanizaciones enteras en proceso o reconstrucciones de monumentos dan fe de ello. Pero sus ansias de creación no se notan sólo en el ladrillo sino en las empresas. Con sólo 66 años y con una población proyectada de ocho millones de personas, Israel es conocida como la «startup nation» por la gran cantidad de empresas que nacen, crecen, maduran y hacen vida en mercados internacionales.

Hay ejemplos potentes como Waze, la app de tráfico social vendida el año pasado a Google por casi mil millones de dólares, o Viber, la app de mensajería que el gigante japonés Rakuten compró por 900 millones de dólares. Wix, una empresa que permite crear páginas web gratis y muy personalizadas, es un ejemplo de startup israelí que prefiere crecer por si sola a vender. Su salida pública en Nasdaq fue una de las más importantes de Israel, tienen sede en ocho ciudades y más de 500 empleados.

De hecho, Israel, ubicada en el «peligroso vecindario» de Medio Oriente tiene más empresas cotizando en Nasdaq que Corea, Japón, Singapur, China, India y Europa juntas, según «Start-up Nation, la historia del milagro económico de Israel».

El secreto, creen, está en sus carencias. «No tenemos recursos naturales y por eso todo se basa en el capital humano. En este país la alta tecnología no es un hobby, es un negocio. Más del 50% de nuestras exportaciones son en Hi-tech», señala Avi Hasson, jefe científico del Ministerio de Economía de Israel en una reunión con periodistas. 4.715 de las empresas en Israel corresponden al sector de alta tecnología (Hi-tech), que van desde semiconductores hasta el desarrollo de software de ciberseguridad.

«Aquí no tenemos miedo a fallar. Emprender es parte de nuestro ADN», explica Hila Oren, fundadora de The Library, un espacio que sirve como «primera oficina» de pequeñas startups de tecnología que dan sus primeros pasos.

Eli Leszczynski es uno de esos emprendedores que aprovecha el Wi-Fi, café y mobiliario que facilita The Library. Desde hace ocho meses trabaja en su nuevo «bebé», Intuvid, una herramienta para anunciantes que convierte texto en vídeo. «Si no confiara en este producto no estaría aquí. Renuncié a mi trabajo para esto», confiesa. «Tel Aviv es una ciudad de startups, y eso es bueno y malo. Por un lado es problemático porqueentre tantas empresas los inversores no saben qué hacer. Hay mucha competencia. Aunque por otro lado es buen porque hay un ecosistema de colaboración que no existe en otro lugar», señala.

En Tel Aviv hace vida otra startup que transforma texto en vídeo pero enfocada en las noticias, Wibbitz. «Nuestra herramienta convierte las noticias que tu escribes en un vídeo de forma automática en sólo cinco segundos. Queremos ser aliados de editores y periódicos online porque los usuarios quieren ver más videos. Ya tenemos alianzas con The Telegraph ó Daily Mirror», nos comenta Yotam Cohen, cofundador.

Es imposible hablar de todas las empresas de tecnología que nacen. Israel es el segundo creador de startups del mundo, sólo por detrás de Silicon Valley, por eso siempre se le compara con la locación estadounidense.

Idan Udi Edry de Nation-E, una empresa que lleva la ciberseguridad al sector energético, lo ve de otra forma. «En realidad Silicon Valley es un pequeño Israel. La mayoría de nuestras empresas de Hi-tech se van a Estados Unidos porque las compañías grandes están fuera. Pero no importa, porque mientras están vendiendo, ya están pensando en la otra empresa que van a crear. Así somos».