La brújula cuántica que reemplazará al GPS

La brújula cuántica que reemplazará al GPS

El ministerio de Defensa británico trabaja en un dispositivo capaz de calcular sus propios movimientos y determinar su posición, con alta precisión, sin necesidad de satélites.

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Reino Unido no quiere que ni sus tropas, ni sus aviones, ni sus submarinos nucleares dependan de la localización por satélite. Por una cuestión de precisión y, sobre todo, por motivos de seguridad. El ministerio de Defensa británico ha asegurado al diario Financial Times que trabajan en crear una ‘brújula cuántica’ que les permitirá determinar su posición de manera exacta, sin injerencias externas y en todo tipo de condiciones.

Los submarinos son el medio de transporte militar que más dificultades tiene para determinar su posición. Bajo el agua, o bajo el hielo, es prácticamente imposible recibir la señal de los satélites y, aunque cuentan con sensores de aceleración que calculan los movimientos de la embarcación, son poco precisos. Incluso los más avanzados acumulan errores de hasta un kilómetro diario. Para saber dónde están, deben emerger con regularidad a recalcular su situación.

Pero la localización que ofrece el sistema GPS –del Departamento de Defensa de EE UU–, aunque bastante precisa, no es lo suficientemente segura. Según la publicación especializada The Aviationist, en 2012 Irán fue capaz de piratearla, desviar un dron espía estadounidense y hacerlo aterrizar sano y salvo en su territorio. Corea del Sur también ha denunciado intentos de interferir con ella por parte de su vecino del norte.

Átomos 'helados'

La ‘brújula cuántica’ británica pretende atajar ambos problemas con un único dispositivo. Uno capaz de calcular con alta precisión la situación en la que se encuentra, aunque sea a cientos de metros bajo el mar, y que no pueda ser atacado ni interferido por nadie.

¿Cómo lo logran? Mediante un sistema de ‘trampas’ –una especie de jaulas creadas con láser– capaces de reducir la temperatura de los átomos hasta prácticamente el cero absoluto. Una vez enfriados hasta estas condiciones son especialmente sensibles a las fluctuaciones electromagnéticas de la Tierra. Y midiendo estas es posible calcular, con una precisión casi absoluta, su movimiento en cualquier dirección.

Según declaraciones de Neil Stansfield, jefe de innovación del Laboratorio de Ciencia y Tecnología del Reino Unido, al Financial Times, el primer prototipo podría estar listo «en tres o cinco años». Lo que no está claro es si, igual que el GPS, la tecnología también pasará del ámbito militar al civil.