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Coches que hicieron historia y dónde verlos

Lujosos, exclusivos… y testigos de momentos clave del último siglo

El presidente Kennedy en Dallas (Texas) el día que fue asesinado
El presidente Kennedy en Dallas (Texas) el día que fue asesinado - Reuters
ActualizadoDavid NoriegaDavid NoriegaLeer despuésCompartir

Los coches forman parte de la vida: sirven a todo tipo de personalidades para acudir a reuniones o celebraciones; permiten que nos identifiquemos con los valores de una determinada marca o modelo; e, incluso, sirven para mostrar el estatus social de quien va a bordo. Por eso, no es raro que en los momentos cruciales de una persona, un vehículo haya estado de por medio.

Lo mismo ocurre con momentos clave de la historia, que han hecho que estos lujosos automóviles se convirtieran en protagonistas involuntarios y en auténticas joyas de museo.

La limusina que cambió el siglo XX

En este vehículo estalló la I Guerra Mundial
En este vehículo estalló la I Guerra Mundial - Museo de Historia Militar de Viena
Francisco Fernando y su esposa, poco antes del atentado
Francisco Fernando y su esposa, poco antes del atentado - HGM

El 28 de junio de 1914 un atentado en Sarajevo contra la comitiva del heredero al trono austrohúngaro, Francisco Fernando de Austria (que falleció junto a su esposa como consecuencia de este acto), supuso el inicio de un conflicto de dimensiones desconocidas hasta entonces, que marcaría el destino del siglo XX. La Primera Guerra Mundial comenzó, como quien dice, a bordo de un Gräf & Stift Double Phaeton.

Este lujoso vehículo austriaco comenzó a fabricarse en 1907, en los albores de la automoción. Solo al alcance de las mayores fortunas de la época, se trata de una limusina de seis plazas y cuatro puertas, con un motor que entrega 32 CV. Tras el atentado se forjó una leyenda negra que ha hecho que a día de hoy sea conocido como el coche maldito.

En la actualidad, el Gräf & Stift es propiedad del Gobierno austriaco y se muestra al público en el Museo de Historia Militar de Viena.

El Mercedes que Hitler regaló a Franco

Mercedes G4
Mercedes G4 - E. Agudo
Mercedes ofreció un cheque en blanco por el coche
Mercedes ofreció un cheque en blanco por el coche - ABC

Durante la década de los años 30 del siglo XX, el dictador alemán Adolf Hitler se empeñó en mostrar al mundo el poderío tecnológico de su país. Fruto de este propósito nació el Mercedes G4 W31. Un espectacular vehículo de tres ejes que combinaba la utilidad de un todoterreno, sin llegar a serlo, con el lujo y la comodidad de una limusina.

Tan solo se fabricaron 54 unidades, que fueron entregadas a los altos cargos del gobierno nazi y regaladas a otros dirigentes. Entre ellos, a Francisco Franco, a quien Hitler obsequió, en 1940, con este Mercedes con motor de ocho cilindros capaz de rendir hasta 115 CV y superar los 65 km/h. Entre sus curiosidades, contaba también con asientos abatibles que permitían a sus ocupantes observar el terreno desde una posición más elevada.

Franco apenas lo utilizó y, tras su muerte, pasó a Patrimonio Nacional. De hecho, tras una restauración realizada por Mercedes a principios de este siglo, la casa alemana, que se dice llegó a ofrecer sin éxito un cheque en blanco por recuperarlo, confirmó el poco uso que se le había dado a esta unidad. En la actualidad, de las 54 que se fabricaron se conservan solo tres. Una está en Hollywood, otra en el Museo de la Automoción y la Tecnología de Sinsheim, en Alemania, y la española puede visitarse en la Sala Histórica de la Guardia Real, en El Pardo.

El Lincoln donde asesinaron a Kennedy

El presidente y su mujer en el Lincoln Continental convertible de 1961
El presidente y su mujer en el Lincoln Continental convertible de 1961 - Reuters
Lincoln Continental 1961
Lincoln Continental 1961 - The Henry Ford

El 22 de noviembre de 1963, el presidente de Estados Unidos John F. Kennedy fue asesinado durante un desfile en Dallas, Texas. La imagen dio la vuelta al mundo y el suceso se convirtió en uno de los magnicidios más famosos de la Historia. Lo mismo ocurrió con el vehículo presidencial en el que viaja: un Lincoln Continental convertible de 1961, conocido por el servicio secreto como el X-100.

Este modelo, el único descapotable con cuatro puertas por aquel entonces, tenía un precio de venta al público de 7.347 dólares, pero se habían invertido en él unos 200.000 dólares más para adaptarlo a las necesidades presidenciales. Se aumentó su longitud de 5.395 mm a 6.462; la distancia entre ejes pasó de 3.124 a 3.962 mm; y se incorporó, entre otras mejoras, un asiento hidráulico que se elevaba 26,7 cm para que se le viera mejor en caso de que el presidente desfilase en él. En lo que nadie pensó fue en blindar el vehículo.

Tras el asesinato de Kennedy se puso en marcha la operación Quick Fix, en la que se destinó otro medio millón de dólares más para restaurar el X-100 y dotar de blindaje sus plazas traseras, además de añadir un techo no practicable con cristales antibalas y sustituir el motor Ford MEL de 7.044 CC, 355 CV y 631 Nm por otro que alcanzaba los 415 CV. Este renovado modelo fue utilizado hasta 1977 por los presidentes Johnson, Nixon y Ford y, en la actualidad, puede verse en el museo The Henry Ford en Dearborn, Michigan.

Un clásico psicodélico

Phantom V de John Lennon
Phantom V de John Lennon - Rolls Royce

En 1965, The Beatles llegaron al Palacio de Buckinghan para recoger, de manos de la reina Isabel II, la Orden del Imperio Británico a bordo del recién estrenado Rolls Royce Phantom V color valentine black de John Lennon.

Cuatro años después, cuando Lennon devolvió su medalla para mostrar su rechazo al apoyo británico a EE.UU. en la Guerra de Vietnam. Su lujosa berlina, basada en el Silver Cloud II y con motor 6.230 CC V8, cuatro velocidades y sofisticaciones para la época, como la dirección asistida, había experimentado sustanciales cambios.

Las plazas traseras se modificaron para incorporar todas las comodidades de una habitación de hotel: una cama, una televisión, una nevera, un sistema de sonido y un teléfono. Pero lo más llamativo es su psicodélica pintura, obra del carrocero JP Fallon, que se inspiró en las indicaciones de la artista Marijke Koger, para plasmar los diseños romanís sobre un llamativo fondo amarillo, en 1967.

En 1970 la berlina viajó a EEUU, donde fue utilizada por artistas de la talla de Bob Dylan o The Rolling Stones y, desde 1977, el vehículo puede contemplarse en el Royal British Columbia Museum, de Canadá.

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