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SUBASTAS

Los muebles del Ritz podrían estar en tu casa

El hotel es uno de los templos del lujo parisino y su imponente mobiliario sale a subasta

Le salón Proust, la habitación del escritor en el Ritz de París
Le salón Proust, la habitación del escritor en el Ritz de París - AFP
ActualizadoRaquel F-NovoaRaquel F-Novoa Redactor MultimediaSeguirLeer despuésCompartir

Las esquinas del Ritz son el marco del París de las novelas, el escenario de lujo histórico más recurrente de la escena cultural parisina. Fue en su bar donde Ernest Hemingway bebía hasta vomitar sus novelas más célebres; y fueron sus sillones los que acomodaban a un taciturno Marcel Proust cuando escribía «En busca del tiempo perdido», unas de las obras cumbre de la literatura universal. El escritor se sentía tan vinculado al hotel, que en su lecho de muerte pidió a su chófer que le llevase una cerveza del bar Ritz.

María Callas amansó sus inseguridades en la suite que hoy lleva su nombre. Ocurrió en 1964, la noche antes de empoderarse sobre el escenario del Palais Garnier y realizar la mejor interpretación registrada de «Casta Diva». Después de su soberbia actuación se bajó del escenario, se refugió bajo su abrigo de piel y regresó a su guarida de oro.

El lujo del Ritz también inspiró la pompa descrita en «El Gran Gatsby», la pasión indomable de Scott Fitzgerald y Zelda se estremecía en los salones del hotel. La extraña pareja amaba las fiestas, el lujo y la vida bohemia y en el hotel encontraban la compañía ideal y la atmósfera apropiada para alargar las noches hasta que los echaba el sol.

Célebre foto de Coco Chanel en desde su suite habitual del Ritz
Célebre foto de Coco Chanel en desde su suite habitual del Ritz - ABC

En aquella época, la crisálida de las grandes mentes de la ciudad de las luces estaba tapizada en materiales nobles y no en esa suerte de bochornoso suburbio donde se representa a los intelectuales. El mobiliario histórico del famoso hotel sale a subasta el martes 17 de abril. La puja durará hasta el sábado 21 y tendrá lugar en las instalaciones del Artcurial, donde las disposición de las piezas responde a la disposición de antaño. Según el presidente delegado del centro «la recreación es un flashback en el tiempo».

La muestra reproduce la habitación de Coco Chanel, que vivió su independencia desde la soberanía de su suite. Quienes lo deseen también podrán pasear entre los muebles del mítico bar Vendôme y del el restaurante L'Espadon. Los objetos de estas salas están valorados en un millón de euros y consiguen recrear un total de 19 estancias del antiguo hotel -algunas de ellas tienen 120 años-. Para lograr una representación fidedigna del lugar, llegaron a pintarse réplicas de obras de grandes artistas que antaño pendían de sus paredes, también se compraron muebles valorados entre 4.000 y 6.000 euros.

El encargado de imaginar los espacios fue el célebre decorador Vincent Darré, que aseguró que este trabajo fue para él «como un sueño», ya que, según sus declaraciones a la agencia EFE, considera que el Ritz es el «Versalles de la hostelería».

Audrey Hepbun y Gary Cooper
Audrey Hepbun y Gary Cooper - Ariane

Además de organizar los muebles en las distintas estancias, Darré dibujó los estampados que cubren todas las paredes, y en los que reinterpreta el pomposo estilo del Ritz a golpe de acuarela.

La subasta cuenta con elegante cuarto de baño lleno de espejos antiguos. En esa misma habitación se encuentra la primera bañera del Ritz, valorada en 2.000 euros. Esta pieza es una de las joyas de la muestra, ya que éste fue el primer hotel en ofrecer un baño en cada habitación en 1889.

Para Tajan, el Ritz es «el símbolo de la elegancia» y de «un 'art de vivre' a la francesa». Aunque reconoció a la agencia que el estilo de estos muebles «ya no está de moda», cree que continúan gustando porque tienen «algo de antemporal». Los precios del mobiliario oscilan entre los 10.000 y los 50 euros, ya que «el lujo no es necesariamente una cuestión de precio», insistió Tajan.

Muebles de la «suite imperiale» del hotel
Muebles de la «suite imperiale» del hotel - AFP

El buen estado de los objetos se debe las labores de reparación diarias que se realizan en el taller del propio edificio. Una constante obra de conservación de más de cuarenta personas en nómina.

La pompa y el lujo ni eligen a sus huéspedes, ni los caprichos de su intrahistoria. En el hotel no sólo se produjeron anécdotas inspiradoras. La desgracia azotó en sus instalaciones al viejo César Ritz quien, siendo incapaz de superar la muerte prematura de su hijo Charles, se vio obligado a vender la obra de su vida al multimillonario Mohamed Al-Fayed. El hijo del magnate egipcio fue presa del mismo destino que el del francés. Dodi Al-Fayed murió la misma noche de agosto de 1997.

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