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Bicicletas de madera: genuinas, únicas y nuestras

Una familia de carpinteros de Galicia hizo frente a la crisis creando un artículo de lujo: bicicletas de élite hechas de madera de fresno

Bicicleta de madera creada por la empresa - CYCLOWOOD
ActualizadoRaquel F-NovoaRaquel F-Novoa Redactor MultimediaSeguirLeer despuésCompartir

Cuando Agustín Fernández fabricó su velocípedo con madera de fresno en 1919 no imaginó que tan extravagante invento salvaría la economía de sus descendientes casi un siglo después.

El pionero de la saga de carpinteros había construido esa pieza por mera funcionalidad, para desplazarse por el pueblo en una época en la que quien montaba un vehículo de dos ruedas era tachado de excéntrico. La bicicleta acababa de entrar en España y pocos intuían entonces que llegaba para quedarse.

En 2008, cuando la crisis económica azotó el sector inmobiliario de manera implacable, Gerardo Fernández vio cómo su negocio familiar caía en picado. Su hijo y él eran la última generación de una familia que había crecido en la fragua entre lijas, escufinas y gubias en la villa ourensana de Verín. Ahora se veían obligados a echar el cierre a su tienda de muebles.

Una mañana, el más joven Gerardo Fernández, Geri, se despertó con su bisabuelo atrapado en la memoria. No lo había conocido, pero, generación tras generación fue rodando la curiosa historia de la bicicleta de madera. Recordó también cuando su padre, diez años antes, lo había imitado en un carnaval y fabricó un artilugio similar. Se acordó, sobre todo, de la manera en la que la gente lo seguía con la mirada y celebraba su ocurrencia.

Jordi Torres muestra su bicicleta el en Maphre Aspar Team
Jordi Torres muestra su bicicleta el en Maphre Aspar Team - CYCLOWOOD

«Me dijo que si había gustado tanto teníamos que intentarlo, que funcionaría», cuenta Gerardo Fernández, «Geri tenía ese genio, iniciativa, buenas ideas... era de esas personas que tienen cualidades extraordinarias; supongo que cualquier padre hablará de sus hijos así, pero él era espectacular».

Geri tenía 27 años cuando propuso la idea; padre e hijo se pusieron manos a la obra. Trabajaron sin descanso durante meses y dieron forma a «Cyclowood», una empresa cuya especialidad es fabricar bicicletas de madera. Construido el primer ejemplar, el boca a boca hizo el resto y sus creaciones sofisticaron el concepto del velocípedo: Eran elegantes, ligeras y eficaces.

Detalle de uno de los modelos creados por la empresa
Detalle de uno de los modelos creados por la empresa - CYCLOWOOD

Pioneras en el mundo

«Son bonitas, pero es que pocos saben que la madera es un material muy apropiado para hacer bicicletas. Es un gran amortiguador y en los terrenos irregulares absorbe las vibraciones del impacto», explica Gerardo Fernández.

Padre e hijo patentaron un sistema de vainas verticales mediante el que aseguraban una absorción casi total. Gerardo Fernández todavía se entusiasma hablando de sus creaciones como si las estuviese descubriendo de nuevo, una por una, mientras las enumera. «Los cuadros de carretera pesan entre 1.6 y 2.3 kg. en función del tipo de madera y la talla, son especialmente ligeras, sin embargo, son muy fuertes, duraderas y resistentes», aclara.

Cyclowood fabrica bicicletas de montaña, ciudad, carretera y «trekking class». Las posibilidades de personalización son tan amplias como la imaginación del cliente, que decidirá los detalles que desee incluir en su velocípedo. Quien desee un ejemplar debe ponerse en contacto con la empresa y describir lo que busca. En un plazo medio de quince días tomará forma y podrá recibirlo. Dependiendo de los materiales y los detalles que se quieran incluir, la horquilla en la que se mueve el precio oscila entre los 4.000 y los 15.000 euros.

Los diseños, elegantes y sofisticados, cautivaron a los ciudadanos de la villa. En poco más de cuatro años, sobre los adoquines de Verín, las bicicletas de Geri, avanzaban esquivando a los viandantes pero no a sus sorprendidas miradas. Recuperaron la economía familiar y llevaron el nombre del pueblo más allá de Galicia: «Llamaba gente de toda Europa, Estados Unidos, Japón o América Latina. Estando mi hijo ya enfermo, aún contactaba con Emiratos Árabes y Dubái. Las bicicletas causaron autentica fascinación».

La familia en el eurobike, Alemania
La familia en el eurobike, Alemania - CYCLOWOOD

También los deportistas de élite se pusieron en contacto con la familia verinesa en busca de su ejemplar. Clinton Sumner, ciclista sudafricano afincado en Alicante, escogió esta firma para una de sus gestas más reconocidas: recorrió 1260 km en 84 horas sobre una Cyclowood, un trayecto en el que el ultrafondista unió el Quebrantahuesos con Tourmalet.

Padre e hijo crearon una manera de rodar completamente nueva, única en el mundo. Funcionó porque sus creaciones, además de confortables, eran exclusivas: «Es imposible que existan dos bicicletas iguales porque están hechas a mano, una a una, a petición del cliente, que elige sus características y los materiales».

Aunque la base es fresno, se combina con otros tipos de madera como el nogal, la teca o el cedro aportando diferentes tonalidades: «aunque dos personas escojan los mismos tipos de madera, los modelos no se parecerían, porque no están fabricados en serie, cada ejemplar es único de diferentes pliegues», explica Gerardo.

Complementos de moda

Pajaritas de madera
Pajaritas de madera - CYCLOWOOD

En la página web no solamente pueden adquirirse bicicletas con la rúbrica familiar, también diferentes complementos de moda como collares, pajaritas, gemelos o corbatas. La iniciativa de Geri no tenía límites: miraba a las dificultades de frente, les quitaba las astillas y las convertía en arte.

«La idea de los complementos también fue de mi hijo, cuando ya estaba enfermo. Un día frente al televisor se dio cuenta que volvían a llevarse las pajaritas y me dijo que si se reclamaban de tela, ¿por qué no hacerlas de madera? y tenía razón, gustaron mucho. Luego empezamos con las corbatas y los demás complementos, que también gustaron mucho, los hacemos a mano uno por uno y son ligeros, exclusivos y originales. Todo lo que Geri imaginaba era un éxito, tenía un don».

El 23 de enero de 2017 un cáncer apagó el ingenio del joven Geri, de treinta y seis años, de forma fulminante y prematura. Sin embargo, su recuerdo no ha dejado de rodar. Frente a la Avenida de Laza, en Verín, se inauguró el primer carril bici del lugar y está dedicado a él: «Se lo dedicamos a Geri porque llevó el nombre del pueblo a todas partes y porque fue un ejemplo de muchísimas cosas. Dedicar una innovación a un innovador es nuestro pequeño y muy sentido homenaje», cuenta Diego Lourenzo, teniente alcalde del municipio.

Desde la placa, Geri sigue saludando a los vecinos sobre su bicicleta de madera sin dejar de sonreír. El grabado representa, en el metal y en la memoria colectiva, a aquel joven que consiguió hacer algo que nadie en el mundo había hecho. Cuenta quién fue el chico que soñó, desafió las dificultades y sorteó los peores coletazos de la crisis haciendo uso de su inteligencia y su creatividad. Todos en la villa recuerdan aquella mañana en la que los titulares contaban la historia del joven de Verín que le puso «pedales a los árboles».

Placa en homenaje a Gerardo Fernández
Placa en homenaje a Gerardo Fernández - DIEGO LOURENZO

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