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Tristán Domecq, en la casa del interiorista

Mezcla de estilos, atemporalidad, piezas vintage y un toque muy personal son algunas de las claves que han llevado al éxito a este decorador gallego cuya máxima es hacer casas para vivirlas

Tristán Domecq
Tristán Domecq - Inma Flores
Actualizado María I. OrtizMaría I. Ortiz Jefa de secciónSeguir Leer despuésCompartir

Con un estilo atemporal, fresco, elegante y desenfadado, Tristán Domecq crea casas llenas de vida, “casas que se sienten y se disfrutan”. De origen gallego y con tan solo 34 años, Tristán ha conseguido hacerse un hueco en el mundo del interiorismo nacional e internacional y aunque no le gusta hablar de ello, cuenta con una prestigiosa cartera de clientes y proyectos de lujo que le permiten abrir sus fronteras e ir más allá.

El salón de la casa de Tristán Domecq
El salón de la casa de Tristán Domecq - Inma Flores

Con una importante influencia familiar rodeado de arquitectos, constructores y decoradores, cuenta que su pasión por el interiorismo y la decoración le viene de niño, “yo era de los que de pequeño me iba en bici a ver las obras de la ciudad”. Pasión que le ha llenado de inquietud y saber hacer y que materializaría a los 18 años tras una temporada trabajando en la tienda de decoración de su madre.

Enfatiza en la importancia de hacer casas para vivirlas, en mezclar y aprovechar piezas originales que cuentan historias, sabe jugar con los espacios e impregnarlos de la esencia de sus clientes. Sueña a lo grande pero con realismo y quizás algún día redecore el Palacio de la Moncloa.

Ingenioso, risueño, con un gusto innato y en ocasiones algo tímido, Tristán nos recibe en su casa del Barrio de las Letras de Madrid, un espacio muy personal en el que una mesa moderna de mármol y acero convive con una alfombra de lana antigua, un sofá de lino de estilo rural o unas butacas vintage francesas. Sin duda, una casa con el sello inconfundible de Tristán en el que vivir y disfrutar las estancias es la máxima.

Tras estudiar Dirección de empresas comienza su carrera profesional trabajando en el sector de la moda, ¿por qué da el salto a la decoración?

Siempre había tenido pasión por la decoración y la arquitectura, había trabajado con mi madre en su tienda de decoración y creo que el trabajar en el mundo de la moda fue algo circunstancial. Realmente mi vocación es lo que hago ahora.

Trabajó durante cinco años para en Inditex, ¿qué recuerdos tiene de esa etapa?

Aprendí muchísimo, todos los recuerdos que tengo son buenos y si no hubiera trabajado ahí sé que ahora mismo no estaría donde estoy. Ahora hago casas, pero mi trabajo no es solo eso. Somos un equipo de 15/20 personas, yo marco la línea que quiero seguir, superviso todos los proyectos, pero no ejecuto porque no me da tiempo. Coordino el equipo y esa parte de procesos productivos la aprendí en Inditex.

¿Qué tiene la decoración que le falta a la moda?

Tristán Domecq en la terraza de su casa
Tristán Domecq en la terraza de su casa - Inma Flores

La decoración no es marquista, mientras que la moda sí. En un producto de decoración te da igual la marca y la calidad está relacionada con el precio, en cambio en la moda no. En moda entran en juego muchos factores que en el mundo de las marcas conllevan un incremento de precio.

¿Cuál fue tu primer proyecto de interiorismo?

Mi primer proyecto fue un pequeño piso que me compré con unos ahorros. Yo era nuevo en esto, no conocía a nadie, no tenía proveedores ni fabricantes y tenía que darme a conocer, tenía que demostrar que valía para ésto. Tras terminar el proyecto comenzaron a surgir clientes y empezaron a conocerme, a los tres meses vendí la casa y fue entonces cuando comenzó mi carrera.

¿Qué es lo más importante a la hora de decorar un espacio?

Primero hay que fijarse en la estructura y los acabados. Mi objetivo es hacer casas acogedoras, que no parezcan estáticas, que no sean demasiado perfectas. Me gusta lo imperfecto, que el espacio tenga movimiento, en definitiva, que sea una casa más vivida.

¿Cuál es tu sello personal?

Sin duda la mezcla de estilos. Si la casa es moderna metemos toques clásicos y piezas vintage; y si es una casa clásica, pues al revés. Me encanta combinar piezas de diferentes épocas.

¿Qué te inspira?

Me encanta bucear por la red y ver muchas fotos, así surgen muchas ideas. Me gusta mucho pasear por la ciudad, observar los edificios abandonados y versionarlos en mi imaginación. Voy a muchos mercadillos y viajo a lugares muy distintos de los que siempre traigo algo.

¿Sigues las tendencias?

Las seguimos pero muchas veces huimos de ellas. Ahora está muy de moda la línea nórdica y la mezcla de estilos.

¿Cuál ha sido el proyecto más difícil que has hecho hasta ahora?

Un piso de 20 metros cuadrados. Resulta muy complicado encajar una vida en tan poco espacio.

¿Y el que más ilusión te ha generado?

Sin duda el primero es muy especial porque estaba jugándome mi futuro. No puedo compararlo con ningún otro, pero si tengo que elegir te diré que he cogido muchos proyectos con mucha ilusión, uno de los últimos ha sido por ejemplo una residencia de estudiantes que anteriormente fue un palacio enorme.

¿Un proyecto que nunca harías?

Un palacio para un jeque árabe, no sabría cómo hacerlo.

¿A quién te gustaría decorarle la casa?

A nadie en concreto, pero sí me gustaría hacer el Palacio de la Moncloa.

¿Te gusta cuidarte?

Sí, me gusta pero no saco mucho tiempo para ello. Hago lo normal que hay que hacer, comer sano, un poco de ejercicio... pero no soy de tratamientos.

¿Cuál ha sido el último capricho que te has dado?

Los últimos cuatro libros que me he comprado, fueron un capricho de un sábado por la mañana.

Tristán Domecq
Tristán Domecq - Inma Flores

¿Algún truco a la hora de decorar?

No querer ponerlo todo por el simple hecho de que te guste.

¿Un viaje pendiente?

El sur de Francia.

¿Qué no falta en tu maleta?

Mi portátil y mi agenda.

¿Qué es el lujo en decoración?

Una casa que refleje tu estilo y se adapte a tus necesidades.

¿Un secreto confesable?

Tengo obsesión/fascinación por los aviones, los aeropuertos y el tráfico aéreo.

¿Un proyecto de futuro?

Un hotel personal y personalizado.

¿Qué es el Summum para Tristán Domecq?

La satisfacción personal y la felicidad.

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