Sabrina Kuku, de 36 años, regresa este viernes a España con su bebé de cinco meses y después de haber pasado 8 años ilegal en Perú y con
Sabrina Kuku, de 36 años, regresa este viernes a España con su bebé de cinco meses y después de haber pasado 8 años ilegal en Perú y con - ABC

Hoy vuelven a casa desde Perú 67 españoles presos o en situación de vulnerabilidad

España trae de vuelta a 31 reclusos que continuarán cumpliendo condena en el país, 5 a los que se les ha conmutado la pena y otros 31 en situación de desamparo. Entre ellos, no solo hay reclusos sino casos como el de Sabrina Kuku que pasó ocho años ilegal y vuelve este viernes con su bebé de cinco meses

Es el tercer viaje que se realiza de este tipo desde Perú a España. El primero se produjo en marzo de 2017, otro en septiembre y el último, el que culmina este viernes. En total, han llegado 182 españoles.

MADRIDActualizado:

«He pasado diez años en la cárcel en Perú. Es imposible contar lo mal que me lo he pasado. Hay que vivirlo para saberlo». «Nadie se lo pasa bien en la prisión. No hay atención sanitaria, la comida es escasa, hay mucha corrupción y drogas. Estoy bien aunque un poco estresado porque ha pasado mucho tiempo desde que me fui de España y no sé cuál será la reacción de mi familia».

Son las declaraciones de dos españoles, Juan López y Mario Gutiérrez (nombres ficticios), ambos de Madrid, que han cumplido condena en Perú (el primero en mayo del año pasado y el segundo hace solo cuatro meses). Ayer volvieron desde Lima a casa. Ambos pidieron no desvelar su identidad debido a que parte de su familia no sabe que han estado en la cárcel.

Ambos forman parte de los 67 reclusos que llegarán este viernes al aeropuerto de Barajas - Adolfo Suárez en torno a las 14 o 15 horas, fruto de un acuerdo entre el Gobierno español y el de Perú.

La terrible situación de las cárceles en Perú ha motivado, en parte, este traslado. La intención es que los españoles cumplan condena en nuestro país y eviten así la difícil situación que se vive en los penales del país latinoamericano en cuanto a atención sanitaria, hacinamiento, etcétera.

Juan López llegó a Perú con una maleta cargada de cocaína: «Me pillaron en el aeropuerto con 12 ladrillos de kilo y pico cada uno». Asegura que él no sabía cuánto había ni lo que llevaba. «Estaba ya todo arreglado, yo solo la cogí y me la llevé». López confiesa que no lo hizo porque pasaba hambre, pero su sinceridad está cargada de arrepentimiento: «No tenía problemas económicos, lo hice por tonto, por avaro, por tener cuatro euros más en el bolsillo». Ahora, solo se centra en el futuro, en buscar un trabajo e intentar, una vez establecido, traerse a su novia peruana. «Ha sido mi bastón todo este tiempo».

Los 67 españoles vienen con pasados diversos. Concretamente, 31 presos que continuarán cumpliendo condena en cárceles españolas. Otros 31 son traslados humanitarios; es decir, han estado en la cárcel (al menos la mayor parte de ellos) y, al salir, se han quedado en la calle. En este grupo hay casos puntuales como el de Sabrina Kuku, una joven que nunca ha estado en prisión, que es madre de una bebé y que lleva mucho tiempo en Perú en situación irregular. Finalmente podrá volver a casa. Los 5 restantes tienen la pena conmutada, y solo tendrán que asumir ciertas obligaciones con la autoridad.

«Llgué el 10 de octubre de 2008 a Perú cansada de trabajar como camarera en la noche en Barcelona. Me enamoré del padre de mi primer hijo y cuando me quedé embarazada fue cuando decidí quedarme. Fueron ocho años viviendo ilegalmente. Tuve oportunidades laborales pero todas sin contrato, y todo el dinero era para mantener a mi hijo. Quise volver pero no pude. Yo también he estado presa de alguna manera, pero en un país del que no podía salir», revela Sabrina.

Al quedarse embarazada por segunda vez -de una niña que cumple este sábado seis meses- pidió ayuda a la Embajada que, ante el desamparo, no dudó en llevarla a una casa de acogida y tramitarle los papeles para, definitivamente, volver a España.

«Quiero el hogar que nunca tuve»

Sabrina regresa después de diez años en Perú; lleva en total catorce sin ver a su madre y tres sin ver a su primer hijo, que está con su padre y que pudo volver antes que ella al haberse casado con una española. «Quiero estabilidad, un hogar, el que nunca tuve, recuperar la sensación de tener un armario que es mío, o una casa cuyas paredes tienen marcas de cuadros por el tiempo que llevan allí. No he vivido eso jamás», lamenta.

Se trata del tercer viaje que se realiza de este tipo desde Perú a España. El primero se produjo en marzo de 2017, otro en septiembre y el último, el que culmina este viernes. En total, han llegado 182 españoles de penales peruanos o de situación de vulnerabilidad.