Una masa de lava corta una de las carreteras de Big Island, la mayor del archipiélago de Hawaii
Una masa de lava corta una de las carreteras de Big Island, la mayor del archipiélago de Hawaii - REUTERS

El volcán Kilauea amenaza con más lava y erupciones

Trump firma la declaración de desastre natural para Hawaii, mientras las autoridades tratan de no ahuyentar a los turistas

CORRESPONSAL EN NUEVA YORKActualizado:

Lo peor podría no haber pasado en la isla de Big Island, la mayor del archipiélago de Hawaii, que desde la semana pasada sufre la violencia del volcán Kilauea. Las erupciones, que arrancaron el pasado 3 de mayo, causaron ríos de lava provenientes de 15 grietas del volcán, además de la emisión de gases tóxicos. La lava provocó la destrucción de 36 estructuras y la evacuación de miles de personas.

Ahora, los expertos creen que hay posibilidades de erupciones mayores y más peligrosas. Mientras que el lago de lava formado dentro del volcán ha retrocedido en los últimos días, hay más volumen de magma bajo tierra, que podría emerger con mayor violencia y con torrentes de lava más rápidos. «Lo que podría hacer cambiar la situación a peor es si ese magma más fresco y caliente llega a la superficie, y es posible que eso sea lo que ocurra», explicó Tina Neal, del Observatorio de Volcanes de Hawaii. Si eso ocurre, habrá «niveles de erupción más altos y con más gas».

Las condiciones podrían además provocar fuertes explosiones durante las próximas semanas desde la boca del volcán, que podrían lanzar rocas del tamaño de coches pequeños a kilómetros de distancia y emitir grandes nubes de gases. Los geólogos apuntan a que el comportamiento del Kilauea es similar al que tuvo en las erupciones de 1924, en las que llegó a lanzar al aire rocas de 14 toneladas.

Cancelaciones de turistas

La destrucción provocada por el volcán, y la posibilidad de que todavía vaya a más, ha hecho que el presidente de EE.UU., Donald Trump, firmara el viernes la declaración de gran desastre para Big Island, lo que permitirá contar con fondos federales para la reconstrucción, para los trabajos de los equipos de geólogos y para financiar la evacuación y la residencia temporal para afectados.

A pesar de todo, las autoridades de Hawaii no quieren espantar a su principal fuente de ingresos, los turistas, y han insistido en que la situación no afecta a la gran mayoría de Big Island. George Szigeti director de la Autoridad de Turismo de Hawaii, ha insistido en que Big Island es «inmensa» y que buena parte de ella no está amenazada por Kilauea, después de que los hoteles de la isla hayan sufrido miles de cancelaciones en los últimos días.