El galato de epigalocatequina, presente en el té verde, podría ayudar en el tratamiento del TEAF
El galato de epigalocatequina, presente en el té verde, podría ayudar en el tratamiento del TEAF - EFE
Salud

El té verde mejora los niveles cognitivos

Descubren que una propiedad de esta bebida podría ayudar a los bebés con síndrome alcohólico fetal, un trastorno que sufren los recién nacidos por la adicción de sus madres

MadridActualizado:

Un estudio realizado en 2005 en Estados Unidos determinaba que casi uno de cada mil neonatos viene al mundo bajo los síntomas del trastorno del espectro alcohólico fetal, el TEAF o SAF. Una enfermedad incurable y poco común, pero que afecta a los niños cuyos embriones se vieron perjudicados porque sus madres tomaron alcohol durante el embarazo, aunque fuese en cantidades pequeñas.

El TEAF no es una patología que afecte a todos los nacidos de progenitoras que consumieron bebidas alcohólicas durante la gestación, sino que solo tiene incidencia en una pequeña parte. Se trata de una «enfermedad rara», como señala Óscar García Algar, jefe del servicio de neonatología del Hospital Clínico de Barcelona.

En su mayoría, los afectados por esta problemática en España son niños adoptados, nacidos sobre todo en países de Europa del Este, como Rusia, Ucrania, Polonia o Kazajistán, pero también procedentes de África u otros países europeos como Irlanda. La organización SAFGroup, la Asociación de Familias de niños y niñas con Síndrome Alcohólico Fetal en España, asegura que en nuestro país hay unos 400 casos. Los síntomas de la enfermedad no se detectan por lo general en los primeros meses de vida, «sino a los diez u once años», explican desde la agrupación.

Aunque más que a nivel físico, donde los afectados presentan rasgos como microcefalia, hundimiento de ojos, de nariz o de orejas, baja estatura o ausencia de filtro labial, la patología se detecta más en el comportamiento y en la actitud de los que la padecen. «De niños, son impulsivos y tienen conductas difíciles. Les cuesta aprender de los errores y retener cosas en la memoria, en especial las negativas. Presentan déficit cognitivo, sobre todo en materias abstractas como las matemáticas o con la comprensión lectora», señala a ABC la también doctora Carmen Sánchez, una de las fundadoras de SAFGroup. «Saben sumar, restar, multiplicar y dividir, pero no para qué sirve. No entienden los chistes o las bromas. Son personas muy manipulables, algunas incluso autistas, y cuando son mayores, tienen mayor facilidad para desarrollar adicciones», reseña.

El neonatólogo García Algar remarca que la patología constituye «un trastorno que afecta a la conducta de los individuos y a la parte cognitiva del cerebro, en especial a la verbal». No tiene cura, pero ahora se ha conocido que podría mejorar en su tratamiento gracias a un compuesto del té verde. Así lo señalan los resultados preliminares de un estudio llevado a cabo por el Grupo de Investigación Infancia y Entorno (GRIE) y coordinado por el propio García Algar, que concluyen que el principal activo de esta bebida, el galato de epigalocatequina, tiene propiedades que influyen positivamente en el tratamiento de este trastorno.

También en el síndrome de Down

Se trata de un compuesto cuya efectividad ya se probó para tratar de mejorar las funciones cognitivas de pacientes con síndrome de Down y que ahora, tras un año de investigación y pruebas, también ha concluido con éxito en sus primeros resultados como terapia para mejorar en la calidad de vida de estos niños. Sin embargo, el doctor García Algar es cauto. «Los resultados son buenos, pero provisionales y no concluyentes. Parece que hay mejoras en algunas áreas, pero tenemos que terminar de confirmarlo», afirma, al tiempo que asevera que tenían «una cierta expectativa de que esta mejora pudiera darse», al ser los síntomas del TEAF «en algunos aspectos, muy similares a los del síndrome de Down».

El tratamiento consistió en la administración por vía oral de un complemento alimenticio con este extracto a cerca de 80 menores de entre 7 y 16 años, en su mayoría procedentes de Europa del Este. Con el compuesto, se elaboraba un batido con «cierto regusto a chocolate» que los jóvenes debían consumir diariamente durante un año. La mitad no pudo terminar el proceso, pero en los 40 que sí lo hicieron se observaron «progresos» importantes.

Estos resultados se expusieron hace algunas semanas en las II Jornadas sobre el TEAF, celebradas en Barcelona. Desde la asociación de afectados se muestran «esperanzados». «Sabíamos que podía funcionar», comenta Carmen Sánchez. Los avances del tratamiento se han visto especialmente en la conducta y en la parte cognitiva del cerebro. Se ha apreciado una «disminución de la agresividad», como esclarece el doctor García Algar.

Los niños han sido tratados con FontUp, rico en fibra y galato de epigalocatequina. Pese a sus buenos resultados en pacientes con síndrome de Down y ahora también en TEAF, su uso no está aconsejado en personas que no presenten los síntomas de esas dos enfermedades para potenciar sus capacidades cognitivas y mejorar sus comportamientos. Sin embargo, los progresos demostrados recientemente abren una nueva vía para los enfermos de TEAF. «Más que en el presente, hay que pensar en lo que pueden influir estos avances en el futuro de estos chicos», concluye Carmen Sánchez.