Vídeo: Nuevas imágenes de la cámara de seguridad en la que se ven los últimos pasos de Lucía - ATLAS

La última imagen de Lucía caminando sobre el andén

Dario Sur accede a la grabación de la cámara de la estación donde se ve a la niña cerca de las vías del tren

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Diario Sur ha tenido acceso a la grabación de la cámara de la estación de Pizarra, donde el pasado 26 de julio desaparecía la niña Lucía. La menor estaba junto a sus padres y el resto de la familia en el bar de la estación disfrutando de una apacible noche de verano. En el momento de pagar, la familia perdió de vista a la niña. Horas después, fue encontrada muerta junto a la vía a consecuencia de un fuerte traumatismo en la cabeza. Supuestamente, la golpeó el primer tren de la mañana.

Su pista se pierde al final del andén. Una de las tres cámaras de seguridad que hay en la estación captó a la menor a las 23:34 horas del 26 de julio. La niña, que acababa de cumplir tres años, permanece 12 segundos en el plano del vídeo, al que ha tenido acceso Diario SUR. Al principio, va corriendo sola hacia la oscuridad, pero al final se frena y comienza a andar justo antes de desaparecer tras la caseta que da paso a las vías, en dirección a Álora. El reloj del sistema de videovigilancia marcaba en ese momento las 23.35.

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Dos minutos después, otra de las cámaras de la estación grabó a la primera persona que salió en su búsqueda. A las 23.40, son ya varios los hombres que se adentran en las vías iluminándose con sus teléfonos móviles para tratar de localizarla. Entre ellos, Antonio Vivar, el padre de la menor. Pese a su zancada (mide 1,96), no pudo alcanzarla suponiendo que, como piensa la Guardia Civil, la niña siguiera andando entre los raíles.

La Guardia Civil sospechó desde el primer momento –a día de hoy, esa sigue siendo la principal hipótesis de la investigación, aún abierta– que Lucía caminó desorientada por las vías del tren hasta que, al cabo de cuatro kilómetros, se acurrucó entre los raíles y se quedó dormida. La menor no presentaba signos de agresión sexual y llevaba puesta la misma ropa que la noche anterior, cuando desapareció. Conservaba incluso sus sandalias rosas de velcro, desgastadas por el uso