La Luna, en una panorámica de Washington DC - REUTERS

Trump ordena a la NASA que sus astronautas vuelvan a la Luna

La nueva Administración pretende que el satélite sirva de «base para llegar a Marte y más allá»

CORRESPONSAL EN WASHINGTONActualizado:

El hombre vuelve a la Luna. El día en que se cumplían 45 años desde que astronautas estadounidenses protagonizaran la última misión de alunizaje, a bordo del Apolo 17, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha dado un giro, otro más, al legado de su antecesor en el cargo.

Con la firma de su primera directiva sobre política del espacio, el nuevo inquilino de la Casa Blanca ha marcado este lunes a la NASA una estrategia diferente a la que Obama había impulsado en 2010, que excluía la presencia de humanos en la Luna. A partir de ahora, Estados Unidos podrá revivir la hazaña que protagonizaron Neil Armstrong, Edwin Aldrin Jr. y Michael Collins, el 16 de julio de 1969, entonces a bordo del Apolo 11.

Aunque el vicepresidente Mike Pence, encargado de ejecutar la política suscrita por Trump, ya ha advertido que el objetivo ahora, «mucho más allá que dejar pisadas y banderas, consiste en que la luna permita sentar las bases para la llegada a Marte y mucho más allá».

La política que impulsó Obama para liderar la nueva carrera espacial consistía en el envío de astronautas a la profundidad del espacio, más allá de la luna, con el objetivo de aterrizar en un asteroide en 2025 y, potencialmente, de poner el primer pie en Marte en 2030. La era Trump se estrena con un profundo cambio para la NASA, que, bajo la tutela de la recién constituida Agencia Nacional del Espacio y el Aire, ha elaborado las últimas semanas un detallado plan de misiones al único satélite natural de la Tierra. De forma que sirva de base estratégica para alcanzar el objetivo principal, que es alcanzar el planeta rojo.

En presencia del presidente, que saludó el «nuevo liderazgo de Estados Unidos en la carrera espacial», su número dos, Pence, recalcó que con la directiva firmada este lunes, su país «estrena el plan coherente del que carecía cuando entre en este milenio». Y a continuación hizo un llamamiento al sector privado aeroespacial para que secunde la iniciativa de la Casa Blanca. La portavoz de la compañía Space X, Gwynne Shotwell, recogió el guante, pero también reclamó la supresión de regulaciones para hacer posible la «innovación».

El Congreso se dispone ahora a aprobar una ley que permitirá a la NASA desarrollar los primeros «trabajos de exploración del terreno», después de que el pasado marzo diera salida a la primera autorización. La iniciativa legislativa fijaba el año 2033 como fecha para la primera misión humana a Marte, pero es la que agencia espacial la que debe cuantificar finalmente los objetivos, de acuerdo con los nuevos criterios.