Trucos avalados por la ciencia para adelgazar

No hay dietas ni soluciones mágicas para perder peso, pero si pone en marcha estos consejos, su cuerpo lo notará

MadridActualizado:123456789
  1. Pase más horas de pie

    Investigadores de la Clínica Mayo en Rochester (EE.UU.) han encontrado la manera de perder peso sin ir al gimnasio. Y para ello, tan solo habría que quedarse de pie. Los autores analizaron los resultados de 46 estudios llevados a cabo con 1.184 adultos que, en su mayoría varones -hasta un 60% del total-, tenían un promedio de edad de 33 años y una media de peso de 65 kg. Los resultados mostraron que el permanecer de pie quema 0,15 kilocalorías más por minuto que estar sentado. Un hallazgo que parece insignificante pero que puede llegar a ser muy importante en caso de que pasemos muchas horas sin levantarnos. Un adulto con un peso de 65 kg llega a quemar 54 kilocalorías adicionales en seis horas si opta por estar de pie. Y esta combustión de calorías estando de pie se traduce al cabo de un año en ganar o perder 2,5 kilos en un año.

  2. Alimente su flora intestinal

    ¿Por qué algunas personas pueden comer sin temor a engordar y a otros parece que hasta el agua les haga engordar? Los genes parecían ser la respuesta a esa paradoja. Pero las últimas investigaciones también creen que la respuesta podría estar en la flora bacteriana de cada individuo. Hasta algunos grupos de investigación se están planteando hacer trasplantes fecales de individuos delgados a obesos para «curarles» su sobrepeso. Otra opción menos drástica es cultivar nuestra propia flora intestinal con una buena alimentación. La dieta mediterránea, rica en vegetales y legumbres y poca carne, es la mejor forma de cuidarla.

  3. Coma despacio y mastique bien

    Ya nos lo decían de pequeños: mastica y come despacio. Pues un estudio con más de 60.000 personas con diabetes en Japón ha demostrado que nuestras madres tenían razón. Comer despacio ayuda a saciarnos con mayor rapidez y evita que sigamos comiendo sin control. El tiempo que tardamos en comer también está relacionado con nuestra resistencia a la insulina, un indicador de la diabetes tipo 2. El estudio, publicado en la revista «British Medical Journal», muestra que los más lentos frente al plato, no solo pesan menos sino que tienen menos grasa en el abdomen, un factor de riesgo cardiovascular. Al estudiar a esta población japonesa, los investigadores también comprobaron que cenar pronto ayuda a controlar el peso. Las personas que tomaban su último bocado del día dos horas antes de irse a la cama también eran los más delgados.

  4. Duerma ocho horas diarias

    Dormir no es solo un bálsamo reparador para nuestro cerebro. También desempeña un papel en el metabolismo energético. Las personas que duermen mal y poco tienden a comer más durante el día, como parte de un mecanismo fisiológico de compensación. La ingesta de calorías ayuda a mantenerse despierto al día siguiente. El momento del día en el que nos vamos a la cama también es otro factor importante. Cuanto más tarde va una persona a la cama, más posibilidades tiene de coger kilos de más porque aumenta el apetito por los alimentos más calóricos y por los carbohidratos, tal y como han publicado en la revista «Sleep».

  5. Evite los turnos de noche en el trabajo

    Las personas que trabajan por la noche engordan y no es solo porque picoteen entre horas. Las personas estamos programadas para dormir cuando no hay luz y comer de día. Cuando se invierten se altera el ritmo circadiano, según investigadores del Instituto Howard Hugues.

  6. No tenga miedo de la leche entera

    Un riguroso análisis de 25 estudios, publicado en European Journal of Nutrition, puso fin a una certeza que aún cuesta desterrar: los productos desnatados no son una buena ayuda para perder peso ni tampoco para proteger el corazón. «Las personas que toman lácteos enteros no tienen mayor riesgo cardiovascular ni de diabetes tipo 2 que los que toman lácteos desnatados. En cuanto al control del peso, los enteros pueden ser incluso mejores», concluye el trabajo. «No hemos encontrado un solo estudio que sugiera que ayuden a perder peso o sean más saludables», declaraba el Dr. Mario Kratz, autor principal del trabajo. De los 25 estudios revisados, 18 dieron menos riesgo de obesidad con los productos con toda su nata.

  7. Empiece el día con un buen desayuno

    Si quiere perder peso y mantener su corazón y cerebro en forma, no vuelva a salir de casa con un café bebido. Un estudio español con más de 4.000 personas, liderado por Valentín Fuster en el Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC), ha demostrado que hacer un desayuno energético previene la aparición de enfermedades cardiovasculares. ¿Y qué entendemos por desayuno energético?. Le ponemos un ejemplo, adaptado a los hábitos mediterráneos: Una taza de café con leche o un yogur, una pieza de fruta, y pan integral con aceite de oliva virgen extra. «El que no desayuna termina comiendo más a lo largo del día y de una forma irregular. Tiene más colesterol y más tensión arterial. Creemos que el desayuno pone en marcha un reloj en el hipotálamo que regula el resto de la ingesta diaria».

  8. No ponga la calefacción al máximo

    La revista «Obesity Reviews» ha publicado una investigación en la que relaciona el tiempo que pasamos en zonas cerradas con calefacción y aire acondicionado y el sobrepeso. Una menor exposición al frío reduciría al mínimo la necesidad de gastar energía para mantener caliente el cuerpo y su capacidad para producir calor. Esto afectaría a la disposición de las personas a mantener un peso saludable.

  9. No abuse de los productos «light»

    Patatas fritas con menos grasa, un ron con menos calorías, quesitos light... Lo light muchas veces no refleja la ausencia de calorías ni la posibilidad de abusar de ese producto sin ningún peligro. Se puede ser obeso aunque se coma todo light. El único alimento acalórico es el agua, que no engorda ni adelgaza porque tiene cero calorías.