Blanca San Segundo compagina su trabajo con sus estudios en la Universidad
Blanca San Segundo compagina su trabajo con sus estudios en la Universidad - FOTO CEDIDA A ABC
Día Mundial del Síndrome de Down

«Los que tenemos síndrome de Down somos igual que el resto de personas»

Blanca San Segundo está convencida de que el esfuerzo y la dedicación son las mejores bazas para que todo el mundo pueda lograr los objetivos que se proponga

MadridActualizado:

Blanca San Segundo es una valenciana de 26 años que tiene síndrome de Down. En la actualidad, estudia un grado universitario en Terapia Ocupacional en la Universidad Católica de Valencia, al mismo tiempo que trabaja en L'Alquería, un centro infantil de educación inclusiva. En sus ratos libres le encanta bailar, ir a discotecas con sus amigos, leer libros de Federico Moccia y ver todas las películas de Leonardo DiCaprio. Considera que, por su experiencia, puede ayudar a los demás a través de su trabajo.

¿Por qué decidiste estudiar Terapia Ocupacional?

Siempre me ha gustado ayudar. Antes de estudiar esto, hice un grado superior en integración social, ya que me encanta todo lo que tiene que ver con esto. Quería seguir estudiando porque pienso que hay que aprender siempre, hasta el día en que te mueras. Así que escogí Terapia Ocupacional, porque creo que por mi experiencia puedo aportar muchas cosas. Además, me encanta trabajar con niños, me gusta mucho ponerme en su lugar y me alegra muchísimo cuando veo que alguno consigue un objetivo que se había propuesto.

¿Quieres dedicarte a ello en el futuro?

Sí, porque creo que en la vida hay que luchar y hay que trabajar, y yo ayudo a los niños a ser autónomos, a que tengan capacidades y cumplan con sus objetivos. Me gusta lo que hago y me siento bien con ello.

¿Qué supone tener síndrome de Down?

El síndrome de Down supone que a las personas que lo tenemos nos cuesta un poco más hacer algunas cosas. Por ejemplo, a la hora de realizar alguna actividad o ejercicio, necesitamos un poco más de tiempo, porque tenemos que pensar algo más para saber cómo hacerlo. Por esa parte nos cuesta un poco más hacer las cosas, pero creo que con esfuerzo todo se consigue, con educación y estudiando podemos sacar adelante lo que queramos.

¿Crees que por tener síndrome de Down eres diferente a los demás?

No, ¡qué va!. Yo me considero una persona normal, como todos. Todo el mundo tiene algo, puede ser síndrome de Down, puede ser una discapacidad, o puede ser cualquier otro problema. Todo el mundo puede tener algo, por lo que los que tenemos síndrome de Down somos igual que el resto de las personas.

¿Eres feliz?

Sí, siempre he sido feliz. Tengo a gente que me quiere y que me apoya: mis padres, mi hermano, mis compañeros de la Universidad… No puedo quejarme por nada.

Blanca siempre ha sido feliz
Blanca siempre ha sido feliz- FOTO CEDIDA A ABC

¿Has tenido alguna vez problemas por tener síndrome de Down?

He tenido algún problema, pero como todo el mundo. El colegio en el que estudié era inclusivo, y la verdad es que siempre he estado muy bien. Llegó un momento en el que tuve algún problema con algún compañero y con algún profesor, pero el resto siempre me ha apoyado y me ha ofrecido su ayuda para lo que necesitase.

¿Cómo te tratan en la Universidad?

Como a una más. Antes de empezar sentía un poco de inseguridad porque no sabía cómo iban a ser los nuevos compañeros y los profesores, pero supongo que eso le pasa a todo el mundo. Desde el principio me han tratado muy bien, como a cualquier persona. Nunca me han regalado nada, lo consigo todo con mi esfuerzo y con las ganas que pongo al hacer las cosas. Estudio mucho y doy todo lo que puedo de mí para lograr mis objetivos.

¿Crees que las personas con síndrome de Down deberían recibir una educación especial?

Por la experiencia que tengo de trabajar en una escuela de educación inclusiva, creo que a los niños con síndrome de Down, desde pequeños, hay que llevarlos a un colegio de este tipo, porque así entenderán mejor todo. Aprenderán mejor qué es estar con otros niños, compartir las cosas… y aunque sean pequeños también se trabaja mucho y es la manera de que puedan aprender bien. En el colegio en el que yo trabajo, donde ya llevo cuatro años, hay niños con síndrome de Down, con autismo, con parálisis celebral… y muchas más. Yo estoy de apoyo en el aula y trabajo objetivos con ellos para que sean capaces de conseguir lo que se proponen.

¿Tú también tuviste ese apoyo de pequeña?

Yo tuve el apoyo de mi familia, que ha sido muy importante siempre. Mis padres y mi hermano se han implicado muchísimo conmigo desde que era pequeña. A mí, por ejemplo, me costaba mucho gatear, y mi hermano venía siempre a ayudarme, y así fue como aprendí. Después también tuve otra ayuda, como una logopeda, que me sirvió para aprender muchas otras cosas.

¿Qué tipo de atención se le da al síndrome de Down en España?

En general, en España se trata bien al síndrome de Down porque hay mucha gente que cree en nosotros, en nuestros derechos, que tiene paciencia, que nos respeta, que considera que tenemos capacidades… etc. La gente sabe que podemos hacer las cosas y que somos capaces de hacerlo con mucho esfuerzo y con mucho tiempo, aunque también haya personas que piensen que no somos capaces. Por eso, hay que seguir luchando, dando charlas por ejemplo —como ya hacemos— por todo el país, para que las gente nos conozca en primera persona. Para eso necesitamos que no haya tanto estigma, porque aún lo sigue habiendo, y que nos conozcan más porque es la mejor forma de que España se dé cuenta de nuestras capacidades.

¿Qué actividad lleva a cabo «Down España»?

Muchas cosas. Algunas de las principales son las charlas que organizan. Se ponen en contacto con nosotros para que contemos nuestra experiencia. A mí por ejemplo me llamaron para ir como representante de las personas que tenemos síndrome de Down a un congreso en Madrid. Nos animan a hacerlo y a mí me gusta mucho. Cada vez que me llaman voy.