Suspendido «a divinis» el cura de Padua que tenía un «sex shop» en la casa parroquial con fustas y vibradores

El obispo, que recibió una llamada de apoyo del Papa, afirma que el comportamiento del párroco es «inaceptables para un sacerdote, para un cristiano y también para un hombre»

CORRESPONSAL EN ROMAActualizado:

El obispo de Padua, monseñor Claudio Cipolla, suspende «a divinis» al sacerdote Andrea Contin, de 49 años, acusado de organizar orgías en la casa parroquial. No podrá ya ejercer su ministerio sacerdotal. El obispo ha confirmado haber recibido el apoyo del Papa Francisco: «El sábado 28, a las 19,30, me ha llamado por teléfono el Pontífice y me ha dado ánimos para ser fuerte a la hora de afrontar este doloroso y difícil momento de la Iglesia de Padua», ha manifestado el obispo. Monseñor Cipolla, que se encontraba de viaje en América del sur cuando estalló el escándalo, regresó de inmediato a Padua y afrontó con determinación un caso sin precedentes en la diócesis.

Monseñor Cipolla ha empleado la mano dura contra el párroco, al abrir el procedimiento para suspenderlo «a divinis», pena prevista en el Código de Derecho Canónico de la Iglesia Católica. «Las conclusiones a las que he llegado me hacen sufrir, pero son necesarias. No son provocadas del clamor mediático, sino de investigaciones directas y de la constatación de que estos hechos hacen que don Andrea Contin no sea idóneo para ejercitar su misión. Por este motivo he abierto un procedimiento para la suspensión “a divinis”», afirma el obispo Claudio Cipolla.

Denuncia de la amante

El escándalo sexual de Andrea Contin suscitó clamor en la comunidad cristiana de Padua, sorprendida al enterarse de la denuncia que había presentado a los Carabineros una amante del párroco, también de 49 años, madre de familia. En la investigación que se abrió se descubrieron los viajes de lujo del párroco de la iglesia de San Lazaro con sus amantes, orgías organizadas en la casa parroquial, con una sala que había convertido en una especie de sex shop, incluyendo casetes de vídeos pornográficos, en cada una de las cuales había puesto una etiqueta con el nombre de un Pontífice para disimular su contenido.

«Comportamiento inmoral intolerable»

El obispo Claudio Cipolla abrió también de inmediato una investigación y ahora ha hecho públicas las conclusiones: «Hemos madurado la certidumbre de sus graves responsabilidades morales, comportamientos inaceptables para un sacerdote, para un cristiano y también para un hombre. Nos alejamos de estos comportamientos inmorales intolerables. El celibato es una elección difícil que puede ser acogida solo con la fe, una elección que hemos hecho en edad adulta y hace posible una dedicación plena. El comportamiento de don Andrea ha sido en contraste total con los compromisos que había asumido con la Iglesia, no es idóneo para ejercitar su ministerio».