En España la compañía «My Heritage» ha distribuido 15.000 kits gratuitos para buscar parientes
En España la compañía «My Heritage» ha distribuido 15.000 kits gratuitos para buscar parientes - ABC

Una joven encuentra a su madre biológica 43 años después tras subir su ADN a una página web

¿Pondría su información genética en internet para hurgar en el pasado? Varias compañías gestionan el ADN para recrear árboles genealógicos y reunir a familias biológicas

Becky Skousen Allen encontró a su madre tras subir su información de ADN en la web MyHeritage

MADRIDActualizado:

No sabía si llamarla «Robin» o «Mamá». Era la primera vez que la veía y el primer impulso fue el abrazo y las lágrimas. Becky nunca sintió el beso de su madre en su primer cumpleaños, tampoco las palmaditas en la espalda por los primeros pasos o los aprobados en la escuela. Robin Adair Passey dio en adopción a Becky Skousen Allen al nacer. «Yo tenía solo 15 años, no era el momento adecuado para ser madre. Me la quitaron poco después. La amé desde el momento en que la vi y nunca dejé de hacerlo. ¡Es increíble haber podido decírselo ahora!». Se reencontraron en un aeropuerto 43 años después.

Detrás de este «milagro» no hay tanto romanticismo, sino pura ciencia y tecnología: ADN e internet. MyHeritage es una empresa israelí con implantacion global, dedicada a crear árboles familiares, bucear en los ancestros, descubrir orígenes étnicos y encontrar familiares lejanos (o no tanto). Con esta última idea acaban de aterrizar en España: ayudar a los adoptados y a sus familias biológicas a reunirse. Y para darse a conocer han distribuido recientemente 15.000 kits de ADN, valorados en más de un millón de dólares, de forma gratuita a quienes desearan participar aunque dando preferencia a las personas que no puedan costear las pruebas genéticas. Pero MyHeritage también acaba de ser noticia por un ataque a su web que ha puesto en riesgo la información de 92 millones de usuarios. La intrusión se limita a las direcciones de e-mail; ni las tarjetas de crédito ni los datos genéticos se han visto, al parecer, afectados.

Con un kit casero

El cambio, de una o más vidas dura solos dos minutos, el tiempo que toma frotarse la mejilla con un hisopo, meterlo en un bote y enviarlo a los laboratorios de MyHeritage. Prometen una respuesta en cuatro semanas como máximo dando el porcentaje de coincidencia (si lo hubiera) con otras personas. En el caso de Robin y Becky fue del 49,1 por ciento (se hereda el 50 del ADN de la madre y el otro 50, del padre).

Si bien Robin asegura que estuvo buscando a su hija toda la vida, cuando se hizo el test jamás pensó en que existía la posibilidad de encontrarla. «No pasé nervios en el momento de buscar los resultados de las pruebas porque jamás pensé que me conducirían a mi hija. Sin embargo, cuando lo supe, fue una sensación increíble. Miré la pantalla con lágrimas en los ojos y, al leer: "Tiene una hija que coincide"...», me quedé sin aliento. Fue también la primera vez que supe su nombre», relata Robin. Algo parecido le pasó a su hija. «Me pasé dos años reflexionando sobre hacer la prueba o no. Mi marido me animó porque era una forma de saber cuál es mi origen, de qué etnia provengo. ¡Pero nunca pensé que encontraría a mi madre biológica!», confiesa Becky a ABC.

Ocho o diez generaciones atrás

El caso de Becky y Robin es solo uno de más de un centenar, asegura Aaron Godfrey, vicepresidente de marketing de MyHeritage. Fue precisamente la cantidad de gente que recurrió a ellos para buscar a otros lo que les motivó a lanzar la iniciativa de los kits gratuitos. Eso sí, es temporal. Sin embargo, invitan a hacerlo porque el grado de fiabilidad es alto: «La prueba de ADN es extremadamente precisa a la hora de identificar coincidencias con parientes cercanos, como padres e hijos, hermanos o primos hermanos. Sigue siendo muy preciso también hasta los primos terceros. Del mismo modo, en el caso de las estimaciones étnicas, los resultados pueden remontarse cientos de años atrás y atravesar aproximadamente de 8 a 10 generaciones. Esta información puede ser de utilidad para que las personas adoptadas se hagan una idea del origen étnico de sus padres biológicos», asegura Godfrey.

Derecho a no saber

Es por su precisión que, Godfrey advierte, a quien decide hurgar en su pasado (y presente), de que puede haber sorpresas. «Muchas personas encuentran familiares que desconocían pero, también, puede ocurrir que descubran algunas relaciones familiares que no se corresponden con lo que pensaban. Quienes deciden hacerse la prueba deben saber que puede haber algunas sorpresas familiares, pero es decisión suya. En la gran mayoría de los casos, estas son agradables, como encontrar un primo que jamás había conocido».

«Se han dado casos, por ejemplo, en que los genetistas han observado en los cariotipos que en una familia de varios hijos el padre no es el de todos ellos. Podrían detectarse filiaciones no deseadas», advierte César Nombela, miembro del Comité de Bioética de España. Nombela ve en el proyecto «aspectos delicados», sobre todo, en lo que referente a la protección de la intimidad: «Una persona tiene derecho a saber determinadas cuestiones pero hay que tener presente que el derecho a no saber también existe».

El derecho a no conocer los datos genéticos ha sido expresamente reconocido en el artículo 10 del Convenio Europeo de Derechos Humanos y Biomedicina, adoptado en Oviedo en 1997; en el artículo 5 de la Declaración Universal sobre el Genoma Humano y los Derechos Humanos del mismo año y en el artículo 10 de la Declaración Internacional sobre Datos Genéticos Humanos de 2003. La empresa insiste en que la decisión, tanto de buscar como de ser encontrado, recae en quien, por propia voluntad, entrega su ADN para ser analizado. «El conflicto ético se zanja siempre que estén de acuerdo las dos partes: el que acepta que su ADN forme parte de este banco de datos y está abierto a que le informen y, desde el punto de vista del que busca a sus padres, que esté preparado para que se le revele lo que sea», concluye Nombela.

86 millones de perfiles genéticos

Las empresas de ADN «online» no solo reúnen familias y les dicen a la gente de dónde viene. El pasado 3 de marzo se publicó en «Science»el mayor árbol genealógico de la Humanidad formado por 13 millones de personas. Su estudio ha revelado acontecimientos clave de la historia de Occidente en los últimos 500 años. Para hacerlo, los investigadores usaron los datos de 86 millones de perfiles de la página Geni.com, perteneciente a MyHeritage.

Pero los usos de las muestras de ADN en internet han ido más allá de la genealogía. Han servido también para arrestar a un violador y asesino en serie en Estados Unidos. Joseph James DeAngelo, un expolicía de ahora de 72 años, atemorizó a los habitantes del estado de California desde 1976 a 1986. Hasta que el pasado mes de abril, con ayuda de una página web de genealogía, GEDmatch, se identificó al presunto autor. Los investigadores utilizaron el ADN de las escenas del crimen y las conectaron con el perfil genético del presunto atacante en la base de datos de GEDmatch. La empresa envió un comunicado para aclarar que los usuarios son advertidos de que su información puede ser utilizada para otros fines.