Cerca de 6,5 millones de personas en España no tienen pareja
Cerca de 6,5 millones de personas en España no tienen pareja - EFE

«Singles»: sin pareja, pero no solos

Cerca de 6,5 millones de personas en España no tienen pareja

Son los «singles», un segmento de la población que ha experimentado un gran crecimiento en las últimas décadas

MadridActualizado:

Cerca de 6,5 millones de personas en España no tienen pareja. Son los «singles», un segmento de la población que ha experimentado un gran crecimiento en las últimas décadas y que no solo está generando nichos de consumo inéditos, sino modelando nuevos estratos sociales.

«En Ciencias Sociales hay dos grandes explicaciones. Por un lado, los que aluden a un cambio cultural que ya no estigmatiza a quienes no comparten su vida; y por otro, los que lo achacan a motivos económicos, al mayor tiempo que se invierte en formarse y estabilizarse laboralmente, lo que obliga a retrasar las decisiones de tipo familiar», comenta a ABC Albert Esteve, director del Centro de Estudios Demográficos de la Universidad Autónoma de Barcelona. Para buscar un ejemplo, Esteve no va muy lejos. «En mi centro no hay casi jóvenes investigadores con hijos. La vida moderna no invita a hacer planes a largo plazo», dice.

El psicólogo Juan Cruz añade otro enfoque. «Hay que diferenciar entre soledad deseada y no deseada». Y es que, según Cruz, mientras que «un grupo de “singles” han elegido un estilo de vida con una actividad social muy rica, otros se han centrado en su trabajo y, sin darse cuenta, se han ido quedando aislados. Cuando han conseguido sus objetivos, les sobreviene la angustia de no haber cubierto aspectos de su vida como formar una familia». De hecho, la soledad no es consustancial al ser humano. «Hay estudios –continúa Cruz– que demuestran que afecta al sistema inmunológico y que impide un desarrollo saludable».

«Estamos en una sociedad donde la libertad es cada vez más importante y el no depender de otro facilita las decisiones»Juan Cruz, psicólogo

Por su experiencia clínica, este psicólogo piensa que «estamos en una sociedad donde la libertad es cada vez más importante y, evidentemente, el no depender de otro facilita las decisiones. Pero, ¡ojo! Estar sin pareja no quiere decir estar solo, puesto que hoy las posibilidades de comunicación son infinitas. Simplemente es que no se asume el compromiso de una relación estable», afirma Cruz.

En este escenario aparecen las empresas orientadas a los «singles». Luis Pineda es director de «Solteros de Viaje», y se dedica a prepararles escapadas por todo el mundo. «Cuando empezamos en 2004, les daba vergüenza, era como reconocer que habían fracasado sentimentalmente. Ahora ha cambiado. Es un mercado que no ha dejado de crecer, incluso con la crisis», cuenta Pineda. La idea es organizar viajes y actividades para que se diviertan juntos. «No van a ligar, van a conocer destinos, como Nueva York o un crucero por el Mediterráneo, a los que nunca irían solos. Si luego surge una pareja, pues enhorabuena. Pero no es el fin. Es más una segunda adolescencia», asegura.

En torno a los 40 años

Los consumidores de este ocio son mayoritariamente personas en torno a los 40 años –más mujeres que hombres– y con un poder adquisitivo medio-alto. Cristina Saiz, directora de Gruppit, recalca que se trata de «poner en contacto a gente de las mismas características para que compartan clases de paddle, cursos de catas, visitas culturales, salidas al teatro, cenas, excursiones, fiestas temáticas...». También se organizan vacaciones para separados con hijos de la misma edad. Incluso ha aparecido un perfil que antes no se veía, «el de las madres solteras», indica Saiz.

Hay otros sectores en los que los «single» igualmente influyen. «Desde hace tiempo se nota un aumento de la demanda de viviendas pequeñas, sobre todo en el centro de ciudades como Madrid», comenta Fernando Rojas, director de la oficina de Embajadores de Gilmar. «Hay muchos tipos de single, pero el que lo es por convicción, tiende a ser más urbanita. Demanda un hogar práctico, moderno y bien comunicado. Le gusta el centro porque es muy social y así lo tiene todo a mano», asegura Amparo Mora, de Espaciosingles.

Incluso el mundo de la alimentación ha tomado nota. Desde El Corte Inglés confirman «el incremento notable» de productos de una sola ración e incluso de alimentos frescos que ahora se presentan en gramajes pequeños (200 g) o en bandejas de dos piezas. Lo mismo ocurre con los alimentos frescos listos para consumir o los platos envasados.

Hay sin embargo un grupo de necesidades más complejas. «Muchas son viudas», dice Mayte Sancho, presidenta de la asociación Amigos de los Mayores. «Las mujeres de esa generación tienen más competencias para vivir solas. Aunque mantienen los vínculos afectivos con sus hijos, prefieren envejecer en sus casas para evitar conflictos», afirma Sancho. Pero si no hay hijos, la situación puede volverse muy dura. «La soledad del mayor es brutal», lamenta Juan Cruz. «Aunque se van preparando, es muy difícil cuando no tienes familia que te acompañe al final. Todos queremos irnos con calidez».

Para que así sea, existen soluciones creativas. Es el caso de cooperativas de viviendas como Trebensol, en Torremocha del Jarama (Madrid). «Aquí vivimos 85 personas de una media de 77 años. En las familias actuales ya no conviven varias generaciones y es más difícil recibir esa atención afectiva. Por eso constituimos esta iniciativa», cuenta Jaime Moreno. En Trebensol el corazón es el centro social, con sus espacios de uso compartido y ayuda mutua. «Organizamos tertulias y teatro leído, tenemos baño terapéutico, gimnasio, taller de memoria, salón de meditación y biblioteca. El desayuno y la cena los hace cada uno en su casa pero comemos juntos. Ahora mismo no tenemos servicio sanitario propio, pero está previsto para cuando sea necesario. Todo está pensado para morir aquí», concluye Moreno.