Varias mujeres celebran el resultado del referéndum en Dublín
Varias mujeres celebran el resultado del referéndum en Dublín - Reuters

Irlanda culmina su «revolución silenciosa» y dice «sí» al aborto

La nueva ley, que debe ser aprobada por el Parlamento, podría entrar en vigor a finales de año

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Cientos de irlandeses congregados en el castillo de Dublín han recibido este sábado con un grito de júbilo los resultados definitivos del histórico referéndum sobre el aborto. El «sí» a su despenalización no solo ha ganado sobre el «no» en un país profundamente católico, sino que se ha impuesto con una sorprendente holgura: del 66,4% frente al 33,6% del «no».

«Lo que hemos visto hoy es la culminación de una revolución silenciosa que está teniendo lugar en Irlanda desde hace diez o veinte años. Ha sido un gran ejercicio de democracia y el pueblo ha hablado», dijo el primer ministro irlandés, el democristiano Leo Varadkar. La Constitución del país equiparaba el derecho a la vida de la mujer con el de su feto, por lo que no se incluían supuestos como la violación, el incesto o las anomalías fetales para posibles interrupciones del embarazo. Solo desde 2013 se permitía en caso de que la vida de la madre estuviera en peligro, tras la polémica muerte por septicemia de Savita Halappanavar, a quien los médicos se negaron a practicarle un aborto.

La jornada de recuento fue larga y, aunque todo hacía prever la victoria del «sí», no se pudo dar por concluida hasta las 18.30 (hora local), cuando se conoció el resultado de la última de las 40 circunscripciones en las que se divide el país. Una por una, el voto afirmativo se fue imponiendo en todas salvo en el remoto condado de Donegal, en donde el rechazo a la modificación de la Constitución ganó con el 51,9%. Precisamente, el mismo patrón que el registrado en la consulta sobre el matrimonio homosexual de 2015, cuando solo una circunscripción de la Irlanda rural se pronunció en contra.

Cambio social

La población sabía que la del viernes era una consulta histórica y lo demostró en la participación. Se movilizó el 64,1% de los votantes, el porcentaje más alto registrado desde el referéndum sobre la legalización del divorcio de 1996, después del cual se han celebrado veintiún plebiscitos más. Se han contabilizado 2.159.655 votos, de los cuales 1.429.981 votos fueron afirmativos. Al referéndum se sumaron irlandeses llegados desde el resto del mundo, igual que durante la votación de 2015 para legalizar el matrimonio homosexual.

La contundente victoria del «sí» demuestra el apetito de la sociedad por un cambio radical y sitúa al Ejecutivo dirigido por el partido democristiano Fine Gael en una posición de fuerza que, según expertos citados por Efe, aprovechará para redactar una nueva legislación progresista. «La gente ha dicho que quiere una constitución moderna para un país moderno, que confiamos en las mujeres y que las respetamos para que tomen sus propias decisiones sobre su salud», dijo Varadkar.

En el Parlamento

Antes del plebiscito, el Gobierno presentó un borrador que preveía permitir el aborto en Irlanda en todas las circunstancias durante las primeras doce semanas de embarazo y, en casos excepcionales, hasta las veinticuatro semanas. Pero antes necesitaba el apoyo en referéndum para modificar la Constitución y, si no obtenía el respaldo de más del 60% del electorado, la propuesta del Ejecutivo se habría topado con la resistencia de varios miembros del Parlamento, incluso entre sus filas, algo que quizá hubiera supuesto la renuncia a varios cambios. Ahora, el resultado da vía libre a modificar la Carta Magna y aprobar la nueva ley que, según apuntó el primer ministro, podría entrar en vigor a finales de este año.

«La ciudadanía ha ido por delante de nosotros», dijo Mary Lou McDonald, presidenta del Sinn Féin -tercera fuerza nacional-, quien formó parte de la coalición «Juntos por el Sí». El Sinn Féin, no obstante, consultará a las bases para dar el visto bueno a los puntos más controvertidos de la nueva ley, lo que demuestra las tensiones internas que aún provoca el aborto.

El apoyo de los ciudadanos ha sido transversal. Una encuesta a pie de urna de la televisión pública irlandesa RTE reveló que, por partidos el «sí» ha sido también la opción más votada: 74,9% en el gobernante Fine Gael, 74,5% en el nacionalista Sinn Féin, y 80,3% en el Partido Laborista. Solo en el conservador Fiana Fáil fue minoría, con el 49,7%. Su líder, Michéal Martin, se puso de lado del Gobierno pero la mayoría de sus diputados estaban en contra o no se pronunciaron.

Por su parte, la campaña del «no» calificó el resultado como «una tragedia de proporciones históricas». «El aborto estaba mal ayer y sigue estando mal hoy», declaró en un comunicado Cora Sherlock, portavoz de la plataforma provida «Save the Eighth», unos de los grupos más visibles durante la campaña de esta consulta.

El aborto siempre ha sido ilegal en Irlanda. En 1983 se introdujo una enmienda a la Constitución que otorgaba los mismos derechos a la vida del bebé nonato como a la de su madre. «Es increíble. Durante todos estos años que hemos estado tratando de cuidar a las mujeres y no hemos podido, esto lo significa todo», dijo Mary Higgins, obstetra y una de las activistas por el «sí».