Sociedad

La segunda vida de las maletas

Los empleados de Iberia venden con fines solidarios los equipajes extraviados en los aviones

Marta, una de las trabajadoras en el centro de reciclaje solidario
Marta, una de las trabajadoras en el centro de reciclaje solidario - INMA FLORES

Perder la maleta después de un viaje en avión es una pesadilla que cualquier pasajero quiere evitar. Sin embargo, una entidad sin fines de lucro —creada hace 40 años por los empleados de Iberia con el nombre de Envera— ha conseguido transformar ese mal trago que viven muchos viajeros en una oportunidad laboral para personas con discapacidad intelectual.

Este proyecto de reciclaje solidario puesto en marcha hace año y medio es una de las muchas iniciativas que lleva adelante el centro especial de empleo que el Grupo Envera tiene en la localidad madrileña de Colmenar Viejo. Allí cada semana llega una decena de palés con cientos de maletas y objetos olvidados en las cabinas de los aviones de las distintas aerolíneas que operan en España. «Este material ha estado durante el tiempo que marca la ley en los depósitos de equipajes extraviados sin haber sido reclamados por sus dueños o sin que se haya podido identificar a sus propietarios. Podemos disponer de ellos a través de una donación del depositario legal», explica Jesús Amores, encargado del almacén.

Caja de sorpresas

La tarea en sí es una gran caja de sorpresas debido a la variedad de objetos que suelen aparecer en el interior de la maleta o entre los enormes bultos que los viajeros facturan y luego se pierden. «Palos de polo, trajes de buzo, juguetes nuevos, ruedas de bicicleta, lienzos de pinturas, ropa, perfumes. Nos hemos llegado a encontrar cosas increíbles como un uniforme de bombero americano con casco incluido o también un yelmo», afirma Marta, una de las tres personas encargadas de revisar y seleccionar todo el equipaje extraviado y que se deja en perfecto estado para su posterior comercialización. A esta joven de 23 años, lo que más le gusta son las maletas que proceden de América. «Están llenas de souvenires originales», comenta Marta, que gracias a esta singular iniciativa ha conseguido su primer contrato laboral.

En el verano con el aumento de turistas el trabajo en este centro de reciclaje se triplica, comenta el encargado del almacén, quien explica que hasta 30 palés pueden llegar en una semana, lo que suponen unas 480 maletas.

Ropa y objetos curiosos

La ropa nueva y los objetos curiosos con un valor especial son trasladados a dos tiendas ubicadas en sendos centros comerciales en la Ciudad de la Imagen (Boadilla del Monte) y Carabanchel (Islazul) y cuyos locales han sido cedidos gratuitamente. El resto de la ropa usada es vendida al peso a empresas que se dedican a la venta de segunda mano, sobre todo, a países extranjeros, especialmente los africanos.

Ambas tiendas atraen la curiosidad de muchos clientes por la gran variedad y bajo precio de los productos que allí se venden. Una enorme fotografía de Blanca, un niña de cinco años con síndrome de Down, da la bienvenida al local del centro comercial de la Ciudad de la Imagen, donde se puede comprar desde unas botas de Valentino por 40 euros hasta originales máscaras africanaspor cinco u ocho euros. «Mi hermano es productor audiovisual y compra aquí los trípodes para sus cámaras. Yo también vengo mucho porque me gustan las chaquetas de esta tienda. Son muy originales», comenta Irene, una clienta habitual y que en esta ocasión acompaña a su madre que busca una maleta para sus próximas vacaciones.

Un goteo constante

El goteo de clientes es constante, afirma Alfredo, su dependiente. Este joven tiene 28 años y gracias a este trabajo ha logrado independizarse. «Estoy muy contento. Ahora vivo con mi novia», señala. En los siete meses que lleva como encargado de este local, Alfredo se ha convertido en un magnífico vendedor, ya que ha aprendido a conocer bien los gustos de los clientes.

«Hay personas que buscan artículos muy específicos por eso les llamo por teléfono cuando esos objetos llegan a la tienda», explica. Vender no es la única tarea que realiza Alfredo. Su principal objetivo es contar a los curiosos que entran a diario en el local la enorme labor solidaria que hay detrás de estas maletas perdidas.

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