Eva Sandoval con el último ninja vivo, Hatsumi Sensei
Eva Sandoval con el último ninja vivo, Hatsumi Sensei - ABC

Eva Sandoval: «Estamos marcados por lo que se supone que deberíamos ser y que realmente no somos»

La autora de «Tu poder ninja» explica cómo vivir en paz con uno mismo por medio de enseñanzas adquiridas con el último ninja vivo, Hatsumi Sensei

MadridActualizado:

Eva Sandoval (1976, Barcelona), escritora y practicante del arte marcial ninja «ninjutsu» descubrió en uno de sus viajes a Japón y entrenando con el último ninja vivo, Hatsumi Sensei, su lema de vida: «La vida en lucha no es vida». Durante mucho tiempo, entendió el arte marcial como una forma de defenderse del peligro, pero se dio cuenta de que las cosas son diferentes de como se las habían contado. Empezó a ser consciente de que se puede entrenar desde la paz y no para luchar, y así lo trasladó a su vida diaria, la cual ha dado un giro de ciento ochenta grados.

En su libro «Tu poder ninja» (Editorial PLAN B), Sandoval plasma los conocimientos adquiridos para poder cambiar de sentir y vivir en paz con uno mismo y con nuestro entorno, alcanzando así la felicidad.

-¿Es usted una ninja?

-Más bien un proyecto de ninja. Es decir, vivo aprendiendo y entrenando todos los días.

-¿Qué significa tener el poder ninja?

«Esa energía hace que saquemos lo mejor de cada uno, siempre desde la paz»

-El poder ninja es un concepto que he creado. Llevo muchos años entrenando el «ninjutsu» que es un arte marcial que practica el ninja, por lo que ese poder es esa energía que todos tenemos y que yo he querido transmitir en el libro, que hace que saquemos lo mejor de cada uno, siempre desde la paz.

-¿Requiere mucho tiempo el cambiar de sentir?

-Depende de la persona, de la circunstancia, de lo que hayas hecho hasta ese momento. Que yo sepa no hay nada que marque el tiempo necesario. Estamos en una sociedad que siempre nos dice cómo hay que hacer las cosas y cuánto tiempo necesitamos para que lo terminemos. En mi creencia actual, no hay nada que lo marque.

-¿Cómo sabe uno que es un ninja?

-Creo que no se llega a saber nunca. Hay veces en mi vida que actúo como uno y otras que actúo como una auténtica inconsciente.

-¿Ser consciente es complicado?

-Depende de la educación que hayamos recibido y de como te hayan programado básicamente.

-¿Y cómo se evita? ¿Cómo se logra la educación no programada?

-Esta educación está basada en observar, en no juzgar, en dejar de criticar, de quejarnos, apreciar la vida, agradecer, conectar con los demás, con la naturaleza, con nosotros mismos. En atrevernos a hacer lo que realmente sentimos que queremos hacer.

-¿Cuándo se dio cuenta de que todo estaba conectado?

-Me di cuenta en este último viaje. Estamos programados para enfocar toda nuestra atención en las cosas que nos suceden y decidir si eso nos está saliendo bien o nos está saliendo mal. Que todo esté conectado quiere decir que todo lo que está pasando ahora va a tener que ver con lo que pase luego. Aunque no nos funcione algo de lo que esté pasando ahora, sabremos que eso es para algo más que viene luego.

-¿Destino?

«Creer que las cosas están escritas crea mucha confusión»

-No me atrevería a decir destino. Eso crea mucha confusión en muchas personas, el creer que las cosas están escritas. Es más fácil todavía, es saber que no hay nada absoluto, que todo está en movimiento y que las cosas siempre se están transformando.

-¿Cree que las personas nos autocastigamos o nos boicoteamos a nosotros mismos constantemente?

-La educación está basada en el castigo y la recompensa. Es decir, al niño se le castiga cuando no hace lo que el adulto quiere y cuando nos hacemos adultos, lo volvemos a repetir con nuestros hijos y así entramos en el bucle.

-¿Cómo se puede romper con la práctica de autocastigo?

-Primero ser consciente. Cuando hacemos algo que no queríamos hacer no sirve de nada flagelarnos, lo que sirve es amarnos igualmente. El amor no puede estar condicionado a lo que hacemos.

-¿Cree que la sociedad se exige demasiado y por ello se autocastiga tanto?

-De alguna manera sí que creo que la sociedad se está exigiendo demasiado. Tenemos que ser demasiado perfectos, demasiado guapos, demasiado jóvenes, como que viene todo marcado. De ahí vienen muchos problemas como la frustración, la ansiedad o la depresión incluso. Hay una granizada de estados que vienen marcados por lo que se supone que deberíamos ser y que realmente no somos. Viene realmente porque no nos aceptamos a nosotros mismos, estamos queriendo ser como la sociedad nos marca y eso evidentemente, nos lleva a un malestar general.

-¿Al haber dado conferencias por todo el mundo ha visto algún error común, propio de nuestra sociedad y que no nos permita alcanzar la felicidad?

-Mis conferencias son casi siempre en lugares de cultura parecida, pero sí que veo un error común. La falta de amor, que parece universal.