EFE

«Reducir la velocidad en las carreteras podría salvar 600.000 vidas anuales»

Un nuevo informe de la OMS calcula que una de cada tres muertes de tráfico se producen por el exceso de velocidad

GinebraActualizado:

Reducir la velocidad máxima en las carreteras, sobre todo en las zonas urbanas cerca de colegios y comercios, podría salvar la vida de la mitad de los 1,25 millones de personas que mueren anualmente a causa de los accidentes de tráfico, según un nuevo informe publicado hoy por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Titulado «Controlar la velocidad», el estudio afirma que el exceso de velocidad es responsable de la muerte de una de cada tres personas víctimas de un accidente de circulación. También se calcula que cerca de la mitad de los conductores conducen más rápido de lo permitido.

De los 180 países evaluados por el informe, sólo 47 limitan la velocidad máxima a 50 km/h en sectores urbanos donde existen colegios, comercios o intensa actividad económica. Los países más pobres son los que tienen el mayor número de accidentes de tráfico, un 90%, a pesar de que sólo tienen el 54% de los vehículos en circualción.

«El tráfico no puede constituir una amenaza para la salud pública», explicó a ABC el director del departamento de enfermedades no transmisibles, discapacidad y prevención de la violencia y lesiones, Etienne Krug. «Tenemos que orientarnos hacia políticas de transporte más equilibradas», afirmó.

Los países europeos son los que han logrado reducir de manera significativa este tipo de accidentes. Países Bajos, Suecia y Reino Unido han conseguido poner por delante la seguridad en sus políticas de tráfico por carretera, creando vías alternativas para peatones o ciclistas y fomentando el uso de vehiculos seguros.

«Se ha comprobado que la mitad de los conductores van demasiado rápido y por este motivo todos los gobiernos deberían implementar medidas que permitan alcanzar el Objetivo de Desarrollo Sostenible de la ONU de reducir, en un 50%, el número de muertos por accidentes de tráfico antes de 2030», añadió.

Para conseguir estos objetivos «habría que adaptar las vías de circulación de las aglomeraciones dotándolas de infraestructuras de protección para peatones. Además, habría que garantizar que todos los vehículos estén equipados con tecnologías de seguridad, que permiten salvar vidas», detalló.

El experto, que trabaja desde hace décadas en la organización de campañas de prevención de accidentes de tráfico, explicó que «no es difícil para los gobiernos tomar medidas que limiten la velocidad inapropiada, permitan construir rotondas o fomenten los desplazamientos a pie o en bicicleta dentro de las aglomeraciones urbanas».

«Actualmente la mayoría de los gobiernos piensan que estas políticas son irrealistas, sobre todo los de los países en desarrollo. Sin embargo, de los 1,25 millones de víctimas mortales causadas por los accidentes de tráfico anualmente se podrían salvar alrededor de 600.000 vidas si se tomasen medidas preventivas», agregó.

Durante la conversación Krug destacó que «una reducción del 5% de la velocidad media disminuye la cantidad de accidentes mortales de circulación en un 30%». Además, «aspectos tan simples como saber en qué momento hay que frenar o respetar las distancias entre vehiculos son desconocidos para muchos conductores».

De acuerdo con el estudio, el pérfil del conductor más peligroso corresponde a un hombre joven, con una edad comprendida entre 15 y 29 años, que conduce a una velocidad excesiva bajo el efecto del alcohol o de las drogas. Los accidentes causados no sólo provocan la muerte de las víctimas sino que también crean situaciones de pobreza o de desamparo en las familias afectadas.