Tres mujeres se protegen de la lluvia en el paseo marítimo de A Coruña. - EFE

El rastro que ha dejado la borrasca Ana a su paso por España

Decenas de vuelos sufrieron retrasos o cancelaciones en Vigo, Bilbao, Sevilla y Madrid y más de 25.000 ciudadanos sufrieron cortes de luz

Madrid/Santiago/Valladolid/BilbaoActualizado:

La borrasca atlántica Ana, la primera a la que se asigna nombre en España para que la población atienda mejor los avisos de riesgo, irrumpió ayer con fuerza extrema en medio país, sobre todo en Castilla y León, Cantabria, Galicia y La Rioja, las cuatro autonomías en las que Aemet (Agencia Estatal de Meteorología) activó la alerta máxima (roja). Galicia se llevó la peor parte, con vientos huracanados de más de 140 km/h y precipitaciones registradas de más de 100 litros por metro cuadrado en muchos puntos, aunque Ana se dejó notar en buena parte de la Península. Según Aena, decenas de vuelos sufrieron cancelaciones y retrasos por las inclemencias del tiempo en Bilbao, Sevilla y Vigo. También Madrid sufrió la demora de varios vuelos, además de que en la ciudad, el Ayuntamiento tomó una medida preventiva para evitar males mayores: cerró parte del transitado parque del Retiro al público.

El primer gran temporal del otoño fue una «tormenta muy profunda», formada como una ciclogénesis explosiva, esto es, con una caída muy rápida de la presión en su centro. Las incidencias fueron numerosísimas y el caos que se previó en el transporte, con la vuelta del largo puente de la Constitución y la Inmaculada para algunos, obligó a la Dirección General de Tráfico (DGT) a pedir a la ciudadanía a que adelantasen su vuelta. Una advertencia a la que la mayoría de la población hizo caso, según fuentes de Tráfico, con lo que se evitaron males mayores en la carretera. Aun asi, veinte personas han perdido la vida durante los días festivos en el asfalto. 48 provincias siguen hoy en aviso naranja por fuertes vientos y lluvias, además de intenso oleaje, advierte la Agencia Española de Meteorología (Aemet).

Corte de carreteras en Galicia

Según el servicio de emergencias 112, a lo largo de la jornada del domingo se realizaron más de 260 intervenciones en las cuatro provincias, especialmente en Pontevedra y en La Coruña.

El impacto de esta ciclogénesis explosiva causó la caída de árboles, sobre todo en la provincia de Pontevedra, derribo de contenedores y material urbano volcado y favoreció la acumulación de bolsas de agua que complicaron la circulación en diferentes tramos por carretera.

Aunque no hubo que lamentar daños personales, sí hubo incidencias destacadas como la caída de la pared de una casa en municipio lucense de Chantada. La zona tuvo que ser precintada y los residentes de la vivienda fueron evacuados sin sufrir daños. En Pontevedra, los fuertes vientos provocaron la caída de un árbol sobre un turismo que circulaba por una carretera secundaria. Tampoco hubo heridos. El desprendimiento de otro árbol en la autovía de acceso a La Coruña afectó a varios coches y obligó a cortar uno de los carriles. Además, se estima que unos 25.000 vecinos sufrieron problemas de suministro eléctrico a lo largo de la jornada de ayer.

En el barrio de San Valentín de Fene, en Ferrol, las rachas de viento causaron la caída del tejado de una vivienda, en un municipio que también se vio afectado por inundaciones. En la parroquia rural de Limodre, otro grupo de casas se vio perjudicado por el desbordamiento de una conducción de aguas fecales que se dirige a una estación depuradora de la zona.

Las rachas de viento, que en lugares como la montaña de Orense o en la costa de La Coruña alcanzaron los 148 km/h (en Finisterre) dificultaron enormemente el tráfico aéreo. En concreto, fue necesario desviar hasta seis vuelos que debían aterrizar en Santiago y en el aeropuerto vigués de Peinador. Otros cinco vuelos entre Vigo y Madrid tuvieron que ser cancelados.

Según los datos de la agencia meteorológica MeteoGalicia, la mayoría de los ayuntamientos registraron más lluvias en solo 24 horas que en todo noviembre, rebasando varios municipios la cifra de los 100 l/m2. Se alcanzaron los 201 l/m2 en A Lama (Pontevedra). La intensidad de las precipitaciones provocó el desbordamiento de ríos como el Landro (en Landrovela, Lugo) o el Verdugo, a su paso por el municipio pontevedrés de Ponte Caldelas. En ciudades como Ferrol, Santiago y Lugo, la acumulación de bolsas de agua dificultó el tráfico rodado en calles céntricas.

La Xunta y la Federación Gallega de Fútbol prohibieron todas las actividades deportivas convocadas para la tarde de ayer. Toda la flota permaneció amarrada después de que la Aemet alertase de la presencia de olas de seis metros de altura. El aviso naranja continuará hoy en toda la costa gallega por fuertes vientos y gran oleaje. Por su parte, en Asturias y Cantabria, el litoral tendrá este mismo nivel de avuiso rojo por fenómenos costeros adversos desde las 2.00 horas del lunes hasta las 0.00 horas del martes.

Instalaciones cerradas en León y Palencia

Buena parte de Castilla y León se vio afectada por Ana desde primera hora de la tarde del domingo sin que afortunadamente se reseñaran grandes incidentes. Aunque el aviso rojo se activó en las provincias de León, Burgos y Palencia por fuertes vientos y copiosas lluvias, fue la estación de esquí de Covatilla (Salamanca) la primera en dar la señal de alarma al superar ya antes de las seis de la tarde los 134 km/h sin actividad en las pistas. En las principales ciudades, la prevención fue la nota predominante a la espera de una noche que se antojaba más que complicada.

El Ayuntamiento de León ordenó cerrar todos los parques de la ciudad hasta hoy. El Consistorio palentino clausuró la carpa infantil y el tobogán, instalados cerca de la catedral, por motivos de seguridad. Protección Civil acudió a diferentes establecimientos para recomendarle que retiraran las terrazas. El mal tiempo pudo estar detrás de los dos accidentes en las provincias de Zamora y Valladolid que provocaron kilómetricas retenciones en la AP-6 dirección Madrid.

Olas de cuatro metros en País Vasco

Ana fue magnánima con el País Vasco, pues, según el Departamento de Seguridad, solo provocó un accidente de tráfico sin heridos en la AP-8 sentido a Cantabria. Las rachas de más de 100 km/h que se registraron en puntos de la región sí ocasionaron desperfectos de carácter leve, como el derribo de contenedores y material urbano. Las autoridades vascas activaron desde mediodía de ayer el aviso amarillo, que pasará a ser naranja hoy ante la posibilidad de que el viento del suroeste, que se avecina más intenso, provoque rachas de hasta 120 km/h.

Por otro lado, la furia de Ana generó problemas en la costa, donde se produjeron olas de más de cuatro metros de altura. La borrasca también afectó al aeropuerto de Lejona, que, dadas las adversidades climatológicas, canceló cinco vuelos con destino a Reino Unido, Alemania y Turquía. Tampoco despegaron dos aviones con destino a Londres y otros dos que iban a Múnich y Manchester.