EFE
Ecobarómetro

Los profesores consiguen un aprobado raspado en la enseñanza de materias ambientales y energéticas

La mayoría de los jóvenes reconoce que los hábitos de cuidado del medio ambiente le vienen de la familia y los medios de comunicación

MadridActualizado:

La escuela no es el lugar donde se forma la cultura ecológica de los españoles. Así se desprende del Ecobarómetro, el primer informe que mide la cultura ecológica en España, realizado por la Fundación Endesa en colaboración con la Fundación Europea Sociedad y Educación.

Más de la mitad de los jóvenes de 18 a 35 años (el 54%) considera que la cantidad de contenidos dedicados al medio ambiente y la energía durante el aprendizaje escolar (hasta los 16 años) es «muy insuficiente o insuficiente», según esta encuesta, y para un 44,5 por ciento son aceptables. No obstante, solo a un 30,8 por ciento le habría gustado saber más de alguna cuestión sobre estos temas porque los contenidos no se enseñaban.

Los encuestados no tienen en general una opinión especialmente positiva de la preparación que tenían sus profesores para explicar esas materias, pues obtienen una nota media de 5,29 en la escala del 0 al 10. «Es una nota baja -afirma Juan Carlos Rodríguez, uno de los sociólogos autores del estudio-, aunque el público joven es crítico con el profesorado». Si se compara con otras evaluaciones medias del profesorado recogidas en encuestas recientes la nota que les dan los alumnos suele estar entre el 6 y el 7.

Sin planes en los propios centros

En cuanto a la didáctica, los encuestados reconocen un uso no muy frecuente de metodologías modernas en la enseñanza de temas ambientales. Por ejemplo, el uso habitual de internet lo refiere un 11,2%; el uso de proyectos prácticos hechos en grupo o individualmente, un 10,6%; y los proyectos prácticos que implicaban a varias clases, un 2,8%. Si añadimos la categoría de frecuencia «algunas veces», la extensión de esas metodologías sería del 33,2%, 39,7% y 17%, respectivamente.

Aunque la opinión de los jóvenes encuestados sugiere que hay un margen de mejora en la preparación de sus profesores para explicar esas materias. Asimismo, son pocos los que recuerdan que existiese en su centro un plan de ahorro de energía (16,9%) o de cuidado del medio local (13,7%). «A medida que disminuye la edad de los encuestados, son más los que recuerdan la existencia de este tipo de iniciativas, lo que revela que se está dando un cambio en la escuela», dice Rodríguez.

Para este sociólogo, aunque «la huella de la variedad de experiencias escolares en la cultura ecológica de los jóvenes españoles es escasa, esto no implica que no exista. Quizá los medios de comunicación estén también ayudando a configurar sus conocimientos, actitudes, comportamientos y valores medioambientales y probablemente, influyan otros grupos de referencia para ellos, comenzando por la familia, a la que los encuestados atribuyen una relevancia significativa».

En este sentido, Víctor Pérez-Díaz, presidente e investigador de Analistas Socio-Políticos y autor también del Ecobarómetro, apunta a que hay que tener en cuenta «la propia cultura de la sociedad y en combinación con la familia, una institución crucial en los procesos de socialización del país, y con frecuencia marginada en la discusión sobre la materia».

Solo un 13% dejaría el coche

Por otro lado, respecto a la encuesta telefónica a la población general de 18 a 75 años, los autores señalan que «cuando la preservación del medio ambiente se enmarca en el conjunto de problemas de España, estos problemas no aparecen entre los más importantes a corto plazo». Sin embargo, el estudio concluye también que la conservación del medio ambiente se ve «como un problema grave y urgente de resolver». En concreto, el 95,4% cree que es un problema muy o bastante grave; un 93,5% cree que su solución es urgente. Mientras, a largo plazo, los problemas medioambientales aparecen en un tercer nivel de preocupación, tras el desempleo y las pensiones.

Preguntados sobre los componentes de una buena calidad de vida, el medio ambiente ocupa un lugar secundario: solo lo considera uno de los dos factores más importantes al respecto un 6,6%, lejos del 65,8% que menciona tener buena salud, el 35,2% que menciona unos ingresos suficientes, el 28,6% que menciona un trabajo satisfactorio o el 28,1% que cita a familia o amigos con los que poder contar.

Según el estudio, algunas conductas relevantes medioambientalmente están más asentadas que otras. Las más frecuentes son la separación de residuos domésticos para su reciclaje (con una práctica habitual del 66,7% que habría crecido claramente en los últimos 20 años) y el uso de bombillas de bajo consumo (77%). En un segundo nivel están el ahorro de agua (46,6%) y el uso del transporte público en los trayectos cotidianos (35,4%). Y en un tercer nivel estarían el dejar de usar el coche privado por razones ambientales (solo lo hace el 13,6%) y la compra de productos ecológicos (13%).