Sociedad

Los problemas de las mascotas tras el verano

Tras las vacaciones veraniegas, un gran número de animales han podido sentir cambios de importancia en sus hábitos y rutinas que pueden generar riesgos y problemas

Las mascotas pueden sufrir tras el verano
Las mascotas pueden sufrir tras el verano - ABC
CARMEN ANIORTE Madrid - Actualizado: Guardado en: Sociedad

Termina el verano y vuelven los problemas para nuestras mascotas. Uno de los primeros síntomas de ello es el picor. Se rascaran con la pata o se morderan con frenesí. Son múltiples las causas, pero las dos más importantes comprenden: el cambio ambiental y los ectoparásitos. Efectivamente, han estado de vacaciones a la costa desde el interior. En el nuevo ambiente, pueden cambiar los alérgenos ambientales, el grado de humedad, la exposición solar, la arena de la playa en los paseos crepusculares o matinales, y también el agua salada.

Paradójicamente, hay propietarios que ven renacer a sus mascotas en lo físico y en lo estético, «pero en no pocas ocasiones, el perro desarrolla una dermatitis aguda. Proceso agudo en el cuál, la piel puede aparecer muy inflamada, sin pelo, mostrando una superficie roja y sangrante, o húmeda y con los pelos apelmazados», comenta nuestro veterinario de cabecera Javier Álvarez de la Villa. Al perro le duele, está inquieto, se esconde, muestra mal humor y no deja de «intentar curarse», agravando aún más el proceso.

Es por ello, que aparecen lo que en el argot veterinario se denominan «piotraumáticos». Necesitarán tratamiento expeditivo que alivie el picor y la inflamación y que al mismo tiempo, cure el proceso. Además, su veterinario determinará si el proceso tiene potencial zoonótico, esto es, si se puede contagiar al ser humano o es contagioso para otros animales. Del capítulo de los ectoparasitos muchas veces se sospecha y es alarmante. La gente identifica picor con pulgas, por ejemplo, y no les falta razón en muchas ocasiones.

La pulga se asienta en las temporadas cálidas y es frecuente en nuestras costas, aunque también en ambientes camperos. Es decir, «coinciden con nuestros, más que de moda, lugares de veraneo. Se podría decir que parece que nos estuvieran esperando», asegura el veterinario del madrileño Centro Veterinario Víctor de la Serna. En cuanto llegamos, saltan a nuestros tobillos, pero si hay alguna mascota con pelo, claro está, la prefieren y se asientan en ella.

Así que no podemos venir de vuelta con un mayor o menor cargamento de pulgas, que por añadidura, podrían colonizar nuestra residencia habitual. «Además, curiosamente, el perro o gato pueden desarrollar DAPP (dermatitis alérgica a la picadura de la pulga) y bastarán muy pocas picaduras para originar un escozor que podría perpertuarse incluso meses», comenta Álvarez de la Villa. En la mayoría de ocasiones, el veterinario trata eliminando la pulga de su mascota y también de su hogar.

Aliviará los síntomas de alergia y picor y desparasitar internamente, pues cuando su mascota ingiere, en su acción de acicalamiento y rascado con la boca, se pueden «ciclar» parásitos internos como el «dipylidium caninum», que emerge clasicamente por la región anal como pequeños y móviles granitos de arroz. Pero al margen de la piel, existen muchos más problemas por el cambio de geografía de nuestras mascotas.

Otras patologías

En este aspecto, habría que hablar de un segundo grupo de alteraciones que afectarán al comportamiento de nuestra mascota. Las vacaciones han terminado y tras lo bueno, comienza la rutina. Se intenta vencer, como es aconsejable, nosotros mismos con ánimos internos, pero cuál no será nuestra sorpresa, al ver a nuestro querido compañero perruno más triste, apático y sin humor. ¿Qué le sucede? Serán muchos los propietarios alarmados que sospechan de algún tipo de enfermedad, pero en muchos casos responde a una particular depresión transitoria.

Simplificando, podríamos decir que de vacaciones se lo estaba pasando muy bien y ahora viene lo duro y la rutina, expectativa que le seduce menos. Así, que nuestro compañero perruno se mueve menos, no quiere pasear, duerme más, come menos o deja de comer y, además, su semblante y gesto es todo un poema, no deja dudas. No obstante, es preciso reconocer a estas mascotas y descartar rápidamente otras causas de enfermedad. Su veterinario pronto podrá emitir un diagnóstico, que sin duda será muchas veces tranquilizador o, en otras, descubrirá otras causas posibles de enfermedad que expliquen la conducta depresiva del animal.

¿Qué sucede con nuestras mascotas? ¿Están adquiriendo psiquismo más cercano al humano que a sus ancestros? Pues parece ser que la «simbiosis» con el hombre cambia al perro modifica su carácter y les añade nuevas características más humanas. «Nos miran a los ojos como ninguna otra especie lo hace, parecen escudriñar o sondear nuestro más íntimo refugio interior y nuestros propios pensamientos, emiten pequeños gruñidos o ruidos guturales en un intento de comunicación oral y se entristecen con nosotro. Por algo son considorados los mejores amigos del hombre», comenta Javier Álvarez de la Villa.

Para terminar, no hay que olvidar pues, que durante las vacaciones, el perro puede haber paseado más, jugado sin tregua, ser mas libre, contactar con más humanos prolijos en caricias o congéneres habidos de juego. Razones, pues, pueden no faltarle para explorar postreros cambios de humor estacional.

Enfermedades endémicas

Por último hay que concienciar sobre las llamadas enfermedades endémicas, es decir, aquellas que se presentan de manera común o habitual en una determinada área geográfica. Son numerosas. Por poner una, por ejemplo, hablar de la filariosis siempre es recomendable.

En la franja litoral mediterránea y atlántica meridional pueden aparecer casos de esta enfermedad derivada de la picadura de un mosquito. En el acto de alimentación (picadura) el mosquito podrá transmitir micro larvas que pasan a la sangre del perro. En el interior de los vasos sanguíneos, van creciendo hasta colonizar el propio corazón. Los síntomas, pasados unos meses, pueden llegar a ser muy graves, como alteraciones cardio respiratorias que amenacen la vida de la mascota.

Será preciso diagnosticar y tratar como es debido. No obstante, la labor preventiva veterinaria será primordial y con un sólo tratamiento postvacacional su mascota quedará libre de este riesgo. Consulte a su veterinario si ha viajado al litoral con su mascota e instaure la prevención de manera sencilla y eficaz. Hay algunas secuelas que pueden derivar de cambios ambientales o emocionales y que podrán presentarse de vuelta en el período post vacacional. Ante ello, hay que estar atentos. Y en caso necesario, revisar a nuestras mascotas. Ellas se lo merecen.

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