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Portugal estrena su ley de gestación subrogada

La norma, que entra en vigor este martes, permitirá que las mujeres estériles accedan a vientres de alquiler de forma altruista

Portugal estrena su ley de gestación subrogada
FRANCISCO CHACÓN Corresponsal En Lisboa - Actualizado: Guardado en: Sociedad

La Ley de Gestación Subrogada ya es una realidad en Portugal, pero las restricciones son tan elevadas que, en la práctica, solo puede aplicarse en determinados supuestos, por lo que en absoluto se abre la veda para este tipo de actividad (y de negocio), tal cual sucede en Estados Unidos.

Mujeres estériles, sin útero o con alguna clase de lesión podrán recurrir a este método para tener descendencia. No así las lesbianas, que permanecen fuera de estos perfiles porque, de raíz, no recurrirían a esta técnica por motivos estrictamente reproductores.

Hasta ahora, las personas que se encontraban en estos casos tenían que rascarse el bolsillo para viajar a Nueva York, Los Ángeles o Miami y confiar que el proceso para un embarazo a través de un vientre de alquiler marchara sin contratiempos.

Aún está lejos un acuerdo sobre este asunto en España, pero no parece que las fuertes limitaciones legales vayan a animar a muchas parejas a cruzar la frontera para beneficiarse de esta exigua normativa.

Mucho más cuando las barreras no quedan ahí, pues la ley nace cercenada. Por ejemplo, la mujer elegida como vientre de alquiler no podrá tener ninguna relación con la familia que adopte al bebé y queda excluida cualquier recompensa económica al respecto.

Únicamente así aceptó el presidente de la República, el conservador Marcelo Rebelo de Sousa, sancionar una ley que tiene su origen en las reclamaciones de la Asociación Portuguesa de Fertilidad, cuya voz fue recogida y amplificada por el Bloco de Esquerda, el partido más parecido a Podemos que existe en el país vecino y socio clave para el Gobierno socialista de António Costa.

El sustento mayoritario de estas filas y la libertad de voto que concedió la socialdemocracia de Pedro Passos Coelho, traducida en que se pronunció a favor un tercio de sus diputados, terminó por garantizar la autorización definitiva para esta polémica iniciativa.

La gran queja en Portugal es que la norma deja fuera de su ámbito a los homosexuales, cuando precisamente es el sector de la población que más se decide a nivel internacional por la gestación subrogada.

Acuerdo

¿Cómo es posible que el Bloco de Esquerda, liderado por Catarina Martins, acepte un acuerdo claramente a la baja con respecto al ejercicio de la libertad individual? Es lo que se pregunten muchos de sus votantes, no tan contentos con el texto final aprobado.

El documento que ha salido adelante permite que la ‘contratante’ se haga cargo de los gastos derivados del embarazo inducido, previa presentación de las facturas alusivas. Así lo especifica una de las cláusulas legales: «Se prohíbe cualquier tipo de pago o la donación de cualquier bien o cuantía de los beneficiarios a la gestante, excepto el valor correspondiente a los gastos derivados del acompañamiento de salud, incluidos los transportes, siempre que esté debidamente justificado».

Tal vez sea este el punto más fácil de saltarse, pues los ‘regalos’ que percibe alguien pueden ser difíciles de etiquetar como ‘sospechosos’.Con todo, ni siquiera cumplir todas estas condiciones garantiza el acceso al «carácter excepcional y gratuito» de la medida, polémica por su radio de acción más bien reducido.

Sobre todo, porque siempre debe acudirse al Consejo Nacional de Procreación Médicamente Asistida, la entidad formada por expertos que ha de velar por el correcto uso de este derecho. Un filtro que refleja las preocupaciones mostradas por el PSD, en el que Passos Coelho se vio influido por una situación personal.

Y es que su sobrina, Raquel Rosa, recurrió a la inseminación artificial en una clínica española. Una variante distinta, pero que sensibilizó al ex primer ministro con todas estas técnicas, aparentemente al alza.

Se da la circunstancia de que uno de los cirujanos más prestigiosos de Portugal, Gentil Martins, desató una tormenta recientemente con sus declaraciones sobre la gestación subrogada hace unas semanas. Se refirió a la elección de un vientre de alquiler en Estados Unidos por parte de Cristiano Ronaldo para tener a sus gemelos Eva y Mateo, siguiendo el mismo procedimiento que en su día con ‘Cristianinho’. Sin morderé la lengua, manifestó que el jugador estrella del Real Madrid es «basura moral» por haber acudido a semejante método.

Lo hizo, además, después de levantar otra polvareda con los homosexuales en el punto de mira, pues dijo que se trata de una «desviación». Lo que está claro es que la aprobación de la Ley de Gestación Subrogada no zanja el debate en este sentido al otro lado de la frontera, especialmente si tenemos en cuenta que las restricciones y el férreo control alejan la perspectiva de una hipotética ‘barra libre’.

En cambio, sí puede suceder que esta regulación acabe teniendo algún eco en España, donde Ciudadanos ya ha expresado su disposición a tomar cartas en el asunto. Por lo demás, los argumentos políticos acerca de los vientres de alquiler parecen aparcados, quizá por la sobredosis de batallas legales en Cataluña.

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