Sociedad

El Papa y la Federación Luterana Mundial emprenden la ayuda conjunta a los más necesitados del planeta

El presidente Munib Younan: «que el mundo vea que los luteranos y católicos nos amamos»

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En un acto ecuménico sin precedentes, marcado por extraordinarios testimonios de ayuda a refugiados de guerra, niños en peligro de muerte por genocidio y víctimas del cambio climático, el Papa Francisco y el presidente de la Federación Luterana Mundial han dado este lunes en Suecia el pistoletazo de salida al «ecumenismo de la solidaridad»: trabajar juntos en favor de los más necesitados.

El encuentro en el polideportivo cubierto Malmö Arena, ha sido un momento inolvidable para diez mil personas, en su mayoría jóvenes, que han escuchado los testimonios, han meditado las palabras de los dos líderes religiosos, y han asistido a la firma del acuerdo de Caritas Internationalis y su organización homóloga, el Servicio Mundial de la Federación Luterana Mundial, para trabajar en equipo ante las grandes emergencias.

La entrada costaba diez euros, y la recaudación se dedicará a actividades de ayuda de Caritas Internationalis a damnificados por la guerra en Alepo, y del Servicio Mundial a refugiados sirios en Jordania.

Rose Lokonyen, una joven de 23 años de Sudán del Sur, refugiada en Kenia, ha relatado cómo su familia tuvo que escapar de la guerra civil y cómo ella comenzó a ayudar a niñas refugiadas animándolas a incorporarse a las escuelas e invitándolas a hacer deporte.

Rose es una muchacha atlética, hasta el punto de que ha formado parte del equipo de refugiados de Naciones Unidas en las recientes Juegos Olímpicos de Río de Janeiro, donde llevaba orgullosamente la bandera.

Marguerite Barankitse, de Burundi, adoptó siete niños al comienzo de la guerra civil de 1993 en su país. Cuando el conflicto se convirtió en un genocidio entre hutus y tutsis, Marguerite recogió y escondió a otros 25 niños para salvarlos de la muerte. Desde entonces ha seguido extendiendo su actividad y ayudando a miles de niños y a sus padres pues «no podemos permanecer callados cuando vemos a un policía disparar a bocajarro a un chiquillo».

Pranita Biswasi, del estado de Odisha (antes Orissa) en la India, es una mujer de 26 años titular de un master en Ciencias Medioambientales y experta en cambio climático, o más bien en informar de los desastres que está causando ya.

Pranita ha relatado las tremendas consecuencias del supertifón en 2013, que causó tremendos destrozos, y de las inundaciones de diciembre de 2015, prácticamente ignoradas por el mundo, que costaron 500 vidas y forzaron el desplazamiento de un millón ochocientas mil personas.

Un encuentro ecuménico es siempre un acto religioso, y los participantes se han emocionado escuchando al presidente de la Federación Luterana Mundial.

«Nuevo milagro del Espíritu Santo»

El obispo Munib Younan so se ha andaba con rodeos: «Hoy en Lund y Malmö estamos experimentando un nuevo milagro del Espíritu Santo, como el que los discípulos experimentaron en mi ciudad natal, Jerusalén, hace dos mil años».

Con la fuerza que da su historia personal, Younan ha afirmado: « Yo soy un refugiado palestino, cuyos padres son de Beer Sheva. Todos los refugiados son mis hermanos y hermanas en la humanidad».

Al final de su discurso, el obispo que preside las 145 iglesias luteranas de 98 países se ha dirigido al papa Francisco para manifestarse « orgulloso de responder junto con usted a la llamada del Señor para que el mundo vea que los luteranos y católicos nos amamos los unos a los otros y servimos a nuestro prójimo, para que el mundo crea».

En su discurso, el Papa ha ido dando las gracias a cada persona que ha presentado su testimonio en un encuentro cargado de emoción, plegarias y optimismo. Ha elogiado también el relato del obispo de Alepo y el del director de Caritas de Colombia, que le ha movido a pedir oraciones «para que pueda llegar finalmente la paz» a ese país.

Pero, sobre todo, ha agradecido el esfuerzo « de todos los gobiernos que asisten a los refugiados, a los desplazados y a los que solicitan asilo, porque todas esas acciones representan un gran gesto de solidaridad».

El programa del Papa en Suecia incluye el martes por la mañana una misa para los católicos en el estadio de fútbol de Malmö para celebrar la fiesta de Todos los Santos. Al terminar, Francisco emprenderá el viaje de regreso a Roma.

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