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El Papa pide el cese de la violencia en República Centroafricana y en Nigeria

Este lunes 50 personas fueron asesinadas en una misión católica en República Centroafricana

El Papa Francisco se dirigie a los fieles durante la audiencia semanal en el salón Pablo VI en la ciudad del Vaticano
El Papa Francisco se dirigie a los fieles durante la audiencia semanal en el salón Pablo VI en la ciudad del Vaticano - EFE
Ángeles Conde Ciudad Del Vaticano - Actualizado: Guardado en: Sociedad

Seguramente, después de haber visitado República Centroafricana en noviembre de 2015, el Papa Francisco está más conmovido si cabe por las noticias, -no buenas en esta ocasión-, que llegan desde el martirizado país. En esta ocasión, las continuas escaramuzas entre los séléka, -milicia formada por musulmanes apoyados por mercenarios de los países vecinos-, y los anti-balaka, -milicia opositora compuesta por cristianos y animistas-, siempre con la población civil en medio del fuego cruzado, han vuelto ha dejar un rastro de sangre y de dolor.

Por eso, el Santo Padre ha pedido durante la audiencia general de este miércoles que «cese cualquier forma de odio y de violencia y que no se repitan más crímenes tan vergonzosos perpetrados en lugares de culto donde los fieles se reúnen para rezar». Y es que 50 personas fueron asesinadas este lunes en la misión de Gambo, muchas de ellas degolladas. En Gambo, en el sur del país, estaban establecidos los séléka a los que expulsaron los antibalaka. Sin embargo, un contingente de la MINUSCA de soldados egipcios, echó a estos últimos y posibilitó el retorno de los séléka. Estos se dedicaron a sembrar el terror a su regreso.

Así lo informa monseñor Juan José Aguirre quien, como el mejor de los reporteros de guerra, hace detalladas crónicas de lo que sucede en República Centroafricana. Pero, a diferencia de los periodistas, el obispo cordobés no informa y se va. Desde hace más de 35 años vive codo con codo esta situación y el abandono al que están sometidos los centroafricanos, una crisis más abierta en el doliente continente africano que poco parece importar al conjunto de la Comunidad Internacional.

Pero no así al Papa, quien siendo consciente de los riesgos que implicaba para su seguridad viajar a un país en guerra, decidió hacerlo, sobre todo, para llevar la misericordia e intentar sembrar la semilla de la paz.

Los cultos no son respetados

En su llamamiento, el Pontífice tampoco ha querido pasar por alto la violencia que sacude a Nigeria. Ha recordado el atentado que tuvo lugar el pasado día 6 en la parroquia de San Felipe en Ozubulu, en el sur del país. Aunque no parece que se trate de un caso de persecución religiosa sino más bien un ajuste de cuentas por negocios relacionados con el tráfico de drogas, lo cierto es que, durante la misa dominical, fueron tiroteados decenas de fieles de los cuales 12 fallecieron y casi 20 resultaron heridos.

El Santo Padre, visiblemente afectado, ha hecho este llamamiento al concluir la audiencia general de este miércoles que, de nuevo, se ha celebrado en el Aula Pablo VI debido a las altas temperaturas en la Ciudad Eterna.

En el apartado catequético, el Papa Francisco ha continuado con su ciclo de catequesis sobre la esperanza. En esta ocasión, se ha centrado en el perdón divino que ha definido como «motor de la esperanza cristiana». Por eso, ha repetido su conocido mensaje: Que Dios no se cansa de perdonar al asegurar que «Jesús abre los brazos a los pecadores» y ofrece también «la posibilidad de resucitar a aquellos que han acumulado muchos errores». Por eso, -ha indicado el Santo Padre-, Cristo murió en la cruz, «porqueno aceptaque el ser humano consuma toda su existencia con este “tatuaje” imborrable, con el pensamiento de no poder ser acogido por el corazón misericordioso de Dios».

Por último, el Papa ha querido explicar algo bastante evidente pero que, por desgracia, muchos cristianos arrogantes olvidan con frecuencia: Que la misma Iglesia que fundó Cristo está cimentada sobre pecadores, como el propio San Pedro que negó al Maestro. «Nos hace bien pensar que Dios no ha escogido como base principal para fundar su Iglesia a personas que no se equivocaban nunca. No. La Iglesia es un pueblo de pecadores que experimentan la misericordia y el perdón de Dios», apostilló Francisco.

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