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Sociedad

El Papa lamenta los insultos en la política, que destruyen «el sentido de construcción social, de convivencia»

Su visita a la Universidad Roma Tre, una lección de diálogo con los estudiantes

El Papa se fotografía con una alumna durante su visita a la Universidad de Roma Tre
El Papa se fotografía con una alumna durante su visita a la Universidad de Roma Tre - Efe

Saliendo al paso de una patología creciente en sociedades avanzadas, el Papa Francisco ha advertido el viernes que «hoy se grita y se insulta demasiado. El insulto es una forma de violencia en el hablar».

En su visita a la Universidad Roma Tre, la más joven de la ciudad pero que cuenta ya con cuarenta mil estudiantes, el Santo Padre ha pedido más civismo, y ha lamentado que cuando este clima de insultos y agresiones verbales contagia la política «se pierde el sentido de la construcción social, de la convivencia social».

El Papa había recibido de antemano las preguntas que tres estudiantes le formularon al principio del encuentro, y había preparado un amplio discurso escrito en el que les daba respuesta. Pero al ver a los estudiantes reunidos en el patio central decidió entregárselo al rector en lugar de leerlo «ya que prefiero responder de modo más espontaneo».

En sus respuestas a Niccolo, Riccardo y Nur –una refugiada de Damasco que vino de la isla de Lesbos junto con su marido y su hijo en el vuelo de regreso del Papa-, Francisco hizo notar que vivimos «una Tercera Mundial a trozos», y que los refugiados que vienen de África y Oriente medio «huyen de la guerra y del hambre» en un número sin precedentes en la historia.

Por eso, según el Papa, «la solución es que no haya guerras ni hambre. Hacer la paz y hacer inversiones en esos países. Muchos de ellos han sufrido explotación económica a manos de otros, y los refugiados también sufren explotación en su camino hcia Europa».

Una vez más, Francisco ha reiterado que «se debe acoger a los refugiados como nuestros hermanos y hermanas humanos. Al mismo tiempo, cada gobierno debe decidir el número que puede acoger y, sobre todo, integrar. En esto, Suecia es un modelo».

El Papa ha aconsejado darse cuenta de que «no vivimos en una era de cambios sino en un cambio de era», ante lo cual es inútil lamentarse: «Hay que tomar la vida como viene, con la actitud del portero de fútbol, que atrapa el balón desde cualquier lugar donde tiren a gol. La vida es así».

Lo que conviene corregir es el exceso de prisa que domina la sociedad contemporánea y también, en palabras de Zygmunt Bauman, «la economía líquida» que lleva a altísimos niveles de desempleo, sobre todo juvenil: «un país europeo tiene un 40 por ciento, otro el 47, otro el 50 y uno llega al 60 por ciento. Los jóvenes no saben qué hacer».

La primera visita de Francisco a una universidad romana ha seguido su estilo característico. El Papa ha dedicado mucho más tiempo a estrechar manos, aceptar selfies con estudiantes y saludar a personas individuales que a su discurso, que ni siquiera leyó.

El encuentro, inicialmente previsto en el Aula Magna, tuvo en cambio lugar en un patio central, lo cual ha permitido la asistencia de muchos más estudiantes y ha dado al coloquio un tono más espontaneo. El Papa no solo ha repetido que el diálogo es característica esencial de la Universidad, sino que ha dado ejemplo al practicarlo.

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