Sociedad

El Papa Francisco y Merkel, preocupados por el abandono de EE.UU. del tratado de París

El Sumo Pontífice se ha reunido con la canciller alemana de forma privada en el Palacio Apostólico

El Papa francisco, junto a Angela Merkel - REUTERS
JUAN VICENTE BOO Corresponsal En Roma - Actualizado: Guardado en: Sociedad

El Papa Francisco y Ángela Merkel, a quien muchos consideran «la nueva líder del mundo libre», han lamentado el sábado el abandono norteamericano del tratado de ParÍs para aminorar los daños del cambio climático. El Santo Padre y la canciller alemana conversaron durante 38 minutos en un ambiente de buena sintonía.

Ángela Merkel informó a Francisco y posteriormente al cardenal secretario de Estado Pietro Parolin de su gira por América Latina, con etapas en Argentina y México, para preparar la próxima reunión del G20 que se celebrara los próximos días 7 y 8 de julio en Hamburgo.

Esa cumbre es muy importante para consolidar la dirección de los asuntos internacionales en un momento en que la administración Trump crea y sufre numerosas turbulencias, el Reino Unido se enfrasca en sus asuntos, y el presidente Emmanuel Macron apuesta, junto con Merkel, por el reforzamiento de Europa y su liderazgo en el mundo.

El comunicado del Vaticano confirma, como siempre, «las buenas relaciones y la fructífera cooperación existentes entre la Santa Sede y Alemania», cuya canciller celebraba su cuarto encuentro privado con el Papa, después de haber acudido con otros líderes mundiales a la inauguración del pontificado, la entrega del premio Carlomagno y la visita de todos los jefes de Estado de la Unión Europea.

Pero lo más interesante del comunicado es la referencia a que la canciller y el Papa abordaron «temas de interés común con atención particular a la próxima reunión del G20 en Hamburgo, y se ha coincidido en la necesidad de prestar especial atención a la responsabilidad de la comunidad internacional en la lucha contra la pobreza y el hambre, la amenaza global del terrorismo y el cambio climático».

Al término del encuentro, la canciller ha sido más explícita, comentando en rueda de prensa que tanto ella como el Papa coinciden en la idea de un mundo multilateral y sin muros, y consideran «una lástima que Estados Unidos haya salido del tratado de París sobre el clima».

El Papa nunca hace declaraciones sobre las audiencias, pero su tuit del día resultaba muy revelador: «La preocupación por la ecología es siempre también una preocupación social. Escuchemos el grito de la tierra pero también el de los pobres».

El Santo Padre ha prestado mucho interés al proyecto de la canciller alamana de un gran esfuerzo europeo de ayuda a África, que proporcione estabilidad y reduzca la emigración forzosa por guerras y hambre en un continente que experimentará todavía dos décadas de gran crecimiento demográfico. Por comparación con el «Plan Marshall», que estabilizó Europa, algunos han comenzado a llamarlo el «Plan Merkel» para África.

El Papa Francisco, que pasó temporadas de estudio en Alemania en 1985 y 1986, dio la bienvenido a Ángela Merkel en su idioma, aunque luego pasaron a conversar con la ayuda de un intérprete.

El clima ha sido muy cordial desde el principio, y marcadamente familiar en el intercambio final de regalos pues la canciller había traído de Argentina tres grandes frascos de dulce de leche y una caja de alfajores.

Francisco, a su vez, le ha regalado los tres grandes documentos de su pontificado, incluida la encíclica ecológica «Laudato si», y un medallón con el olivo de la paz.

El Papa le ha dado también el pésame por el fallecimiento de su predecesor Helmut Kohl, a quien califica, en una telegrama a la canciller publicado a continuación de «gran hombre de Estado y europeo convencido», trabajador incansable «en favor de la unidad de Alemania y la unión de Europa, así como en su esfuerzo por la paz y la reconciliación».

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