Francisco charla con los periodistas en el avión papal
Francisco charla con los periodistas en el avión papal - AFP

Papa Francisco: «Con los rohingya he llorado, y ellos también»

En la reunión a puerta cerrada con el general birmano, «mi mensaje le ha llegado»

A bordo del avión papalActualizado:

En el encuentro con los periodistas durante el vuelo de regreso de Dacca a Roma, el Papa Francisco ha confesado que «con los rohingya he llorado, y ellos también». Al término de un viaje a Birmania y Bangladés que tenía entre sus grandesobjetivos ayudar a «la minoría religiosa más perseguida del mundo», el Santo Padre estaba seguro de que habrá resultados.

Francisco ha revelado que los 16 refugiados (12 hombres, dos mujeres y dos niñas) venidos de Cox’s Bazar, al principio «tenían miedo», porque no sabían lo que iba a pasar. Eran miembros de tres familias que probablemente seguirán llevando el miedo en el cuerpo durante mucho tiempo después de ver como el ejército birmano asesinaba a sus parientes y vecinos y a tantas personas desarmadas el pasado mes de agosto.

El Papa ha confesado que le hubiera gustado «ir a los campos de refugiados, pero no era posible», y optó por llamar a algunos de los que estaban en Cox’s Bazar, seleccionados por el gobierno y organizaciones humanitarias.

La reunión tuvo lugar el viernes, en el marco de un encuentro interreligioso que Francisco concluyó con una oración improvisada en la que pedía perdón a los rohingya -que tenía a su lado- por el mal que les había hecho el ejército birmano y «por la indiferencia del mundo».

El Papa ha revelado que, cuando terminaron de hablar con él «les querían hacer bajar rápido del escenario. Ahí me enojé y dije muchas veces ‘respeto, basta’, y ellos se quedaron ahí. Y después de escucharles, sentí cosas adentro, y pensé ‘yo no puedo dejarles irse sin decir algo’. Pedí el micrófono y empecé a hablar. No recuerdo qué dije, creo que pedí perdón. En un momento yo lloraba, pero intentaba que no se viera. Y ellos también lloraban».

En todo caso, el encuentro le supo a poco pues «me hubiese gustado ir a los campos, pero no era posible» por falta de tiempo y dificultades logísticas en Cox’s Bazar.

El Papa está al corriente de las críticas a la consejera de Estado de Birmania, Aung San Suu Kyi por su aparente indiferencia ante el abuso de los militares -que ella no controla- contra los rohingya, pero advierte que «en Myanmar es difícil evaluar una crítica sin preguntarse si algo es posible, o de qué modo es posible».

Hay que tener en cuenta que la premio Nobel de la Paz se mueve en un terreno muy difícil bajo la amenaza continua de los militares, y que Birmania «se encuentra en una transición política, y las cosas se deben valorar en ese contexto».

«Siempre es bueno dialogar»

Francisco ha revelado que el encuentro privado con el general Min Aung Hlaing, comandante en jefe del ejército, el lunes nada más llegar a Rangún, tuvo lugar a petición del «hombre fuerte» que ha ordenado las matanzas y expulsiones.

Aunque algunos le aconsejaron que no lo recibiera, el Santo Padre opina que «siempre es bueno dialogar». Sin entrar en detalles del encuentro, ha revelado que «ha sido una buena conversación, y el mensaje ha llegado a su destino».

Después de haber utilizado en público la palabra «rohingya» en los últimos tres años, y denunciar enérgicamente su persecución, prefirió no hacerlo en el discurso oficial en Birmania «porque hubiera sido como dar con la puerta en las narices» a los militares y buena parte de la población birmana, perjudicando las posibilidades de interceder por los refugiados. Naturalmente, volvió a utilizar la palabra «rohingya» en Bangladés, justo en el encuentro con los refugiados.

Al cabo de una semana de viaje a Birmania y Bangladés, el Papa regresaba a Roma contento y esperanzado, pero sabiendo también que en terrenos tan complicados como este «es difícil dar pasos adelante», pero también «también es difícil dar pasos atrás, por la conciencia de la humanidad».