El Papa saluda a unos niños durante la audiencia de este miércoles
El Papa saluda a unos niños durante la audiencia de este miércoles - AFP

El Papa Francisco dice que «la vida cristiana es como la historia de dos enamorados»

Saluda a unas parejas que celebran 50 aniversario de bodas, y las pone como ejemplo

Corresponsal en El VaticanoActualizado:

Francisco sabe que sus gestos resuenan más fuerte que sus palabras y por eso no teme apartarse del guión establecido. Cuando esta mañana ha salido a la plaza en el papamóvil, ha pedido permiso a unas familias para que cinco chiquillos le acompañaran durante el recorrido entre los peregrinos. Era curioso ver al hombre de la sotana blanca rodeado por niños con gorras rojas que saludaban a la multitud.

Y a pesar de la natural confusión de recorrer la plaza entre saludos, aplausos y gritos, hubo varias parejas en la última fila que no le pasaron desapercibidas.

«Antes de comenzar la catequesis quiero saludar a un grupo de parejas allí al fondo que celebran el 50 aniversario de bodas», dijo nada más empezar a hablar, dejando a un lado el texto que llevaba preparado. «Vosotros sois un precioso ejemplo para las parejas de recién casados, la familia es como el vino bueno del milagro que Jesús hace en las bodas de Caná», continuó levantando un aplauso y poniendo coloradas a las parejas.

Efectivamente, la catequesis de este miércoles también estaba relacionada con la familia. El Papa ha concluido un ciclo sobre la misericordia, y ha comenzado otro sobre los milagros de Jesús. Y según el Evangelio, el primero que realizó fue durante unas bodas en Caná, cuando convirtió el agua en vino.

Francisco destacó que Jesús fue a la fiesta «con sus discípulos, como una única familia». «¿Qué hay como fundamento de nuestra fe? Un acto de misericordia con el que Jesús nos ha ligado a sí mismo. La vida cristiana es la respuesta a este amor, como la historia de dos enamorados: se conocen, se buscan, se encuentran, celebran, se aman. Todo lo demás viene como consecuencia de ese amor», ha explicado el Papa.

En cuanto al significado del gesto de convertir el agua en vino, Francisco ha subrayado que «el agua es necesaria para vivir, pero el vino expresa la abundancia del banquete y la alegría de la fiesta. Una fiesta de bodas en la que falta vino hace que los esposos se avergüencen. Imaginaos terminar una fiesta de bodas bebiendo té...», ha bromeado. «Jesús transforma la Ley de Moisés en Evangelio, en alegría», ha asegurado.

Francisco ha concluido subrayando que el Evangelio de ese episodio recoge unas palabras de la Virgen María, las últimas que se le atribuyen. Por eso, él las considera como una herencia. «Esas palabras, "haced todo lo que Él les diga", confían una nueva misión a la Iglesia, y configuran el programa de vida cristiano, que se concreta en servir al Señor, escuchando su Palabra y poniéndola en práctica», ha concluido.

Antes de marcharse, el Papa ha dado las gracias a los organizadores de la iniciativa muncial «Un minuto por la paz», que se celebró el pasado sábado en recuerdo de su oración del 4 de junio de 2014 en los jardines vaticanos con los presidentes de Israel y Palestina, Shimon Peres y Abu Mazen.