Imagen distribuida por la Policía Nacional
Imagen distribuida por la Policía Nacional

«El objetivo de todo pedófilo es compartir pornografía infantil y obtener otra nueva»

La Policía Nacional ha desarticula la mayor red pedófila por WhatsApp, de la que formaban parte dos personas que trabajaban con menores en Andalucía

MadridActualizado:

No ocultaban el tema de conversación ni siquiera en el nombre de los grupos de WhatsApp: «Caliente de niños», «Porno extremo y zoofilia» o, directamente, «Pedofilia»; y así hasta 96 chats diferentes dedicados exclusivamente a distribuir contenidos pornográficos de menores. Según informó ayer la Policía Nacional, el Cuerpo ha logrado desarticular la mayor red internacional de pornografía infantil descubierta en la aplicación móvil. Hay 39 detenidos, 17 de ellos en España, y la operación continúa abierta.

La comunidad pedófila era muy activa. Integrada por 136 personas de 18 países (tanto de Europa como de Latinoamérica), los distribuidores aportaban entre cinco y seis nuevos vídeos al día. En los registros se han hallado más de 360.000 archivos multimedia. «El objetivo de todo pedófilo es compartir este tipo de contenido y obtener otro nuevo», explicó ayer a ABC el inspector de la Policía Nacional Ángel Sánchez.

La «operación Tantalio» fue iniciada por la Unidad de Investigación Tecnológica (UIT) de la Policía Nacional en junio de 2016 después de hallar enlaces en TOR, una red que garantiza el anonimato del usuario. Sin embargo, gracias a ella los agentes pudieron localizar dónde se alojaban los contenidos. Era la única oportunidad de la Policía para detectar estos grupos de WhatsApp. «Si no, sería inviable», reconoció Sánchez sobre las políticas de privacidad de la aplicación de mensajería.

«Son imágenes denigrantes para la dignidad humana. Hay una exhibición de un esfuerzo físico y sexual hacia los menores que pone los pelos de punta», apuntó ayer el comisario jefe de la Brigada de Investigación Tecnológica de la Policía Nacional, Rafael Pérez. Los menores tenían entre dos meses y 8 años.

El trabajo que le queda por delante a los investigadores es inmenso, ya que deberán determinar el origen de gran parte de los contenidos descargados en los chats e incautados en los registros. Aunque por ahora la Policía no ha detectado que ningún vídeo se haya producido en España, hay imágenes que no se han analizado aún. Entre los archivos hay vídeos «viejos» conocidos por la Policía y otros «completamente nuevos» que por la forma de filmación podrían haber sido producidos por alguno de los arrestados. Sin embargo, «hay que analizar uno a uno los casos», dijo ayer Sánchez a ABC.

Perfil del detenido

En España, dos de los 17 arrestados trabajaban en los servicios sociales de varios ayuntamientos de Huelva y Málaga en áreas de carácter deportivo con menores. Para ellos pesan medidas cautelares que les impiden acercarse a los centros en los que realizaban estas actividades. Además hay otras tres personas en prisión preventiva y otras doce con órdenes de alejamiento.

También durante los registros a los domicilios de los detenidos, los agentes encontraron en Lugo una relación de edades, nombres, correos electrónicos y direcciones físicas. El arrestado, un hombre de 41 años, pagaba por encuentros sexuales con menores. Algunos de los datos tenían más de 20 años de antigüedad. El detenido daba por hecho que antes o después le detendrían, aunque hasta ahora no contaba con antecedentes.

La mitad de los 17 varones arrestados tienen una media de edad de 40 años, aunque uno de ellos tiene 71 años. Además, la mayoría están en paro y viven en su mayor parte con sus padres, salvo tres o cuatro detenidos que viven «con una pareja estable». Tres de ellos tienen antecedentes.

La operación, que ha sido coordinada por Europol e Interpol, demuestra en palabras de Bjorn Sellstrom, coordinador de operaciones de la policía europea, que aunque «los delincuentes seguirán explotando nuevas tecnologías, la policía en el mundo sigue unida en sus esfuerzos por identificar, localizar y llevar a la justicia estos atroces crímenes».