El cardenal de Bangui, Dieudonné Nzapalainga, y el imán de la Mezquita Central de la capital centroafricana, Kobine Layama
El cardenal de Bangui, Dieudonné Nzapalainga, y el imán de la Mezquita Central de la capital centroafricana, Kobine Layama - Maya Balanya
Premio Mundo Negro a la Fraternidad

El obispo y el imán de Bangui: «El diálogo islamo-cristiano no es una abstracción»

Ambos líderes religiosos aseguran que la decisión de Trump de impedir la entrada a EE.UU. de ciudadanos de algunos países de mayoría musulmana «no es nada sabia»

MadridActualizado:

En Repúbica Centroafricana les llaman «los mellizos de Dios». Es el nombre con el que los centroafricanos han bautizado a Dieudonné Nzapalainga, cardenal arzobispo de Bangui, y Kobine Layama, imán de la mezquita central. Ambos líderes religiosos han emprendido una cruzada sin precedentes a favor de la paz en un país sumido en la violencia por la guerrilla de Seleka --un grupo de milicianos musulmanes extremistas-- y sus adversarios, los Anti-Balaka, formado por cristianos y animistas.

Cinco días después de que estallara la crisis de Seleka en marzo de 2013, el arzobispo, el imán y el presidente de la Alianza Evangélica de Centroáfrica, Nicolás Nguerekoyame, decidieron reunirse para poner en marcha una serie de iniciativas para ayudar a fomentar el diálogo interreligioso. De allí surgió la Plataforma de Confesiones Religiosas que, además de mediar en numerosos conflictos, ha conseguido que la ayuda humanitaria alcance poblaciones vulnerables habitadas por ambas religiones.

Su trabajo en favor de la reconciliación nacional les ha valido el Premio Mundo Negro a la Fraternidad 2016, que les será entregado este sábado, en el marco del XXIX Encuentro África dedicado este año a «Islam y Cristianismo. Diálogo bajo un mismo techo». Los 10.000 euros con los que está dotado el galardón se destinarán a proyectos de la Plataforma.

Durante un encuentro con la prensa, el obispo de Bangui reconoció que el itinerario no ha sido fácil. Ambos líderes religiosos están amenazados de muerte. Incluso monseñor Dieudonné Nzapalainga ha tenido que acoger durante seis meses en su propia casa al imán Kobine Layama y a toda su familia ante los intentos de asesinato. «Lo acogí para demostrar nuestra amistad y unidad y que el diálogo islamo-cristiano no es una abstracción, es una forma de vida», aseguró.

Tanto el imán como el arzobispo aprovechan sus viajes internacionales para aclarar que la guerra librada en República Centroafricana «no tiene un origen religioso». «Los musulmanes que irrumpieron en República Centroafricana son yihadistas y quieren instaurar un Estado islámico. Sobre el terrerno, desgraciadamente, se ha deslizado el tema religioso, pero el origen de la guerra es militar y político», explicó monseñor Nzapalainga. El imán remarcó, además, que «los extremistas musulmanes están en la ignorancia y hacen un daño enorme a la religión islámica».

Frente a la decisión de Trump de impedir la entrada a Estados Unidos de ciudadanos de algunos países de mayoría musulmana, el imán Kobine Layama aseguró que se trata de «una decisión nada sabia», porque la religión «no puede ser fuente de odio y guerra sino de progreso». «La decisión no es una buena solución. Seguro que en esos países hay gente de bien que nada tiene que ver con el extremismo. Meter a todos en el mismo saco es un buen camino para radicalizar a la gente», añadió el arzobispo de Bangui.