El doctor Francisco Peñalver, junto a Esther Anzola, propietaria de Neolife
El doctor Francisco Peñalver, junto a Esther Anzola, propietaria de Neolife - BELÉN DÍAZ

«No admitimos que envejecer sea un deterioro progresivo e irreparable»

Francisco Peñalver, director médico de la Clínica Neolife de Marbella defiende la aplicación de tratamientos que mejoran la calidad de vida durante el envejecimiento

MADRIDActualizado:

Francisco Peñalver decidió ser médico cuando a los ocho años vio como su abuelo fallecía por un infarto sin poder hacer nada. Años más tarde se graduó como médico internista centrado en la prevención del riesgo vascular al tratar enfermedades como la diabetes o la hipertensión para que no acabaran en un infarto o ictus. Hoy tiene 40 años y se ha especializado en la «Age Management Medicine». Lleva año y medio trabajando en la clínica antienvejecimiento Neolife y desde el 26 de octubre ocupará el cargo de director médico de la nueva clínica que se abrirá en Marbella.

¿Cómo podríamos definir el proceso de envejecer?

Básicamente envejecer es una reunión de factores físicos y psicológicos como el acúmulo y la gestión del estrés, descansar mal por las noches, la fatiga muscular, la pérdida de iniciativa y vitalidad, la irritabilidad...etc. Gran parte de ese envejecimiento físico se produce porque dejamos de sintetizar hormonas que entre los 30-35 años están en niveles máximos, pero que a partir de los 35 de media inician un declive. El 70% de los varones de 70 años tienen una producción de testosterona casi ridícula y la testosterona para un hombre significa, no solo la función sexual, sino directamente relacionada con la potencia muscular de ese paciente.

Ustedes hablan de la «Medicina de las cuatro P´s»: preventiva, proactiva, predictiva y personalizada

Ahora son cinco. Añadimos la «p» de placentero: el paciente se tiene que encontrar mejor para hacernos caso. De hecho, hay pacientes que empiezan con una pequeña parte de su plan y cuando ven que se encuentran mucho mejor se convierten en los mejores pacientes. Es una consecuencia de las otras «pes». Cada paciente es diferente, trae una historia clínica distinta y unas necesidades distintas. Pero sí que es cierto que muchos pacientes nos dicen que están cansados, que de repente el sueño ya no es de la calidad de antaño, están irritables...etc. Cuando vemos al paciente por primera vez, le hacemos una pequeña historia clínica y a partir de ahí decidimos qué pruebas necesita. Intentamos que el viaje de cada paciente sea lo más personalizado y preventivo posible: intentamos identificar cuáles son los puntos débiles que le pueden dar problemas en el futuro.

Y en ese viaje le pedimos un compromiso de proactividad: que el paciente decida cambiar su salud. La «pe» de predicción es explicarle, con lo que vemos en sus pruebas diagnósticas, por dónde puede fallar su cuerpo: si su aparato cardiovascular esté empezando a dar señales de alarma o si su perfil hormonal esté totalmente deteriorado.

¿De qué herramientas se hace uso para aplicar este tratamiento?

Los tres pilares principales son el manejo de biomarcadores, la dieta y el ejercicio físico. Luego, en cuanto a medicinas la farmacopea es ingente. Usamos la farmacopea con el objetivo de detener aquel síntoma que el envejecimiento haya producido en el paciente. Y es muy importante el hecho de que todos en el equipo sean médicos internistas al tener una visión de la medicina más amplia que abarca todos los conceptos y toda la patología sistémica del paciente.

¿Existen datos en torno a cuánto se ha logrado detener o recuperar los efectos de la edad?

Ahora estamos empezando a sacar datos de nuestra base de datos porque desde 2013 (año en el que Neolife abrió su primera clínica en Madrid) a 2017 son cuatro años que no es mucho tiempo y no tiene ningún valor. Los que sí tienen valor son los de calidad de vida y hemos empezado ahora a recolectarlos, pero todos tienen una calidad de vida mejorada. Es un valor muy subjetivo que necesita de muchos datos para ser objetivo.

¿Y si es capaz de aumentar nuestra longevidad?

No lo sabemos, pero sí podemos decir que los años que vivan nuestros pacientes se van a hacer más amenos porque van a tener las hormonas que han perdido y han hecho que pierdan vitalidad, vigor y salud sexual. Si nuestros tratamientos hacen que nuestros pacientes se incorporen a una vida activa, hagan una mejor dieta y tenga una vida más saludable, entendemos por lógica que la longevidad ha aumentado. En el año 2030 la esperanza de vida media para una mujer madrileña que nazca en ese año será de entre 90 y 92 años y para los hombres es de unos 85 o 87. Si nosotros empezamos a tratar los procesos que la edad deteriora en nuestro cuerpo. En el 2030 probablemente tengamos datos acerca de cuánto podemos alargar la vida de las personas mejorando todas las cosas que la edad les deteriora. Por ejemplo, las mujeres aumentan su riesgo vascular cuando pierden el estrógeno al llegar a la menopausia. Si yo se lo sigo dando su salud vascular no se va a ver deteriorada.

¿Qué tipo de pacientes se interesa por el «antiaging», ¿Podemos determinar un perfil?

Nuestro paciente más joven tiene 28 años y nuestra paciente más mayor en Madrid tiene 86. La media en mujer sería de 50-55 años (cuando empiezan a notar los síntomas de la menopausia) y en hombres es más difícil determinarlo porque su andropausia (disminución variable de testosterona) no está tan marcada. Y muchos hombres acuden porque su mujer les piden que vengan. Lo ideal es que empiecen a venir, tanto en hombres como en mujeres, a partir de los 40 años.

¿Por qué se decidió abrir una nueva clínica en Marbella?

Hubo una demanda de muchísimos pacientes que comparten vida entre Madrid, Málaga y la Costa del Sol. Además, está el hecho de que mucho turismo residente en la costa del sol sea anglosajón y americano, quienes entienden muy bien esta medicina y tienen una preocupación importante acerca del envejecimiento. Y la Costa del Sol probablemente sea uno de los sitios del mundo donde la calidad de vida es mayor.

A sus 40 años, ¿ha pensado sobre la vejez en algún momento?

Pienso en la vejez desde que tengo hijas. Y pienso en cómo voy a estar yo cuando sean adolescentes, cuando crezcan. Ya empecé mi programa de «age management» para llegar a los 55-60 años en un estado de forma y calidad de vida por lo menos igual o mejor que el que tengo ahora. En EE.UU nos lo recomiendan cuando empezamos la formación en «age management». La primera diapositiva dice así: «para creer en este tipo de medicina tienes que aplicarla en ti mismo. Y cuando veas los efectos la aplicarás en los pacientes con más pasión». Empecé mi plan de «antiaging» en mayo y junio. La gran mejoría la he notado en mi capacidad para hacer ejercicio físico, mi vitalidad y la calidad de mi sueño.

¿Todavía arrastra la sociedad mitos en torno a la vejez?

Se ha hecho un buen márketing en torno a la idea de que con la edad nos tenemos que arrugar, anquilosar y morir en unas condiciones penosas. Desde Neolife desmontamos esa idea. No admitimos el hecho de que envejecer signifique un deterioro progresivo. Vemos el proceso de envejecer como un proceso reparable. Intentamos luchar contra todos los síntomas del envejecimiento. Pretendemos que se llegue al momento de la muerte habiendo perdido el mínimo número de funciones tanto físicas como cognitivas.