Anna Pérez sostiene la foto de su marido y el paquete de tabaco donde han visto la foto sin su permiso
Anna Pérez sostiene la foto de su marido y el paquete de tabaco donde han visto la foto sin su permiso - Inés Baucells

Una mujer denuncia a la UE por usar la foto de su marido fallecido en los paquetes de tabaco

Pide 20 millones de euros de indemnización por «vulnerar el derecho al honor, a la intimidad y a la propia imagen»

BarcelonaActualizado:

Apenas un mes después de perder a su padre por un cáncer fulminante, en plenas fechas navideñas, Sara Jacquemyn sintió un escalofrío cuando, en una reunión con amigos, reconoció a su progenitor en la imagen que aparecía en una cajetilla de tabaco. La foto era la de un hombre muerto en lo que parece una morgue, una de las imágenes del catálogo de la Unión Europea que las tabaqueras están obligadas a poner en las cajetillas para advertir de los riesgos del tabaco.

«El paquete de cigarrillos estaba encima de una barra. Me quedé paralizada al verlo», explica Sara. Miró la foto repetidamente y el parecido del rostro utilizado para la campaña antitabaco con el de su padre, Patrick Jacquemyn, era «espectacular». Unas semanas después, su hermana María. Sin saber del hallazgo de Sara, ésta topó casualmente con una foto de su padre que circulaba por internet.

«Estaba rastreando imágenes para adjuntar a un documento de ventas que preparaba y de repente ví a mi padre en una web médica. Estaba intubado, inconsciente, y conectado a una máquina de ventilación mecánica», explica a ABC. «No puede ser», pensó y llamó de inmediato al hospital barcelonés en el que, años antes, su progenitor estuvo en coma inducido durante meses. Estaba convencida, por cuestión de fechas, de que la foto se la tomaron allí.

«No autorizó ninguna foto»

«Mi padre nunca autorizó que se le hicieran fotos», denunció María ante el centro de Barcelona, que desde un principio ha negado cualquier responsabilidad con la toma y difusión de la imagen.

Inés Baucells

Era solo la punta del iceberg. María reunió a sus hermanos y le explicó lo ocurrido. «En aquel momento entendimos que debíamos buscar apoyo legal porque era algo muy serio», comenta afectada la mayor de las hijas de la familia.

La familia, asesorada por el abogado Jesús Soler, uno de los mayores expertos en protección de datos y derechos de imagen, decidió demandar a la UE, el organismo que propone las imágenes que deben aparecer en los paquetes de tabaco comercializadas en los países miembros. La demanda se interpone por «vulneración del derecho fundamental al honor, a la intimidad personal y a la propia imagen», según consta en el documento al que ha tenido acceso ABC y que fue presentado ante el Juzgado de Primera Instancia número 53 de Barcelona. El tribunal catalán dictó una «declinatoria por falta de Competencia Internacional contra el auto» y lo archivó.

Al cerrarse esa puerta, se elevó el caso al Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE). Tras una primera sentencia desestimatoria, el 9 de septiembre de 2015, la familia decidió seguir la batalla judicial y, en noviembre de 2015, presentó un recurso de casación contra la misma. «La causa sigue en marcha en el tribunal europeo. Esperamos que finalmente se haga justicia», apunta el abogado.

Ana Pérez, esposa del fallecido y titular de la demanda, reclama una indemnización de veinte millones de euros (20.255.668 euros) en concepto de «daño emergente, lucro cesante, así como la indemnización por el daño material o sustantivo y el daño moral o extrapatrimonial». Pide, asimismo, que se retire y deje de utilizarse la foto de su marido.

«Estamos dispuestos a llegar hasta el final porque el daño emocional que se nos ha hecho no se cura con nada»

Patrick Jacquemyn, de nacionalidad belga, falleció el 10 de diciembre de 2010 en el Instituto Valenciano de Oncología (IVO) como consecuencia de un linfoma en fase avanzada. En su vasto historial clínico figuraban otras muchas patologías crónicas, entre ellas Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC), provocada por su adicción desde joven al tabaco. Años antes de su muerte, en 2002, Jacquemyn, fue ingresado de urgencia en un hospital de Barcelona por una crisis cardíaca. El paciente estuvo en el centro del 21 de junio hasta el 16 de agosto y en julio le inducieron un coma. La familia cree que fue entonces cuando «alguien tomó las imágenes de su padre que luego han acabado en las cajetillas de tabaco».

Para apoyar su versión, recurrió a los servicios de un fisionomista forense, que, contrastando los rasgos fisonómicos del rostro de las cajetillas con los de varias fotografías de Jacquemyn, concluyó que «se trataba de la misma persona».

Por su parte, la UE ha negado desde un principio las acusaciones de la familia. La CE arguye que «encargó la elaboración de la mencionada biblioteca electrónica a una empresa especializada en investigación, marketing y estudios de mercado» y que la imagen de las cajetillas corresponde a un modelo belga, cuyo nombre no figura en los documentos por razones de protección de datos» y se tomó en 2004 en el AZ-VUB Hospital de Bruselas.

El Tribunal dictó sentencia el 9 de septiembre de 2015 desestimando las peticiones de la demandante al considerar «no probado que se hubiera hecho uso de la foto del marido de la demandante» y le obligó a pagar las costas. El letrado de la demandante considera «arbitraria» la decisión del juez y cree que las pruebas presentadas por la CE son «muy inconsistentes».

Por ese motivo, la familia decidió no tirar la toalla e interpuso un recurso de casación ante el TJUE, al que el tribunal dio acuse de recibo el 17 de noviembre de 2015. «Estamos dispuestos a llegar hasta el final porque el daño emocional que se nos ha hecho no se cura con nada», concluye María.