Sociedad

Así fue la muerte simultánea de los dos comensales que cenaban juntos en Francia

Los forenses ya han obtenido los resultados finales de la tragedia ocurrida en Chartres

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Pablo Medina - @PabloMGal Chartres - Actualizado: Guardado en: Sociedad

Dos hombres y un destino ya no es una película, es una realidad. Las peripecias que vivían Olivier Boudin (38 años) y Lucien Perot (69 años) en la localidad francesa de Chartres acabó súbitamente en tragedia. De las griegas. Un enérgico y angustioso final para todas las partes. El misterio de los dos comensales sentados a una mesa, muertos, sin signos de violencia, ya se ha esclarecido.

Olivier y Lucien eran viejos amigos. Solían coincidir bastante, ya que la intensa amistad que les unía junto con el gusto de Lucien para cocinar eran buenos alicientes para un encuentro fortuito. Lo que une la cuisine no puede separarlo el hombre. Ya se sabe como es Francia. Vino, queso, carnes... y esa noche no fue distinto. Una barbacoa preparada por Lucien y grandes cantidades de vino protagonizaron la última cena de los dos amigos.

Una vecina de Lucien vivió la macabra experiencia del descubrimiento de los cadáveres según ha relatado a Le Parisien. Al ver el cuerpo de Olivier tendido en el suelo, pensó que estaría durmiendo. De hecho, el cuerpo de Lucien yacía postrado en la silla, como si se hubiese rendido al sueño por la bebida allí mismo. Y la señora les llamó sin respuesta alguna. «Era muy curioso, sus caras estaban apacibles, daban realmente la impresión de que dormían», relata la vecina. Y claro que dormían. Pero para siempre.

Tras las reiteradas llamadas de la mujer para captar la atención de sus vecinos ya fallecidos, los dos comensales seguían en la misma posición que cuando fueron interpelados por primera vez. Uno de los vecinos les tiró un cazo de agua, pero también fue en vano. No se movieron. Entonces fue cuando se descubrió la verdad. Los agentes acudieron al lugar de los hechos para investigar lo sucedido después de que los vecinos los diesen por muertos. Y así fue. Toda la mesa en orden, ningún signo de violencia... un misterio. Hasta la revelación de la autopsia.

Según los resultados forenses, lo ocurrido bien ha sido una maléfica coincidencia. En la sangre de Lucien se encontraron 2'4 g/l de alcohol, una cantidad que refleja la situación de embriaguez en la que se encontraba al tratar de ingerir de un solo bocado 44 gramos de carne. De una sentada. Casi medio filete le provocó una obstrucción respiratoria. Incidente en el que su buen amigo Olivier no pudo prestar ayuda. Padecía una enfermedad cardiovascular conocida como cardiomegalia, un corazón mayor de lo común. Viendo como Lucien se atragantaba, sufrió un infarto que le provocó la muerte. Este fue el trágico final que han revelado los forenses. C'est la vie.

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