Ana Julia Quezada, acusada de la muerte de Gabriel Cruz, con el padre del niño, Ángel Cruz - EFE / Vídeo: «Tenemos mucha rabia, muchas preguntas, ¿por qué?»

Gabriel Cruz«Ana Julia pudo desarrollar celos patológicos hacia el niño»

Psicólogos clínicos creen que la figura de Gabriel Cruz «estorbaba» a Ana Jualia, la novia del padre del pequeño de ocho años

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Hay que esperar a los frutos que dé la investigación para determinar, desde el punto de vista psiquiátrico y clínico, cuál es el grado de responsabilidad de Ana Julia Quezadaen la muerte del hijo de su pareja, el pequeñoGabriel Cruz, y qué le llevó presuntamente a acabar con su vida. Pero, en la explicación recabada entre varios expertos en Psicología, la motivación más repetida es la «inestabilidad emocional», derivada en celos y posesividad, que padece una persona en su entorno para hacer algo así.

Con las cautelas y la presunción de inocencia por delante, entre las hipótesis que disparan psiquiatras forenses, como José Cabrera, se encuentra la combinación más «antigua del mundo»: «Odios, celos y la presencia incómoda del niño en su vida. También pudo desarrollar cierta envidia a Gabriel Cruz porque no llega a conseguir la estabilidad emocional con su pareja que desea por la existencia del niño y por el vínculo que une al padre, Ángel, con su anterior pareja, Patricia».

Inestabilidad emocional

Una tesis que abon una especialista en tratar casos de violencia de género, quien comprueba diariamente en su trabajo cómo los niños son utilizados para agredir a la otra parte, tanto por hombres como por mujeres, y que la explicación más plausible en este caso sería que Ana Julia hubiese desarrollado «celos patológicos hacia el propio niño por robarle el afecto de su padre», y que fuese el pequeño el motivo más común de conflicto en la pareja.

Con suma prudencia se manifiesta el presidente del Colegio de Criminólogos de Madrid, Ángel García Collantes, quien no descarta que ella sintiera que «el niño le quitaba protagonismo».

En un plano secundario de esa relación, ella da cuenta de «una estabilidad emocional muy deterioriada», abunda la psicóloga especialista en violencia de género, que introduce otro ingrediente al examen: «Puede obedecer a una fuente traumatizante, que ella haya vivido alguna escena con el niño que le recordase ese episodio y haya sufrido un brote. Las palabras que ella dice cuando la detienen mirando al maletero –“Lo siento. Te quiero”–, dejan entrever que tiene conciencia, y que ha disociado perfectamente su acción».

Relación en ciernes

Ana Julia Quezada y Ángel Cruz apenas llevaban un año manteniendo su convivencia sentimental. Ayer, varios vecinos de la pareja reprodujeron que la relación entre la dominicana detenida y el pequeño era de continua fricción. De probarse que fue ella la autora del crimen, «demostraría que tiene una personalidad psicopática, por la falta de empatía mostrada estos trece días, acompañando a su pareja en el dolor. Tampoco ha dado muestras de remordimiento ante semejante hecho luctuoso», añade el director de Quality Psicólogos, Enrique García Huete. Lo último que certificaría su personalidad «extrema» es que «no anticipa el castigo a medio y largo plazo, que sería que su novio se quedaría destruido el resto de su vida», arguye. «Sería un conmigo o con nadie», como hacen los agresores machistas, resuelve García Huete, profesor de la Universidad Cisneros.

Ana Julia ha demostrado «corteza intelectual», cree Cabrera, que añade que «se puede matar por amor, anómalo y patológico», sobre todo cuando se alimentan unas perspectivas que se creen frustradas y se canalizan respecto a un tercero. Muchas veces en la historiografía clínica se ha mostrado cómo se planifica el futuro –en este caso, solo construido por dos personas– y los demás sobran y se actúa en consecuencia.«El niño, para estas personas, no cabe en la relación de pareja», añade.