Reducir la ingesta de alimentos retrasa el envejecimiento
Reducir la ingesta de alimentos retrasa el envejecimiento - ABC
Análisis

Menos es más si buscas la longevidad

MadridActualizado:

Cuando el gran imaginador Mies van der Rohe aplicó conceptos minimalistas a su trabajo y popularizó la idea de que en arquitectura «menos es más», probablemente no intuyó que sus palabras también podrían inspirar la búsqueda de la eterna juventud. El envejecimiento es un proceso biológico complejo e inexorable para la gran mayoría de las especies que habitan nuestro planeta, pero la longevidades extraordinariamente plástica. Así, sencillas manipulaciones genéticas logran duplicar y hasta triplicar las expectativas de vida de moscas y gusanos. Sin embargo, la especie humana, por ahora y mientras se concreta la llegada del nuevo Homo sapiens 2.0, debe cifrar sus esperanzas en intervenciones farmacológicas o nutricionales que permitan ensanchar nuestro futuro.

Hoy, las páginas de la revista Nature Communications recogen un notable avance en esta crónica pretensión humana de intentar vivir un poco más y, sobre todo, un poco mejor. Científicos de diversas instituciones norteamericanas, incluyendo al investigador español Rafael de Cabo, han examinado detalladamente el efecto de la restricción calórica en macacos, un grupo de primates relativamente próximos a nosotros en el árbol evolutivo.

Mejorar la salud

Estudios previos en distintas especies animales habían avalado la idea de que reducir la ingesta de alimentos en torno al 30% tenía efectos espectaculares sobre la salud y la longevidad. Sin embargo, estudios paralelos en macacos habían arrojado resultados dispares. Ahora, distintos laboratorios han unido sus fuerzas y sus ideas para finalmente demostrar que la restricción calórica sin desnutrición retrasa, aunque sea modestamente, la aparición de los efectos del envejecimiento y mejora la salud en primates no humanos.

El trabajo es amplio y ambicioso en su afán de entender las claves balsámicas que se esconden tras algo tan simple como comer un poco menos de lo normal. Curiosamente, los mejores efectos se observan cuando la restricción calórica comienza en la edad adulta, lo cual abre la esperanza de que mañana no será tarde para aplicarse a esta tarea.

La investigación del envejecimiento entra así en una nueva era que promete conocimiento, pero que no oculta la presencia de amplios espacios de terra incognita que deben explorarse con rigor científico y sin concesiones a la banalidad. Y mientras esto sucede, y con mayor o menor serenidad nos vamos disolviendo en el aire cotidiano, no debemos olvidar que de acuerdo con este nuevo estudio, en la vida y para la longevidad, menos es más y también mejor.

Carlos López-Otín es catedrático de Bioquímica y Biología Molecular en el departamento de Bioquímica de la facultad de Medicina de la Universidad de Oviedo

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