Vea en vídeo cómo los investigadores del CSIC trabajan para frenar la llegada de las medusas a las costas españolas

Las medusas ya no «pican» en las playas del Mediterráneo

Un verano anómalo, con más temperatura y temporales, provoca un descenso de estos animales marinos y una caída del 65% en las picaduras

MadridActualizado:

En el acuario las medusas son esos animales cautivadores cuyo movimiento produce un efecto tan relajante que resulta difícil apartar la mirada. En la playa, se transforman en la compañía cada vez más temida de los bañistas. Durante los últimos años su llegada en forma de enjambres a las costas mediterráneas ha sido motivo de preocupación y estudio. Pero este año, la noticia es otra, la escasa presencia en las playas de Baleares, Cataluña, Comunidad Valenciana y Murcia.

De momento, es una percepción científica que deberá concretarse a finales de septiembre con datos más concluyentes. De lo que ya hay datos concretos es sobre la reducción del número de picaduras de medusa atendidas en los puestos de atención sanitaria de Cruz Roja, un termómetro que permite también valorar la presencia de estos animales marinos. En los puestos de Cruz Rojade la Comunidad Valenciana, por ejemplo, este verano se han realizado 4.540 intervenciones médicas, un 65 por ciento menos que el verano anterior, cuando se atendieron a 12.711 bañistas. El número de «picaduras» suele estar relacionado con el número de bañistas: cuantos más, hay más contactos se producen. Y esta temporada ha habido una ocupación turística de récord por lo que el motivo es otro.

«No las estamos viendo»

La medusa que más urticaria produce es el clavel de mar, un tipo de medusa típica de las aguas de Levante y es también la que este verano menos se ha dejado ver por las costas. Podría ser una de las razones por las que ha habido menos «picaduras» en las playas mediterráneas.

Que lleguen menos a las costas no significa necesariamente que las aguamalas o lágrimas de mar, como también se conoce a las medusas, hayan desaparecido o descendido. «Quizá no las estamos viendo y no están llegando a las zonas donde estamos acostumbradas a verlas», puntualiza Mario Roche, conservador de peces invertebrados del Oceanografic de Valencia. En su opinión, aún es muy «arriesgado» decir que ha habido menos medusas en nuestras costas y habrá que esperar a tener datos más rigurosos en septiembre. Aunque Roche reconoce que está siendo un verano «raro» y los propios pescadores confirman la sensación de que hay menos. «Tampoco hemos visto en el mes de julio ctenóforos, unos animales transparentes que se suelen confundir con las medusas, aunque no tengan nada que ver con ellas», dice este experto.

No está claro qué está cambiando el comportamiento de estas especies marinas. «Podría ser la subida de temperatura del mar por el cambio climático, las tormentas que ha habido en agosto o los cambios de corrientes», explica Miguel Candelas, responsable de Medusas del Oceanografic de Valencia. Hay especies más sensibles a las altas temperaturas y el «clavel de mar» es una de ellas. En un par de semanas aparecerán las que se conocen como «huevo frito», «que soportan temperaturas más elevadas», señala Candelas.

De todas formas el tipo de medusas varía en función de la estacionalidad. Las condiciones necesarias para estos animales son la presencia de plancton animal y una temperatura del agua que ronde los 25 grados. Algunas también «desparecen» porque pueden criarse en escolleras y permanecer allí todo el verano, como a veces ocurre con la «medusa cruz».

Preocupa el exceso de estos animales gelatinosos y también su ausencia. Ambos son síntomas de que el hombre está cambiando el equilibrio marino.

En los últimos años, lo habitual era las llegadas en formas de enjambre a las costas. Se ha dicho que era un síntoma de las condiciones climáticas globales, la subida de temperatura del agua o el descenso de depredadores, como las tortugas. En definitiva, la desafortunada acción humana.