Contaminación marina

El Mediterráneo «escupe» nuestra basura plástica

Greenpeace lleva a cabo una acción simbólica para visibilizar lo que está debajo de la superficie marina pero no se ve

Greenpeace ha colocado diez objetos gigantes, algunos de los más comunes que se encuentran en playas y mares (dos botellas de 12 metros, dos vasos de 6, tapones y pajitas), para visibilizar lo que está pasando bajo las aguas mediterráneas, aunque no se pueda ver
Greenpeace ha colocado diez objetos gigantes, algunos de los más comunes que se encuentran en playas y mares (dos botellas de 12 metros, dos vasos de 6, tapones y pajitas), para visibilizar lo que está pasando bajo las aguas mediterráneas, aunque no se pueda ver - Greenpeace Handout/Pedro ARMESTRE

Las aguas del mar Mediterráneo esconden tesoros naturales, pero también las vergüenzas de la sociedad de consumo. Según Greenpeace, el Mediterráneo tiene una densidad de plásticos de una pieza por cada 4 metros cuadrados, comparable a la de las cinco zonas de acumulación (conocidas como «sopas de plásticos» o basureros flotantes) que hay en el Pacífico y Atlántico Norte, Pacífico y Atlántico Sur e Índico.

Bolsas de plástico, envoltorios de comida, latas de refresco, botellas de cristal y de plástico, vasos, platos y todo tipo de cubiertos... No estamos describiendo los productos y utensilios que podemos encontrar en una cocina, sino los que en mayor cantidad se encuentran en nuestros mares como visitantes indeseables.

Para visibilizar el problema de la contaminación por plásticos en los mares, y más en concreto en el Mediterráneo, Greenpeace ha llevado a cabo una acción en aguas baleares. La organización ha colocado diez objetos gigantes, de entre los más comunes que se encuentran en playas y mares (dos botellas de 12 metros, dos vasos de 6, tapones y pajitas), para visibilizar lo que está pasando bajo las aguas mediterráneas, aunque no se pueda ver. Junto a los objetos, en una pancarta de 60 metros cuadrados, se podía leer #NoPlastic. 

Microplásticos

«Con esta acción queremos hacer visible lo invisible, que es la contaminación por plásticos que invade el Mediterráneo. Estos objetos que hemos representado se irán rompiendo en trozos más pequeños y casi imperceptibles, aparentemente inofensivos, pero que son aún más peligrosos para el medio marino», ha declarado desde el Rainbow Warrior Elvira Jiménez, responsable de la campaña de Océanos. «El Mediterráneo no puede digerir más plásticos».

Más de13.000 piezas de desechos plásticos flotan en cada kilómetro cuadrado de nuestros océanos. Y es que una media de 8 millones de toneladas de residuos plásticos termina en los océanos del mundo cada año, aunque esta cantidad podría aumentar diez veces en la próxima década a menos que la comunidad internacional mejore sus prácticas de gestión de residuos, según los datos de un estudio internacional publicado en la revista «Science».

Esto equivale a unas 800 veces el peso de la torre Eiffel. Lo curioso, según la citada investigación, es que «solo» entre 6.350 y 245.000 toneladas de esos 8 millones de toneladas de plásticos que llegan al mar están flotando. El resto se acumula en el fondo del mar, «escondidos» en cañones submarinos, por ejemplo, o se acaban acumulando a lo largo de playas de todo el mundo.

Por eso Greenpeace los ha reflotado y en tamaño gigante, para con una imagen recordar unos números muy negativos: del 21 al 54% de todos los fragmentos de microplásticos en el mundo se encuentran en la cuenca mediterránea; el 96% de las muestras de basura marina en la superficie del Mediterráneo son plásticos; se ha encontrado plástico en todas las zonas marinas del Mediterráneo: playas, costas rocosas, en la columna de agua y en el fondo marino, hasta profundidades de 3.000 metros; el 72% de la basura recogida en las playas españolas del Mediterráneo es plástico; más de 1.300 especies, como cetáceos, peces, aves o tiburones, se han visto impactadas por la basura marina, el 92% de los casos con plásticos, y el 97,3% de la basura ingerida por la tortuga boba en el Mediterráneo es plástico.

Nuestros mares se ahogan

Y así un sinfín de datos que están «ahogando» nuestros mares. Se considera que en estos hay ya más de 200 zonas muertas, aquellas en las que el oxígeno ha caído de tal forma que la vida se hace imposible... Si a comienzos del siglo XX solo había cuatro zonas de «mar muerto» en el mundo, a mediados de los años sesenta ya había 49, que se habían convertido en 87 en los años setenta, y en 162 en los ochenta. Desde entonces la progresión no ha decrecido. En 1995 ya había 305 burbujas inertes en las aguas cercanas a las costas en todo el mundo. En estos momentos se estima que hay 405, y que entre todas suman 245.000 kilómetros cuadrados, casi como la superficie de Nueva Zelanda.

Esta acción simbólica se enmarca en la campaña internacional «Menos plástico, más Mediterráneo», en la que el buque insignia de Greenpeace, el Rainbow Warrior, está surcando el Mediterráneo para denunciar la presencia de plásticos en el Mediterráneo y demandar medidas urgentes para frenar este grave problema. Desde Greenpeace han matizado que para la elaboración de estos objetos se ha empleado plástico 100% reciclado y libre de ftalatos, que serán utilizados en varias ocasiones y reutilizados para otros fines posteriormente.

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