Imagen de la fábrica de papel de Durango
Imagen de la fábrica de papel de Durango - REUTERS

Mapa de la contaminación en España

La reducción de emisiones es un asunto capital que no solo ocupa a la capital. Aquí va una recopilación de cómo se enfrentan las Comunidades Autónomas a este reto tan decisivo

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La contaminación trae de cabeza a Madrid, e incluso hay un latente enfrantamiento entre Ayuntamiento y Comunidad en esta materia, en donde se encuentran en las antípodas. La última noticia a este respecto que hay traído cola ha sido, seguro que lo recuerdan, la posibilidad de prohibir las estufas de gas en las terrazas para «luchar contra el cambio climático y reducir las emisiones» que se plantea Carmena. Sin embargo, este tema es un asunto capital no solo en la capital, por eso hemos recopilado información de nuestras delegaciones en las distintas Comunidades Autónomas para que conozcan el mapa de la situación de la contaminación en España.

1. «Unas 300» muertes prematuras en Valladolid

Plaza Mayor de Valladolid
Plaza Mayor de Valladolid - HENAR

Vamos a empezar hablando del caso de Castilla y León. De las nueve capitales castellano y leonesas sólo Valladolid ha venido adoptando en los últimos meses medidas para frenar la contaminación atmosférica debido a las altas concentraciones de dióxido de nitrógeno que traen consigo la falta de lluvias. La principal, y también la que más polémica ha suscitado por el trastorno que supone para la vida diaria, son las limitaciones de velocidad y restricciones o cortes de tráfico en el centro histórico de la capital, como ocurre también en Madrdi..

Valladolid es la única capital castellano y leonesa que cuenta con este tipo de protocolos de protección a la salud, sin embargo, hay otras ciudades de esta comunidad que estos días atrás se han quedado al límite o superado el valor límite horario de dióxido de nitrógeno, según recoge un reciente informe Ecologistas en Acción. Es el caso de Salamanca y León, cuyas respectivas autoridades locales no contemplan por el momento adoptar ninguna medida, ni informativa, ni de limitación de tráfico urbano, al carecer de planes de acción.

La Organización Mundial de la Salud cifra en 30.000 los fallecimientos prematuros anuales como consecuencia de la contaminación (23.000 por inhalación de partículas y 7.000 causados por dióxido de nitrógeno). El alcalde de Valladolid, Óscar Puente, estimó que «unas 300» son las muertes ocasionadas en la ciudad por causas directamente relacionadas por la contaminación atmosférica.

2. Cataluña, tan contaminada como todas

INÉS BAUCELLS

Como en otros puntos de España, Cataluña ha sufrido durante la pasada semana los efectos de la contaminación atmosférica. En concreto, la consejería catalana de Territorio y Sostenibilidad decretó el pasado martes el aviso preventivo por la situación ambiental en la conurbación de Barcelona, la plana de Vic y también la zona de Ponent. La alerta por la elevada presencia de partículas en suspensión en el aire afectó a 224 municipios de 13 comarcas.

El pasado miércoles se superó en cinco ocasiones el valor límite diario (que es de 50 microgramos por metro cúbico) para las PM10 y se sobrepasaron los 160 microgramos por metro cúbico de dióxido de nitrógeno (cuando el valor límite es 200) en 13 puntos de medida. Durante el episodio, la Generalitat lanzó varias recomendaciones ciudadanas, especialmente centradas en fomentar la movilidad sostenible y rechazar el tráfico privado. La situación cambia, sin embargo, a partir de esta semana, cuando Cataluña empezará a aplicar en el Área Metropolitana medidas restrictivas en días de alta contaminación.

Así, a partir del viernes 1 de diciembre, cuando se decrete un episodio de polución, los vehículos más contaminantes y que no dispongan de ningún distintivo ambiental de la Dirección General de Tráfico tendrán la circulación prohibida por el centro de Barcelona y de otros municipios del Área Metropolitana. Ésta es la primera iniciativa en el Estado que utilizará las pegatinas de la DGT para combatir la contaminación.

3. País Vasco, aire (más) limpio

REUTERS

En términos generales, los ciudadanos del País Vasco respiran un aire limpio comparado con el de otras zonas de España. Toda una hazaña si se tiene en cuenta que, hasta hace apenas dos décadas, el territorio se encontraba sumido en un frenesí industrial que elevó al máximo los registros de emisiones. A pesar de todo, Euskadi no está libre de contaminación, que afecta ante todo a las capitales y a puntos concretos como el municipio vizcaíno de Durango.

De hecho, esta última localidad acostumbra encabezar el ranking de la contaminación en el País Vasco, según la red de medidores autonómica. Especialmente preocupante es su nivel de PM2.5, (partículas en suspensión menores a 2,5 micras), que esta semana ha alcanzado máximas de 59 μg/m3 cuando la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda mantenerlo en 25 μg/m3 de media diaria.

En declaraciones recientes, el consejero de Medio Ambiente, Iñaki Arriola, reconoció que los niveles de contaminación en «determinadas zonas» no es el ideal. A pesar de todo, aseguró que el aire del conjunto de Euskadi es «bueno», tal y como muestran los datos de la red de control autonómica que se actualizan diariamente.

La meta principal de la administración autonómica es la de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero un 30% en 2020. Para ello, caminará hacia una economía baja en carbono en la que también será esencial la conversión de los residuos en materia prima. Por otro lado, el Ayuntamiento de Bilbao trabaja en la puesta en marcha de un protocolo para combatir los casos puntuales de alerta por contaminación atmosférica.

4. El cierzo no despeja la boina de polución

Pese al cierzo, Zaragoza tampoco se libra de los episodios de contaminación atmosférica. De hecho, estos aparecen de forma más recurrente cuando no sopla el típico viento que acostumbra a barrer el Valle del Ebro. En las dos últimas semanas se han superado los umbrales de partículas contaminantes durante varios días y en varias estaciones de medición de la capital aragonesa. Han sido jornadas en las que Zaragoza ha amanecido en ocasiones con la clásica «boina» de contaminación, una mezcla de bruma y partículas en suspensión.

Aunque suele tratarse de episodios puntuales, no prolongados durante la mayor parte del año, el Ayuntamiento de Zaragoza no descarta aprobar, de cara al futuro, nuevos protocolos que incluyan restricciones momentáneas de la circulación en caso de jornadas de contaminación recurrente. Es por lo que parece apostar el actual gobierno municipal de ZEC (Podemos-IU). Ese protocolo se prevé introducir en el «plan de movilidad sostenible» que se está elaborando en Zaragoza.

Un grupo de personas pasean por la Plaza del Castillo de Pamplona
Un grupo de personas pasean por la Plaza del Castillo de Pamplona - EFE

Navarra no es una de las regiones que más sufre la contaminación. Su climatología, propensa a la lluvia y con la presencia habitual del viento en las zonas donde menos llueve, el sur de la Comunidad foral, hace que raramente se superen los niveles de alerta de contaminación.

Por ejemplo, en cuanto al ozono troposférico, la alerta salta cuando los niveles superan los 240 microgramos por metro cúbico de aire. El viernes 24 por la mañana, los niveles en Navarra se encontraban entre los 52 de Leiza y 1 microgramo por metro cúbico de aire en la estación del barrio de Rochapea en Pamplona.

No obstante, según Ecologistas en Acción, un 36% de la población navarra, 230.000 habitantes, estuvo expuesta a aire contaminado en algún momento del año 2016. No obstante, dado que los periodos de alta contaminación no se suelen alargar en el tiempo, no se aplican medidas específicas contra la contaminación. El Gobierno de Navarra trabaja más en la reducción de emisiones de cara a reducir el cambio climático.

Este viernes, por ejemplo, de las 9 estaciones de control de calidad de aire que hay instaladas en Navarra sólo 1, la de Tudela, alcanzaba un nivel «Bajo» de calidad del aire ya que alcanzaba las 54 partículas en suspensión. En las 3 estaciones de Pamplona, por ejemplo, con tiempo lluvioso, los niveles se encontraban entre las 22 y 29 partículas de contaminación.

6. Galicia, solo con los incendios

EFE

Según el último informe sobre la calidad del aire elaborado por la Xunta de Galicia (que analiza los datos correspondientes al año 2015), las principales zonas urbanas e industriales de la comunidad mantienen unos niveles de contaminación atmosférica ajustados a la legislación vigente. No obstante, desde la Consellería de Medio Ambiente explican que, en ocasiones, hay fenómenos naturales que pueden empeorar la calidad del aire en algunas zonas concretas, tal y como sucedió en la ciudad de La Coruña hace apenas una semana.

La organización Ecologistas en Acción decidió incluir la urbe coruñesa entre las 16 con un nivel más elevado de polución. Con todo, desde el Gobierno gallego explican que tan solo se sobrepasaron los límites permitidos en la estación situada en la Torre de Hércules debido a un aporte natural producido por el aerosol marino, un fenómeno que tiene mayor influencia cuanto más altas son las olas.

Al tratarse de un repunte puntual, el departamento de Medio Ambiente explica que no existe la necesidad de poner en marcha el Protocolo de actuación que existe para atajar situaciones excepcionales de contaminación atmosférica. Sí fue necesario recurrir a este plan durante la ola de incendios que registró Galicia el fin de semana del 15 y 16 de octubre pasado, ya que se llegaron a registrar valores superiores a 150 µg/m3 durante tres horas consecutivas.

Los datos recogidos en el informe sobre la calidad del aire en la Comunidad apuntan que la provincia que produce una mayor cantidad de emisiones es la de Pontevedra (debido a la instalación de la planta de PSA Peugeot Citroen, que tiene el consumo de disolvente más alto de Galicia) seguida de La Coruña, Orense y, finalmente, Lugo.

7. Valencia: medidas preventivas

Míkel Ponce

Valencia es una de las ciudades que actualmente se mantiene por debajo de los niveles máximos permitidos de dióxido de nitrógeno en el aire, toda vez que durante el mes de noviembre la calidad de este se ha visto alterada por una mayor concentración de PM10 (partículas en suspensión). Esto es debido, según ha informado el Ayuntamiento, a la tradicional quema de la paja del arroz, una práctica autorizada por la Conselleria de Medio Ambiente que este año se ha visto reducida al 50% con respecto al año 2016. Además, las altas presiones registradas durante la primera quincena de noviembre –y que aún se mantienen en la segunda– también han contribuido a la elevación de los índices habituales de contaminación de la atmósfera valenciana.

Con todo, el Gobierno local ha indicado que en Valencia ha cumplido con la normativa y no excede las 35 superaciones anuales del límite para contaminantes de PM10, fijado en 50 microgramos por metro cúbico. Sin embargo, el Consistorio activó el pasado miércoles 22 de noviembre de 2017 el episodio tipo 1 del protocolo de medidas por alta contaminación por PM10, que solo incluye medidas informativas a los valencianos y valencianas. Entre ellas, recomienda a las personas más sensibles no realizar ejercicio físico al aire libre o permanecer en lugares de interior hasta que vuelva a restablecer la normalidad, aunque la situación no es para nada alarmante, de acuerdo con fuentes municipales, ni a la vista se aprecia estos efectos de la contaminación que sí son más visibles en ciudades más afectadas como Madrid, Salamanca o Sevilla.

8. La boina en Granada obliga a plantar cara

La plaza de Bibarrambla
La plaza de Bibarrambla - Ruiz de Almodovar

Los niveles de contaminación que soporta Granada y su área metropolitana se sitúan entre los cinco más elevados de toda España. En contra de lo que comúnmente se piensa, la cordillera subbética dificulta la renovación del aire en la capital. A la orografía del lugar hay que sumar la alta densidad de tráfico, apenas mitigada con la irrupción del tranvía, lo que provoca la aparición de la famosa boina de partículas en suspensión nocivas para la salud; un problema al que Granada quiere ahora plantar cara con una normativa pionera en Andalucía.

El Ayuntamiento de la capital ha aprobado este viernes en el pleno su propio Plan de Mejora de la Calidad del Aire con los votos favorables de al menos PSOE, PP y Ciudadanos. El documento recoge un total de 36 medidas con las que reducir los niveles de contaminación en la zona. Entre ellas, el Consistorio pretende comprar aparatos de medición en tiempo real, bonificar la compra de vehículos menos contaminantes o compañas de sensibilización.

El Plan de Mejora de la Calidad del Aire aspira a extender las zonas verdes y peatonalizadas en el casco urbano, donde también se va limitar la velocidad a 30 kilómetros por hora en espacios sensibles. El reglamento impondrá obligaciones a las empresas concesionarias de transportes para que adapten su flota para reducir las emisiones contaminantes. Además, tendrán especial importancia las políticas enfocadas en la revisión y renovación de calderas, uno de los focos de contaminación más significativos.

Sin cortes de tráfico

De este modo, Granada se convertirá en la primera capital andaluza en sacar adelante normativas para combatir la contaminación, precisamente cuando la Junta acaba de aprobar una nueva ley en ese sentido. En el resto de España ya es posible encontrar legislación similar, como la que fue aprobada en Madrid durante el último mandato popular y que Manuela Carmena ha decidido aplicar a rajatabla, sin renunciar a los polémicos y puntuales cortes de tráfico, extremo que, de momento, Granada descarta.

Aunque la situación es «preocupante», el alcalde de Granada, Francisco Cuenca, asegura que no es «límite», pues no implica un «riesgo inminente» para la salud de la ciudadanía granadina. Pero es cierto que puntualmente se superan los niveles establecidos como aptos, si bien la normativa vigente permite que se sobrepasen hasta un máximo de 18 ocasiones al año.