Día de la Madre

Ser madre en Níger o en España: las dos caras de la maternidad

Tener uno o siete hijos o tener tu primer hijo a los 18 o a los 30 años. Estas son algunas de las diferencias entre tener descendencia en el país europeo o el país africano

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En España, al cumplir 18 años, se abre un nuevo mundo de oportunidades. Ya puede, por ejemplo, sacarse el carnet de conducir o empezar a estudiar en la universidad. La situación cambia radicalmente si eres una mujer y en vez de ser española vives en Níger. Cuando llegas a la mayoría de edad todo queda en segundo plano; ya estás esperando tu primer hijo, ese que en España no tendrías hasta casi los 32 años.

Cuando una mujer española se queda embarazada por primera vez, es muy probable que ese sea su único descendiente. De media, las mujeres españolas tienen 1,3 hijos a lo largo de su vida. Si la mujer es nigerina la estadística dice que tendrá de media 7,2 hijos en los próximos años. En España las mujeres suelen tener un primer hijo de media a los 31,9 años. En Níger la edad se reduce a los 18,10 años de edad.

Asimismo, la ciudadana nigerina, cada vez que de a luz a uno de sus siete hijos, tiene una alta posibilidad de que tanto su vida como la de su bebé estén en peligro. Según Unicef, en Níger, de cada 20 mujeres que dan a luz, una muere. En España este dato es radicalmente opuesto. Tan solo hay una posibilidad entre 15.100 de fallecer dando a luz. La ONG refleja que de cada 1000 niños que nacen en Níger, mueren 104. En nuestro país, la cifra se reduce a 4. Asimismo, si durante el parto se sufren complicaciones, en España, entre el 25 y el 30% de las mujeres tienen acceso a una intervención de cesárea. En Níger esta posibilidad se reduce a entre un 0 y un 0,9%.

Comparación de datos entre España y Níger
Comparación de datos entre España y Níger - ABC

Durante el periodo de gestación, y tras dar a luz, las empresas españolas tiene estipulado por ley conceder 16 semanas de baja maternal. Son 14 las que disfrutan las madres nigerinas. Durante estas semanas, en España las trabajadoras cobran el total de su sueldo, mientras que en Níger tan solo reciben la mitad.

Estos perfiles representan las situaciones más discordantes de nuestro planeta. Mientras que en los países de economías más desarrolladas se tiende a tener cada vez menos hijos y a dar más facilidades a las mujeres que deciden ser madres, los países en vías de desarrollo continúan sin poder ofrecer un colchón de seguridad a sus ciudadanas.

No es solo Níger: en Solamia muere una de cada 18 mujeres que tiene un hijo; en Angola o en Bangladesh se tiene el primer descendiente con los 18 años recién cumplidos; en Mali cada familia tiene seis hijos de media.

Las condiciones de maternidad se relacionan con la renta per cápita de un país. Por ello, en los países con las cifras más altas las mujeres tienen menos hijos, y más facilidades e incentivos a la hora de decidir ser madres. En Luxemburgo –que según datos de la ONU tiene 157,040 dólares de renta per cápita–, las mujeres tienen de media un hijo y medio, cuentan con 16 semanas de baja laboral y cobran íntegramente su sueldo durante este periodo. El país europeo es el lugar del mundo con la tasa de mortalidad infantil más baja.

El otro lado del espectro es, por ejemplo, Chad, en el que una de cada 15 madres muere mientras da a luz. Con una renta per cápita de 941 dólares, en el país africano se tiene el primer hijo con una media de 18. 2 años. Sus ciudadanas terminan dando a luz a 5,9 bebés y es el tercer país del mundo con la tasa de mortalidad infantil durante el parto más alta.

Red sanitaria consolidada

Las desigualdades entre los países industrializados y los que todavía están en vías de desarrollo son patentes en todos los ámbitos de la sociedad. Las condiciones en las que las mujeres dan a luz están directamente relacionadas con el sistema médico de cada país.

La falta de una red sanitaria consolidada y de suficiente magnitud como para suplir las necesidades de su población son las razones por las que, en algunos de los países más pobres del mundo, las madres tienen a su hijos en casas, sin ningún tipo de asistencia médica y con falta de materiales esterilizados.

El acceso a los médicos del que gozan, por ejemplo, los ciudadanos europeos, suponen un respaldo para las mujeres que deciden ser madres. Aunque las complicaciones a lo largo del embarazo son una posibilidad para ellas, tienen detrás una garantía sanitaria.

Según datos de UNICEF, si un niño nace en un país en desarrollo, tiene 14 veces más posibilidades de morir durante su primer mes de vida que un niño que nace en un país industrializado. Por otro lado, la ONG apunta que desde el año 1990, las complicaciones derivadas del embarazo y el parto han supuesto la vida a alrededor de 10 millones de mujeres.

La mejora de los sistemas sanitarios son la clave para poder reducir el índice de mortalidad tanto infantil como de las madres. Campañas como «Madres con Salud» buscan desde España una solución a esta disparidad.