Virginia y Adrián en el salón de su casa de alquiler en Móstoles
Virginia y Adrián en el salón de su casa de alquiler en Móstoles - José Ramón Ladra

Llegan los «sinkies», jóvenes en pareja pero sin planes de tener hijos

Cáritas Europa advierte de que el empleo precario y el bajo nivel salarial lastra el futuro de las nuevas generaciones y tiene «un efecto devastador» en la demografía

MadridActualizado:

Son jóvenes, viven en pareja pero no tienen ninguna perspectiva de tener hijos, ya que cuando se suman sus ingresos, apenas ganan el equivalente a un salario único decente. Son los «sinkies» (acrónimo del inglés «single, income, no kids», que significa «solteros, con ingresos y sin niños»), un nuevo fenómeno social acuñado por Cáritas Europa para alertar sobre el riesgo de exclusión social que amenaza a tres de cada diez jóvenes en nuestro continente.

Según un estudio sobre pobreza juvenil realizado por Cáritas en 17 países europeos, por primera vez en las últimas décadas es probable que «las nuevas generaciones tengan menos oportunidades y vivan peor que la generación precedente», ya que los empleos son más escasos, los salarios son más bajos y las condiciones laborales son peores. Entre otras constataciones, este informe presentado recientemente en el marco de la Cumbre Social Europea, revela que los jóvenes europeos tienen graves dificultades para acceder a derechos sociales tan básicos como la protección social, la vivienda o la educación.

«A diferencia de los “dinkies”, un término acuñado en la década de los 80 para describir a las parejas que ganan un doble ingreso y eligen no tener hijos, los “sinkies” en realidad podrían plantearse formar una familia, pero simplemente no pueden pagarla», explica a este periódico el secretario general de Cáritas Europa, Jorge Nuño. Este nuevo fenómeno social —advierte el informe— tiene «un efecto devastador en la demografía y en el futuro económico europeo».

Desde el inicio de la crisis en 2008, las oportunidades de empleo estable y los niveles salariales «se han reducido drásticamente forzando a los jóvenes europeos a establecerse en un universo de precariedad antes desconocido y a sufrir una mayor vulnerabilidad a la pobreza», alerta esta institución de la Iglesia. En Reino Unido por ejemplo, la generación actual de jóvenes, apodada «millenials», con edades entre 21 y 30 años, «no han visto un aumento de sus ingresos durante los últimos cinco años para mantenerse al día con la inflación», subraya el documento.

«Es la primera generación en ganar menos que la generación anterior», apunta Nuño, quien recuerda que la situación de los jóvenes españoles aún es peor, ya que después de la crisis ser mileurista en España se ha convertido en un privilegio. «Hemos pasado de los mileuristas que eran los pobres hace diez años a sueldos de 600 euros. Este cambio que algunos ven como normal, no es normal porque un joven con 600 euros no puede proyectar una familia», apunta.

Sobrecualificación

En Grecia y Portugal, la mayoría de los jóvenes que han completado los estudios universitarios «están atrapados en trabajos irrelevantes para sus estudios, con extrema malas condiciones laborales, que recuerdan la situación inmediatmente después de la Segunda Guerra Mundial», señala el estudio. Aunque España no ha formado parte de los países analizados, el coordinador de estudios de Cáritas Española, Francisco Lorenzo, explica a ABC que esta situación también afecta a la población juvenil española con una titulación superior. «El problema no es la sobrecualificación de nuestros jóvenes sino el infrarequerimiento. Nuestro país no tiene capacidad de generar un mercado laboral capaz de aprovechar estos recursos humanos. Nuestros datos demuestran que crecemos a coste de empleo precario y la falta de calidad en el empleo impide tener un proyecto de futuro», apunta.

En países de la periferia europea como Rumanía, los niveles salariales de los jóvenes no consiguen sacar a la familia del riesgo de la pobreza, por lo que «uno de cada dos se ve obligado a emigrar para buscar mejores oportunidades en otros lugares». «La mayoría de las Cáritas aluden a la frustación y el engaño que sienten los jóvenes en algunos países europeos. Con titulación o sin titulación, las expectativas de encontrar un empleo digno están muy limitadas en muchos países y esto debería ser una llamada de atención», afirma Nuño. En opinión de Cáritas Europa, la situación actual es «un acto de injusticia intergeneracional», ya que las sociedades europeas «han abandonado su compromiso con la cohesión social y hacen caso omiso de las generaciones más jóvenes».

Menos autonomía financiera

En su informe, esta institución de la Iglesia advierte también de la brecha creciente en la edad de emancipación de los jóvenes entre los estados miembros más acomodados y los de la periferia más golpeada por la crisis. En ese sentido, la edad en que los jóvenes salen de la casa de sus padres ha caído en países como Alemania y Bélgica, pero ha aumentado en España, Italia, Irlanda y Grecia, donde ya se sitúa entre los 29 y los 30 años. «Se interrumpe una trayectoria que vitalmente es la que corresponde y esto trae consigo una falta de motivación y de esperanza de cara al futuro», apunta Lorenzo.

Este retraso en conseguir la autonomía económica también está muy relacionada, según Cáritas Europa, con las dificultades para acceder a viviendas asequibles. En general, los gastos de alquiler, se están convirtiendo en una parte cada vez mayor de los gastos mensuales de los jóvenes en países como Bélgica, Austria, Reino Unido. En España, subraya Lorenzo, el acceso a la vivienda en propiedad «se ha convertido en una montaña difícilmente escalable».

Tanto Nuño como Lorenzo advierten de que cercenar a los jóvenes su esperanza en el futuro es la mejor manera de alimentar los populismos. «La falta de confianza en las instituciones debilita los niveles democráticos y pueden aparecen los populismos de todo tipo y color dando soluciones fáciles a problemas complejos», alerta el secretario general de Cáritas Europa.