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Sociedad

La letra pequeña de las bebidas de moda

Aguas de sabores, zumos, té verde, bebidas vegetales... Todas hidratan porque tienen como base el agua, pero contienen otros ingredientes de los que no es recomendable abusar

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El agua, el mejor hidratante

Se venden como naturales, refrescantes, con múltiples propiedades para la salud y/o como sustitutas de otros alimentos. Son las bebidas de moda. Con la llegada del verano, la necesidad de hidratarnos incrementa su consumo. El agua es la base de todas, pero hay que leer la letra pequeña de algunos de estos productos porque, aparte de líquido, suelen llevar otros ingredientes menos deseables como azúcares de absorción rápida, ya sean añadidos o naturales, y estimulantes como la cafeína o la teína.

El agua, incolora, inodora e insípida, puede ser «aburrida», pero tiene cero calorías, una cualidad que no comparte con ninguna otra bebida. Por eso, es la mejor opción para hidratarse. «El agua es la bebida más sana que existe y todo lo demás es otra cosa. La hidratación con lo que mejor se hace es con agua salvo circunstancias muy especiales que no se dan en la vida cotidiana, como una deshidratación aguda por enfermedad o después de correr un maratón», asegura a ABC la doctora Susana Monereo, jefa de Endocrinología y Nutrición del Hospital Gregorio Marañón y secretaria general de la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (Seedo). En su opinión, la utilización de bebidas como sustitutos del agua puede ser un error. «Pueden aportar calorías en exceso o electrolitos, que a lo mejor no necesitas», advierte.

Y la eterna pregunta: ¿cuánta agua hay que beber?. «En condiciones normales, sin mucho ejercicio, entre dos litros y dos litros y medio. Pero esto no significa que haya que beberse una botella con esta cantidad. Las frutas y verduras también la contienen. El 80% tiene que venir en forma de bebida y el 20% en forma de alimentos», explica la doctora Ascensión Marcos, presidenta de la Federación Española de Sociedades de Nutrición, Alimentación y Dietética (Fesnad).

Agua de coco: natural, pero sin milagros

A ciertas bebidas se les han atribuido propiedades casi milagrosas, como al agua de coco. Que si es la mejor manera de estar hidratado, que si es reconstituyente, que si frena el envejecimiento... Pero, ¿cuánto hay de cierto en todas estas afirmaciones? «Es algo natural porque está dentro de una fruta. Tiene agua, azúcares, fibra y vitaminas, pero de ahí a atribuirle funciones milagrosas, no», afirma tajante Ana Márquez Guerrero, dietista-nutricionista en Nutrisana Educación.

El agua de coco no es un zumo. Se trata del agua que cae dentro de esta fruta y se encuentra principalmente en los cocos verdes jóvenes. «Es un agua con sabor al que se le atribuyen más propiedades de las que tiene y que no es sustitutivo del agua normal o de otras frutas», asegura la Guerrero, que añade: «Tampoco tiene efectos antienvejecimiento ni de desintoxicación». Además, es importante leer la etiqueta cuando se compra envasada para comprobar que no lleva azúcares añadidos.

Zumo de fruta, mejor con toda su pulpa

El consumo diario recomendado de frutas, verduras y hortalizas es de cinco raciones, preferiblemente enteras, porque, en zumo, se pierden nutrientes como la fibra, que sacia y ralentiza la absorción del azúcar, y algunas vitaminas. «Está bien tomarse un zumo natural al día si se le añade la pulpa, que es donde está la fibra, y siempre y cuando se coman otras dos piezas de fruta», señala la doctora Ascención Marcos.

La Academia Americana de Pediatría ha elevado recientemente la edad recomendada para empezar a tomarlo de los seis meses al año. No hay que olvidar que los zumos contienen azúcares libres, que la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda limitar a menos del 5% de la ingesta calórica total.

Batidos verdes: no sustituyen a los vegetales enteros

Las celebrities han inmortalizado los batidos verdes a través de sus redes sociales como parte de sofisticados planes «detox» sin fundamento alguno. Ahora, con el mensaje de que representan otra manera de tomar vegetales, pueden encontrarse en cualquier supermercado. Para aquellos que los que los toman pensando que pueden sustituir una comida completa, la doctora Susana Monereo recuerda que estas bebidas son «hidratos de carbono y un poco de fibra, pero no tienen proteínas». Además, «se pierden nutrientes en el proceso, fibra y la posibilidad de masticar», añade la doctora Ascensión Marcos. Una dieta basada solo en estos licuados, puede provocar flatulencias, hipoglucemia y diarrea. Y aunque pueden ser útiles a media mañana o para merendar, no sirven para reemplazar al agua ni tampoco las raciones de fruta y verdura entera que se recomienda ingerir.

Aguas de sabores: agua y algo más

Las aguas de sabores embotelladas recuerdan en su apariencia a las minerales, pero no son lo mismo. Hidratan, pero están lejos de tener cero calorías. Es importante leer la etiqueta del producto para comprobar si contienen azúcares añadidos y otros aditivos, así como el porcentaje de zumo, que suele ser bajo. Desde el punto de vista nutricional, su consumo debería ser muy puntual.

«Leches» vegetales: poco nutritivas y muy calóricas

Las bebidas vegetales, muy demandadas, especialmente por aquellas personas que dejan los lácteos, ya sea por una intolerancia diagnosticada o voluntariamente, también tienen su letra pequeña. La base es agua, pero en muchos casos llevan azúcares añadidos y la proporción del fruto seco que le pone nombre suele ser baja. «Tomando estas bebidas en lugar de leche de vaca, se pierde ingesta de calcio, vitamina D y ácidos grasos fundamentales», afirma la presidenta de Fesnad. «Las bebidas vegetales tienen poco valor nutritivo, llevan azúcar y no son para tomar a diario. Si se eligen por los ácidos grasos omega 3 de los frutos secos, es mejor tomarse un puñado diario de almendras, nueces o avellanas», añade. Las bebidas vegetales o sin lactosa pueden ser una opción para los intolerantes diagnosticados, siempre que estén enriquecidas en calcio y vitamina D, pero es importante no olvidar que aportan bastantes calorías.

Té verde: fuente de antioxidantes, pero estimulante

Con elté verde pasa como con el agua de coco. Aunque es cierto que es fuente de catequinas, un potente antioxidante, se han exagerado sus beneficios atribuyéndole propiedades desintoxicantes y antigrasa, como si de un disolvente natural se tratara. «Si se va a tomar un té, mejor el verde que otro, y sin azúcar, pero no tiene sentido beberlo todo el rato», apunta la doctora Susana Monereo. El abuso del té verde puede provocar problemas para conciliar el sueño por su contenido en teína y cafeína. Además, «puede producir estreñimiento en la mujer», añade la doctora Ascensión Marcos.

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