Sociedad

Karen Armstrong: la autora que achaca la violencia yihadista al colonialismo occidental

La nueva premio Princesa de Asturias de Ciencias Sociales, que ejerció como monja, es crítica con el catolicismo y dice que el Estado Islámico es «producto de las políticas guiadas por el desdén» de Occidente

Karen Armstrong, premio Princesa de Asturias de Ciencias Sociales 2017 - Elena Carreras

No todo son simpatías hacia la figura de Karen Armstrong, galardonada con el premio Princesa de Asturias de Ciencia Sociales 2017, y que es contestada por algunos intelectuales anglosajones como una figura paradigmática de los excesos de la «corrección política», que a veces habría incurrido en el antisemitismo y que viene a presentar la violencia terrorista yihadista como el fruto de una reacción al colonialismo occidental que intentó imponer el secularismo a la fuerza en los países musulmanes.

Tampoco es buena su relación con el catolicismo. Ella misma lo reconoció en una entrevista de un modo muy explícito: «Los católicos me odian. Me envían excrementos por correo». Tras siete años como monja, Armstrong, inglesa de ascendencia irlandesa que dejó su orden siendo estudiante de literatura en Oxford, publicó un libro muy crítico con su experiencia conventual y con el catolicismo, en el que denunciaba abusos físicos y psicológicos.

Sus detractores más extremistas y agresivos han llegado a acusarla de hacer una «apología religiosa del fundamentalismo islámico», lo cual parece una acusación excesiva. Lo que sí hace Armstrong es sus obras es relacionar el auge del fundamentalismo con el intento de Occidente de implantar por la fuerza su secularismo y la separación de religión y política. «En muchas partes del mundo el secularismo no ha sido liberador», escribió en uno de sus artículos en el diario pro laborista «The Guardian». «Cuando el secularismo se aplicó a la fuerza provocó una reacción fundamentalista».

La pensadora, conferenciante, autora de documentales e historiadora de las religiones ha señalado también que «la yihad aparece cuarenta veces citada en el Corán, pero solo diez referida a la guerra. La yihad es también mejora personal y compartir con los pobres». La nueva premio Princesa de Asturias ha comparado a Mahoma con Gandhi. Elogia el «mensaje de paz» del profeta, que a su juicio fue más un diplomático que un guerrero, faceta a la que le forzaron las circunstancias de su tiempo.

Armstrong recuerda que a Europa le llevó «tres siglos» separar religión y Estado tras una terribles y sangrientas guerras de fe entre católicos y protestantes. Asegura que entre los siglos XVI y XVIII las guerras religiosas cristianas en el centro de Europa «mataron al 35% de la población».

Sus comentarios sobre la violencia indiscriminada del Daesh suenan un tanto chirriantes cuando se acaba de producir el asesinato de veintidós jóvenes que asistían a un concierto en Mánchester, o en el día en que en Kabul un camión-bomba yihadista ha matado a ochenta personas: «Cuando miramos con horror la farsa de Estado Islámico sería sabio reconocer que la violencia bárbara puede ser, al menos en parte, el producto de las políticas guiadas por nuestro desdén». También advierte que «la historia muestra que los movimientos fundamentalistas cuando se ven atacados se vuelven más extremistas».

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