José Baselga es director médico del memorial Sloan Kettering de Nueva York
José Baselga es director médico del memorial Sloan Kettering de Nueva York - Ángel de Antonio
Día Internacional del Cáncer

José Baselga, oncólogo: «Mi sueño es hacer un chequeo anual de cáncer con una muestra de sangre»

Dirige uno de los centros oncológicos más prestigiosos del mundo. Es optimista con los avances en detección precoz, medicina de precisión e inmunología

CORRESPONSAL EN NUEVA YORKActualizado:

Explica los avances y los desafíos de la batalla del cáncer con una sencillez que contrasta con su condición de oncólogo de talla mundial. José Baselga (Barcelona, 1959) acaba de regresar a Nueva York tras participar en el foro de Davos de la mano del vicepresidente de EE.UU., Joe Biden, y es un interlocutor habitual con la Casa Blanca sobre políticas sanitarias. Desde 2013 es el director médico del hospital Memorial Sloan-Kettering, un líder global en la investigación y el tratamiento del cáncer.

Preside, además, la Asociación Americana de Investigación del Cáncer y no para de subirse al avión para volar a España, con la que no pierde los vínculos emocionales ni profesionales, donde preside el comité científico del centro oncológico del hospital Vall d’Hebron. Especializado en el tratamiento del cáncer de mama, un campo en el que adquirió fama mundial por introducir terapias moleculares novedosas, Baselga está ahora en la primera línea de los avances más significativos en la batalla contra el cáncer, como la detección precoz.

Dirige el consejo asesor científico de Grail, una farmacéutica que promete conseguir un método asequible de detección temprana de tumores a través de muestras de sangre. Pero al oncólogo estrella de EE.UU., que maneja más información que nadie en la lucha contra esta enfermedad, no le duelen prendas para reconocer que, muchas veces, el cáncer es simplemente «mala suerte».

-¿Se puede ser optimista sobre la curación del cáncer?

-Yo creo que sí, los avances son muy claros en todos los campos. Hay que matizar lo del optimismo, pero es evidente que la mortalidad por cáncer va a ir bajando. El camino hacia la curación se acelera.

-¿Qué avances son más prometedores?

-Yo creo que son tres áreas. Una muy importante es la de la medicina de la precisión, relacionada con la genómica del tumor y la capacidad de identificar los genes que están alterados y desarrollar tratamientos contra ellos. Aquí tenemos tratamientos nuevos contra la leucemia, el linfoma, el cáncer de mama o el cáncer de pulmón que están cambiando muchísimo la parte del tratamiento más preciso. En segundo lugar, la inmunología, los tratamientos nuevos que permiten que el sistema inmunológico del cuerpo identifique al tumor como a un ser extraño y lo atacan. Hay avances tremendos en melanoma, en pulmón, en otros tumores. Por último, el diagnóstico precoz, las biopsias líquidas y la posibilidad por primera vez de detectar en sangre alteraciones del ADN justo cuando el tumor está empezando a producirse.

-Con todo eso, ¿es posible pensar una prevención total del cáncer?

-Va a ser muy difícil, porque podemos prevenir posiblemente un 40%, pero no más que esto. Incluso cuando consigamos erradicar el tabaco y que todo el mundo haga deporte y coma bien y no abuse del alcohol, aun así vamos a reducir solo un 40% de los tumores. Ocurren porque es un fenómeno estocástico [dependiente del azar], hay divisiones celulares y con el tiempo se acumulan mutaciones. Si entendemos que la prevención como tal va a ser muy difícil, quizá donde tenemos que poner el énfasis es en la interceptación precoz.

-Una investigación reciente asegura que el 65% de los cánceres son resultados de la «mala suerte»…

-Es un estudio bien hecho y que tiene razón: muchos cánceres van a ocurrir por accidente, por el simple hecho de estar vivos y por el simple hecho de que las células se dividen. Una de las conclusiones del estudio es que un porcentaje de tumores se puede prevenir, pero otros no, y yo lo suscribo. En Davos, en un foro cerrado, mencioné que en el cáncer hay una parte que es mala suerte y parecía que me querían linchar. Porque esto va contra el dogma de que todo se puede prevenir y la verdad es que no, no todo se puede prevenir.

-Usted participa en Grial en el desarrollo de un sistema de detección temprana a través de muestras de sangre. ¿Cuándo será una realidad y qué aportará?

-La idea es estar en el mercado en dos años. No tenemos todavía los datos de lo que se podrá conseguir. Mi sueño es que cada persona se hiciese una extracción de sangre anual y miremos los genes mutados que están presentes y pudiésemos identificar aquellos tumores en una fase muy precoz. Sería como un gran chequeo anual de cáncer.

-¿Será posible luchar contra tumores que hoy parecen incurables, como el de páncreas o el cerebral?

-El problema del páncreas es que lo diagnosticamos en estados muy tardíos, porque está en una zona complicada, cuando los síntomas ya aparecen es muy tarde. La lógica dice que si los diagnosticáramos en una fase inicial, podríamos curar muchos más. En el cáncer cerebral es distinto, porque es más complejo. No tengo tan claro que el diagnóstico precoz sea importante, en este caso hay que entender la biología del tumor.

-¿En la enfermedad oncológica, la contaminación es el nuevo tabaco?

-Yo no me preocuparía mucho por la contaminación de las ciudades occidentales hoy en día. Fíjate cómo estaba Londres hace treinta años. En el mundo occidental, aunque se puede mejorar, hay un buen control de higiene en el trabajo, de la exposición a productos tóxicos en las industrias… Pero sí me preocupa mucho lo que está sucediendo en Asia, en China o en India. Aquello sí me da la sensación de que no está controlado como debería estar.

-Colabora usted en el hospital Vall d’Hebron, ¿supone un cambio cultural respecto a la infraestructura de EE.UU.?

-No, no, lo llevo encantado de la vida. En Vall d’Hebron hemos creado uno de los centros de referencia europeos de cáncer, con un nuevo edificio de investigación que es la joya de la corona en este campo. Para mí es un orgullo estar ahí, porque lo dirigí hace tiempo, pero también porque su labor no tiene nada que envidiar a centros punteros norteamericanos. Para mí es un privilegio.

-¿Cómo se compara la investigación del cáncer en España y en EE.UU.?

-España tiene virtudes importantísimas, es un sistema nacional de salud y eso tiene ventajas enormes en comparación con el norteamericano, que es mucho más fraccionado. Creo que la gente debe estar muy orgullosa del grado de investigación en España. A los científicos españoles, tanto en España como en el extranjero, se les considera en la cumbre del mundo de la investigación.