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«Con el 5G los ataques informáticos serán mucho más peligrosos»

Los policías alertan de que se podrá usar cualquier aparato a distancia a través de internet

CORRESPONSAL EN BRUSELASActualizado:

«El internet oscuro, la "Dark Web", existe y no se puede controlar». La frase es de Fernando Ruiz Perez, inspector-jefe del Cuerpo Nacional de Policía, destacado en el Centro para la Cibercriminalidad de la agencia europea Europol. Desde el cuartel general de esta unidad relativamente joven, un grupo de policías de toda Europa, muchos de ellos españoles, coordinan cada día las acciones para proteger a los ciudadanos en el entorno virtual, donde los criminales se esconden detrás de la tecnología.

La sede de Europol se encuentra en la capital holandesa, La Haya, en un edificio funcional por fuera, pero dotado de los sistemas de seguridad más sofisticados, para el trabajo de unas 1200 personas, 116 de las cuales son policías o guardias civiles españoles. Ruiz es jefe de unidad en el Centro Europeo de Cibercrimen (EC3), que es la última rama hacia la que se ha ampliado Europol en los últimos años. «El EC3 fue creado en 2013, seguramente un poco tarde», asegura Ruiz, teniendo en cuenta la ventaja que habían tomado los delincuentes en la red respecto a la policía. Entonces se llegó a evaluar la posibilidad de hacer una agencia separada teniendo en cuenta las características del espacio donde se desarrolla esta actividad, pero al final los países decidieron integrarlo en Europol, porque ahora ya es muy difícil que un crimen no tenga ni ramificaciones internacionales ni cibernéticas.

Para Fernando Ruiz, con la llegada del 5G y el llamado «internet de las cosas», lo peor está por venir. En efecto, con la tecnología actual todavía no es posible utilizar internet en muchos campos debido a la alta latencia, es decir, el lapso de tiempo que transcurre entre el momento en el que se envía una señal y la recibe el aparato que tiene que actuar bajo esas instrucciones. Con la llegada del 5G esa menor latencia permitirá utilizar prácticamente cualquier aparato a distancia por internet, desde los coches a las lavadoras.

El policía español advierte de que actualmente no hay ninguna regulación para que los fabricantes de elementos informáticos impidan o hagan más difíciles las instrucciones. Ahora estos ataques pueden ser relativamente «inocentes» como por ejemplo encender la cámara de cualquier dispositivo sin que el usuario se entere («todos los especialistas en ciberseguridad la tapamos con un adhesivo, por supuesto»). Con el 5G pasarían a cambiar el destino de un coche, encender el horno de una casa o apagar la nevera, de manera que «los ataques cibernéticos será cada vez más peligrosos».

En Europol se dedican sobre todo a coordinar y ayudar a las diferentes policías europeas pero el mundo cibernético pasa por todos lados y la mayor parte ni siquiera lo vemos. Fernando Ruiz advierte que lo que un usuario normal conoce de Internet no es más que la parte visible del iceberg. «El internet oscuro existe y no lo podemos controlar». Por allí circulan las operaciones más negras de los delincuentes, que compran armas y venden drogas e intercambian pornografía infantil.

Incluso existen páginas que utilizan los creadores de virus para saber si el «malware» que acaban de crear funciona o será detectado por los antivirus. Un entorno que, naturalmente, los policías también conocen y utilizan para intentar anticiparse. Otra misión es atrapar a los que logran secuestrar la información de ordenadores infectados y exigen rescates para desencriptarlos. «En estos casos de chantaje que piden dinero es muy difícil llegar hasta el origen, porque utilizan bitcoins, los cambian por otras monedas virtuales, encadenan las transacciones y se nos escapan. Hay que reconocer que saben lo que hacen», admite.

Pero la policía utiliza también internet para atrapar a los malos. Europol mantiene la página «No más rescates» para ayudar a los que están siendo chantajeados. Y en el caso de los abusos a menores, otra que se llama «Trace an objet» (localiza un objeto) para que el público les ayude a identificar el escenario de las fotos pedófilas.