Uno de los técnicos de la mega planta de cannabis que ocupa más de 90.000 metros cuadrados
Uno de los técnicos de la mega planta de cannabis que ocupa más de 90.000 metros cuadrados - ABC

La hierba prometida

Israel está a punto de inaugurar la mayor plantación de cannabis para uso médico del mundo

corresponsal en JerusalénActualizado:

Tamir Gedo camina a paso rápido y no para de hablar. Acaba de llegar de Buenos Aires, lleva dos días casi sin dormir, pero habla y habla de un sueño que está a punto de convertirse en realidad: la mayor plantación de cannabis para uso médico del mundo. «Cannabis, por favor, hay que usar la palabra cannabis y no ‘marihuana’, que suena vulgar y remite al uso recreacional que se hace esta de planta, no al uso médico que nosotros perseguimos», subraya el director ejecutivo de Breath Of Life Pharma (BOL), que vive volcado en un proyecto que está a punto de ver la luz . Sus pasos se detienen a unos metros de una enorme verja metálica repleta de carteles que prohíben el paso. «No se puede seguir, la ley nos prohíbe mostrar por ahora toda la zona de plantación», lamenta Gedo, mientras señala a un lado y otro para delimitar la extensión del campo, protegido por fuertes medidas de seguridad. Detrás de esa puerta está todo listo para la plantación de cannabis en una superficie de 90.000 metros cuadrados en la que esperan producir 80 toneladas al año de cáñamo gracias a las condiciones de la tierra y el clima en esta parte de Oriente Medio.

«Vamos a controlar todo el proceso porque en estas instalaciones tendremos desde el cultivo de la planta hasta la elaboración final de pastillas, aceite o inhaladores y también centros de investigación», explica Gedo, ya de vuelta a las oficinas de BOL. Junto a los 90.000 metros cuadrados de plantación han levantado una planta de producción de 3.500 y ocho laboratorios que ocupan otros 2.500 metros cuadrados. «No hay en el mundo una instalación de esta magnitud, tenemos capacidad suficiente para suministrar cannabis a todo Estados Unidos», bromea el director ejecutivo en el interior de un edificio en el que la pared principal está decorada con una foto enorme del cogollo de una planta, lo más próximo al cannabis que se percibe en las recién estrenadas instalaciones.

De la semilla a la pastilla

El sueño de Gedo y el resto de propietarios de BOL llega después de una década de experimentación y, sobre todo, después de que las autoridades de Israel apostaran por el cannabis para fines médicos. El proceso legal arrancó en 2011, con la creación de la Unidad Médica del Cannabis (IMCA, por sus siglas en inglés), y en 2013 y 2016 se aprobaron dos resoluciones que han abierto el camino a la experimentación y han permitido que este año ochenta médicos hayan realizado un curso especial para poder recetar cannabis a sus pacientes. «No estamos hablando de legalización, esto es medicalización. Que nadie se equivoque. Vamos a controlar desde la semilla hasta la pastilla que se venderá en la Farmacia, queremos estandarizar este tipo de medicamentos y lograr exportarlos a todo el mundo», señala Yuval Landschaft, responsable del ministerio de Salud que dirige la IMCA.

En los últimos 50 años el cannabis ha sido objeto de experimentación en Israel gracias a los trabajos del doctor Raphael Mechoulam, de la Universidad Hebrea de Jerusalén, uno de los pioneros en este campo ya que fue el responsable de aislar y determinar el THC, principal ingrediente activo del cannabis.

Esperanza para el autismo, la diabetes, Chron...

Los laboratorios israelíes han sido capaces de separar el THC y el CBD, los dos cannabinoides más importantes que posee el cáñamo, y trabajan también con el resto de elementos activos de la planta para explotar todas sus posibilidades. «Esto ha sido un paso adelante, por ejemplo, en el tratamiento de niños autistas, tenemos una investigación abierta con 120 menores y el cannabis ha logrado cosas sorprendentes, como el caso de un niño de 12 años que ha pronunciado por primera vez en su vida la palabra ‘mámá’. ¿Sabes lo que significa esto para una familia que sufre tanto? Tenemos una larga lista espera», señala el doctor Adi Aran, director de la unidad de neuropedriatría del hospital Share Zedek de Jerusalén. Su investigación se desarrolla gracias a los medicamentos que desarrolla BOL.

El autismo es un trastorno neurobiológico que se caracteriza por la intensa concentración de una persona en su propio mundo interior y para estos casos se emplean fármacos elaborados a partir del CBD, que no tiene el efecto psicoactivo del THC, que es el que se busca cuando se fuma marihuana. En BOL trabajan en cuatro líneas principales de investigación y «estamos obteniendo resultados positivos, aunque todavía nos queda trabajo por delante», piensa Gedo, que desde su despacho en el cuartel general la empresa farmacéutica, situada a medio camino entre Jerusalén y Tel Aviv, propone realizar una rápida visita a la planta de secado.

«El cannabis puede resultar clave en el tratamiento de la diabetes, la enfermedad de Crohn, epilepsia o como calmante para los pacientes de quimioterapia que no toleran los calmantes tradicionales», reflexiona Gedo en voz alta mientras abre una puerta en la que un cartel anuncia la entrada a una «zona restringida».

Una gran nave industrial totalmente vacía es lo que espera al otro lado y «esto es lo único que podemos mostrar por ahora, en Israel es más fácil obtener los permisos para investigar con cannabis que mostrar ese trabajo a la prensa», bromea al mismo tiempo que recorre el lugar y explica en voz alta cómo se distribuirá la maquinaria. El sueño verde de esta empresa emergente ya ha llamado la atención de inversores extranjeros que, ante las dificultades y muros burocráticos que encuentran en sus países, comienzan a invertir en Israel, un ejemplo a seguir en el uso del cannabis para fines médicos.