Macron y Merkel, ayer en la reunión sobre el cambio climático en Bonn
Macron y Merkel, ayer en la reunión sobre el cambio climático en Bonn - EFE

Greenpeace exige a Merkel que Alemania prescinda del carbón

La Conferencia de la ONU sobre Cambio Climático intenta consensuar un reglamento para aplicar el Acuerdo de París

Corresponsal en BerlínActualizado:

Varias docenas de manifestantes de Greenpeace tomaron ayer al abordaje un barco carguero de carbón, que navegaba por el Rin, y desplegaron una gran pancarta en la que podía verse a Merkel vestida de minera sobre la inscripción «El sucio secreto de Merkel: el carbón». Siguiendo su trayectoria, la embarcación siguió río abajo pasó frente a los amplios ventanales del hotel donde se celebra 23ª Conferencia de la ONU sobre Cambio Climático (COP23) en Bonn, en la que se busca consensuar un reglamento para la aplicación del Acuerdo de París de lucha contra el cambio climático.

«La conferencia espera una fuerte señal por parte de la canciller alemana, que deje patente que Alemania mantiene su promesa en la protección del clima», declaró poco después a un grupo de periodistas la secretaria general de Greenpeace, Sweelin Heuss, «Angela Merkel no puede limitarse ya a hablar de la protección del clima, debe hacer algo y sólo se logrará ese algo con el fin del empleo del carbón», dijo, tocando uno de los más delicados puntos de la negociación que tiene lugar en Berlín entre conservadores, liberales y verdes para formar una coalición de gobierno.

Al mismo tiempo, en Aquisgrán, la Policía detuvo a 13 activistas que paralizaron parcialmente la actividad de la central eléctrica de carbón de Weisweiler, obligando a la operadora RWE a desactivar el suministro eléctrico a tres de cuatro bloques de la planta. Según la organización ecologista BUND, solamente esta central emite por año 18 millones de toneladas de dióxido de carbono y es la quinta más contaminante de Alemania.

Problemas

En su posterior intervención, durante la ceremonia de apertura de la negociación, la canciller alemana admitió que su país tiene en efecto problemas para cumplir las ambiciosa meta de reducir en 40% las emisiones de gases contaminantes antes de 2020, tomando como base el año 1990. Reconoció la necesidad de reducir el peso de las centrales alemanas de carbón, pero no dio cifras ni fechas concretas, causando de nuevo la decepción de los manifestantes.

Alemania es el mayor explotador y consumidor de lignito, una variante especialmente contaminante de carbón mineral, cuyo uso va en aumento desde que Merkel legisló en 2011 el abandono exprés de la energía nuclear. Debido al progresivo avance en la desconexión de centrales nucleares, el 40% de la energía alemana procede actualmente de esa fuente. Merkel, apodada en ocasiones la «Canciller del clima», no da respuesta sin embargo al problema, atada de pies y manos por las negociaciones de la denominada «Coalición Jamaica».

Por su parte, el presidente francés, Emmanuel Macron, sí se comprometió en cambio a poner fin al uso del carbón para el 2021 en Francia. La tarea es mucho más fácil para Francia por el hecho de que el país apenas tiene plantas de carbón y todavía obtiene la mayor parte su electricidad de la energía nuclear. Otros países, incluidos Reino Unido, Canadá e Italia, también han anunciado que dejarán de usar carbón en los próximos años.